México /
Se fue Messi una vez más sin gloria alguna, con una Argentina que espera que alguna vez la luminaria azulgrana se ponga la playera celeste y blanca; se fue CR7 agradeciendo al público y buscando cargarse a Portugal en la espalda; los españoles regresan a casa con la idea de que tenían para dar mucho más, siendo víctimas de una Rusia impulsada por su pueblo. El Mundial se va quedando sin sus habituales monstruos y todo indica que se abre el espacio para un monarca inédito.
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