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Domingo , 21.04.2019 / 02:11 Hoy

Sin ataduras

Diplomacia televisiva

Agustín Gutiérrez Canet

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La reciente visita a México del consejero especial del presidente Donald Trump, Jared Kushner, para cenar con el presidente Andrés Manuel López Obrador, obedeció a dos temas prioritarios: la cooperación para el desarrollo en el sur de México y la ratificación del TMEUC.

Para México, el interés prioritario es lograr el impulso económico de la región, que abarca desde el sur de nuestro país hasta El Salvador, Honduras y Guatemala, para enfrentar el fenómeno migratorio.

Para ello se busca firmar un acuerdo bilateral con Estados Unidos de inversiones en Centroamérica y en nuestro país por 10 mil millones de dólares, para que haya empleos y que la migración sea opcional.

Sin embargo, hace ocho días, sonamos la alarma en esta columna al advertir: “Recorta Trump la ayuda a Centroamérica”, lo que pudo haber causado la preocupación del gobierno de México.

“El gobierno de Trump sigue una doble política: hacia fuera habla de cooperación con México y Centroamérica, y hacia adentro redujo en 24% el presupuesto de USAID para 2020”, escribimos el jueves.

Un día antes, hubo otra mala noticia para nuestro país. El Washington Office on Latin America (WOLA) informó que el gobierno de Trump pidió bajar 51 por ciento la ayuda para México en el próximo año, 78.9 millones de dólares, en lugar de 162.2 millones, aprobados para 2019. Puros cacahuates y cada vez son menos.

Por ello, replanteamos otra vez la pregunta: ¿cómo Trump va a financiar con 10 mil millones a Centroamérica y el sur de México si no los incluyó en el proyecto de presupuesto del Departamento de Estado, ni en su brazo financiero OPIC ni en su brazo de ayuda USAID? Como es sabido, la palabra final la tiene el Congreso estadunidense, pero la señal del proyecto no es muy alentadora.

El presidente López Obrador habló de mantener los términos del tratado comercial “para evitar que haya desencuentros”. Uno de esos términos se refiere al anexo 23 del TMEUC, que obliga a México a homologar su legislación laboral interna con el tratado trilateral.

Aún falta que la Secretaría del Trabajo envíe al Congreso mexicano el proyecto de reforma laboral para su aprobación y cumplimiento, que establece, entre otras disposiciones, someter a la asamblea de trabajadores la ratificación del acuerdo colectivo de trabajo negociado por los representantes sindicales, medida que no existe. Mientras México no apruebe la reforma laboral y ambiental, Estados Unidos no ratificará el TMEUC, como advirtió Nancy Pelosi, la poderosa presidenta de la Cámara de Representantes.

Llama la atención que una visita oficial a México de un alto funcionario extranjero se lleve a cabo en la residencia privada de un connotado empresario mexicano, como lo es Bernardo Gómez, vicepresidente de Televisa. Se rompió la forma de celebrar reuniones en recintos oficiales o particulares de un funcionario para impedir conflictos de interés.

La razón se debió a que Bernardo Gómez cuenta con la confianza del Presidente y es amigo de Kushner.

Bernardo Gómez conoció a Kushner en Manhattan a principios de 2017 por medio de Haim Saban, propietario de Univision, y de Isaac Lee, director de contenidos, cuando Gómez firmó en Nueva York un acuerdo con la televisora estadunidense.

Así se tejió la relación de amistad privada para establecer ahora la diplomacia televisiva.

gutierrez.canet@milenio.com
@AGutierrezCanet

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