Por: César Hernández González
Ilustración: Víctor Solís, cortesía de Nexos.
Si bien el actual modelo ha funcionado bien puesto que ha dotado de estabilidad a los actores políticos para competir en los comicios, limita la creación de nuevas ofertas políticas y la consolidación de otras instituciones políticas. Tal parece que hemos llegado al momento de modificar el punto de partida del modelo, para avanzar progresivamente a una real y efectiva equidad en las condiciones de la competencia electoral. Para lograr una genuina equidad, se podría comenzar con modificar gradualmente la fórmula del 30 % -70 %, para pasar a un 40 %-60 % y establecer una regla temporal de cada seis o nueve años se modifique la fórmula hasta llegar a una distribución del dinero público y del tiempo en los medios de comunicación igualitaria, sin que dependa de la votación. Esta opción dotaría de una gran fuerza a la ciudadanía y obligaría a los partidos políticos a replantear y vigorizar la manera de seleccionar a las candidaturas, de hacer campañas, de vigilar las votaciones y de verificar a las autoridades electorales.