Por Eduardo Navarro Meza
Ilustración: Estelí Meza
Uno de los principales obstáculos para llevar a buen puerto el problema del acceso educativo es que López Obrador nunca ha hablado seriamente sobre hacer equipo con las universidades públicas —que son actores importantísimos— ni tampoco las ha hecho partícipes del diseño de estrategias orientadas no sólo a la atención del problema de la cobertura, sino del desarrollo de la educación superior en general. Recordemos que fue el único candidato que no se presentó a la reunión con la ANUIES y apenas más recientemente aceptó dialogar con la Asociación. Pensar en atender el problema del acceso educativo sin considerar a las universidades públicas no resulta muy atinado y por ello surge la pregunta, ¿cómo le va a hacer su gobierno entonces?