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Martes , 23.04.2019 / 01:36 Hoy

Sin ataduras

Coincidencias entre AMLO y Pelosi

Agustín Gutiérrez Canet

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La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, la demócrata Nancy Pelosi, advirtió que la ratificación del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (TMEUC) está condicionada a que México apruebe y haga cumplir una ley que proteja los derechos de los trabajadores.

“Si no hay especificaciones de implementación, no hay tratado”, declaró Pelosi a la agencia de noticias Politico.

En efecto, el anexo 23-A del TMEUC obliga específicamente a México homologar con una ley laboral interna lo dispuesto en el anexo 23-A, que consiste en adoptar una serie de medidas concretas que sean verificadas por un organismo independiente para asegurar la democracia sindical y la libre negociación de contratos colectivos de trabajo.

Las especificaciones de implementación que solicita Pelosi no representan mayor problema para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. El Ejecutivo mexicano enviará pronto el proyecto de ley al Legislativo para su aprobación, entrada en vigor y cumplimiento.

Los sexenios neoliberales que gobernaron a México en los últimos 30 años, desde que entró en vigor el TLCAN, en buena medida basaron la competitividad en congelar durante 30 años los salarios de los trabajadores mexicanos.

El extinto ProMéxico basó su estrategia de atracción de inversión extranjera en la mano de obra barata, a tal grado que un obrero mexicano ganaba menos que un chino, lo cual es el colmo. Con el modelo del TLCAN, la riqueza se concentraba en el capital y mantenía en la marginalidad a los obreros.

El gobierno de López Obrador y la presidenta Pelosi coinciden en que, a diferencia del pasado, el TMEUC debe garantizar que los trabajadores en México tengan derecho a organizarse libremente y permitir que los salarios mexicanos se incrementen paulatinamente.

Por ello, nuestro país aceptó la exigencia del presidente Donald Trump de que al menos 40 por ciento del contenido de un automóvil fabricado en México tiene que ser ensamblado por trabajadores que ganen al menos 16 dólares la hora para poder ser vendido en el mercado estadunidense.

El nuevo gobierno mexicano defiende por convicción los derechos de los trabajadores, no solo por las exigencias de los demócratas con base en lo pactado en el tratado.

Los demócratas, críticos de anteriores gobiernos mexicanos sin sensibilidad social, deben ser persuadidos con evidencias de que hay un cambio de régimen en México, pero necesitan comprobar la diferencia.

Como dijo López Obrador, se ha roto el molde con que se hacía la vieja política. Ahora los hechos, no solo las leyes, deben confirmar la nueva política laboral: fin del charrismo, no intervención del gobierno en los sindicatos y respeto a la democracia sindical para agruparse libremente.

Los ejes de la política laboral son dos: la creación de más empleos y el mejoramiento de los salarios. El programa Jóvenes Construyendo el Futuro promueve vincular a 2.3 millones de jóvenes, que no estudian ni trabajan, con tutores en empresas para que reciban una capacitación y sean productivos.

El salario mínimo aumentó 16 por ciento, mediante un acuerdo entre los sectores privado, obrero y público.

Los cambios logrados a cuatro meses de esta administración permiten observar que en realidad existen coincidencias entre López Obrador y Pelosi en materia laboral que seguramente facilitarán la ratificación del TMEUC.

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