Por Víctor Alí Mancilla Gaytán
Ilustración: Estelí Meza, cortesía de Nexos
Un enfoque que las científicas y los científicos le dan al rompecabezas del origen de nuestro lenguaje es comenzar con las evidencias de la evolución de la gesticulación, sobre todo si tomamos en cuenta que, al parecer, los grandes simios se comunican mediante una modalidad de señas y gestos, dejando las vocalizaciones en un segundo plano. Por lo que las investigadoras e investigadores asumen que es probable que los primeros homínidos también se comunicaran utilizando más gestos que sonidos. Y, aunque los bebés vocalizan desde el momento de su nacimiento, un argumento a favor de la gesticulación y los ademanes es el hecho de que los movimientos de la cara y de las manos permitirían desarrollar los primeros símbolos humanos, como aquellos para pedir comida o indicar que tenemos hambre y los que nos permiten referirnos a diferentes objetos. Además, parece que los infantes desarrollan sistemas de gestos y señas con distintos significados varios meses antes de que aprendan a utilizar y pronunciar palabras.