Por José Antonio Aguilar Rivera
IIlustración: Belén García Monroy
Casanova pasó varios días sosteniendo duelos de ingenio con el filósofo, quien tenía 66 años y vivía desahogadamente en Ginebra, donde animaba una tertulia. “Señor”, dijo el veneciano a modo de presentación, “este es el momento más hermoso de mi vida. Hace veinte años que sigo vuestras enseñanzas, y mi corazón se colma de alegría al ver a mi maestro”. Voltaire estaba realmente entretenido con su visitante. Conversaron largamente sobre poesía italiana. Voltaire recitó de memoria versos de Ariosto en italiano. A cambio, Casanova declamó versos del "Orlando furioso" en francés e hizo sollozar a Voltaire y a los presentes. Después, se retiró satisfecho a su posada. Al poco rato llegó a visitarlo un síndico y le propuso presentarle a tres señoritas. Casanova pasó la mañana del día siguiente caminando y charlando con Voltaire.