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Viernes , 22.02.2019 / 13:25 Hoy

Vinos españoles, los favoritos de los mexicanos

España

Del consumo total de esta bebida en nuestro país, 32.6% provienen de regiones como la Rioja y Castilla.
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España es el principal proveedor de vinos en México; datos oficiales indican que en 2017 se importaron del país ibérico 24.6 millones de litros, lo que representa 33.4% del consumo nacional, con un valor de 72.8 millones de dólares (mdd). De igual forma se estima que de las poco más de 4,000 etiquetas que se comercializan en el país, 50% proviene de España, por lo que la cultura vitivinícola se ha convertido en uno de los segmentos más atractivos para los españoles.

Calidad que se impone 

Los vinos españoles son muy conocidos entre los consumidores mexicanos. Su relación calidad–precio, “los hace ser muy valorados y demandados”, opina Nieves Díaz, consejera comercial de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en México. 

Por ello, “la creciente producción local, unida a la competencia de otros países, nos animan a seguir trabajando y cuidando este mercado, con el fin de hacer llegar al consumidor los mejores caldos de España”, considera la funcionaria. 

De acuerdo con Gabriel Padilla Maya, director general del Consejo Mexicano Vitivinícola, los nacionales prefieren los tintos (61.40%), después los blancos (13.96%) y al final, los espumosos (12.46%). 

En estas preferencias se imponen las marcas españolas, toda vez que son líderes en nuestro país: en 2017 llegaron 13,490,209 litros, lo que representa 32.66% de la importación total de estos vinos, según detalla un estudio de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en México.

El vino generoso también ha retomado importancia en el mercado mexicano según el mismo informe y España mantiene su liderazgo con 62.91% de presencia, además de un incremento de casi 100,000 litros en 2017; lo que representó un aumento de 11.92%.

 De igual forma, los vinos espumosos españoles han intensificado su presencia en los últimos cuatro años, pasando de 1.3 millones de litros en 2013 a 1.75 millones en 2017.

 Respecto de los vinos a granel, Chile encabeza la exportación hacia México (47.24%), pero España experimentó un crecimiento espectacular en 2017 (82% respecto del 2016), acercándose al país sudamericano, al colocarse en segundo lugar con 41.63% de presencia en el mercado nacional.

Los líderes mundiales

 España cuenta con una larga tradición vitivinícola y sigue siendo el país del mundo con una mayor superficie de viñedos cultivada, extensión que representa un 15% de la superficie mundial de viñedo. En 2017, según la Organización Internacional del Vino, España fue el mayor exportador mundial de vino en volumen, al vender más del doble de lo que se consume dentro de sus fronteras.

 El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación Ministerio para la Transformación Ecológica (MAPAMA), especifica que España posee cerca de un millón de hectáreas para el cultivo y producción de uva. 

El Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV) muestra que 51% de las variedades de uvas plantadas en España son tintas, entre las cuales destacan la tempranillo, que representa 21% de la superficie total de viñedos (203,266 hectáreas -ha-); le siguen las variedades, bobal (59,565 ha), garnacha tinta (53,183 ha), monastrell (40,652 ha), garnacha tintorera (30,531 ha), cabernet sauvignon y syrah, que rondan las 20,000 ha cada una; en conjunto, representan 88% de la superficie total de tintas y 45% del total de viñedos del país. 

Respecto de las variedades de blancas, sobresale la airén (214,595 ha) con 23% de los viñedos, casi la mitad de la superficie total de uva blanca plantada en España. Después están, macabeo (51,214 ha), pardina-jaén blanco (24,164 ha), verdejo (21,031 ha), cayetana blanca (11,155 ha); en conjunto representan 74% del total de variedades blancas.

Aprovechar el momento 

De acuerdo con los datos de Euromonitor, el mercado del vino en México está en crecimiento (14% respecto de 2015) y tiene un valor aproximado de 32,000 millones de pesos (mdp).

 Y aunque la producción nacional representa cerca de 35% del vino que se consume anualmente, “el incremento de la demanda se satisface con las importaciones: en los últimos 10 años se ha duplicado, y el valor se ha triplicado”, detalla el director general del Consejo Mexicano Vitivinícola.

 Esta situación se debe, principalmente “al elevado precio de los vinos mexicanos —que en muchos casos no presenta grandes diferencias con los vinos importados—, lo cual influye en que el consumidor opte por los extranjeros”, dice la consejera comercial. 

De igual forma, el consumo promedio anual de vino en México es aún muy inferior (0.78 litros per cápita) comparado con los países eminentemente productores como España (21 litros per cápita), Italia (38 litros) o Francia (42 litros), por lo que el incremento en los últimos años permite vislumbrar un futuro promisorio.

Por incrementar la presencia

 Con el objetivo de consolidar la presencia de los vinos españoles, este año el presupuesto para la promoción tendrá un incremento entre 10 y 15%; además se realizarán distintas estrategias, entre las que destacan la organización de la Exposición de Vinos en junio en la Ciudad de méxico Guadalajara para dar a conocer nuevas etiquetas y bodegas en el mercado nacional: “es una feria destinada a la búsqueda de distribuidores, que reúnen por un lado, a las nuevas bodegas y etiquetas y por otro, a los importadores y distribuidores”, explica Nieves Díaz.

Durante el evento se realizan catas profesionales con el fin de trasladar las características de las nuevos caldos a los distribuidores: “nos interesa atraer a los compradores de grandes cadenas de supermercados, comercio independiente, canal Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías) y prensa especializada”, agrega. 

Cabe destacar que esta muestra se lleva a cabo desde hace 12 años en la CDMX, y en 2018 se hizo por primera vez en Guadalajara, ya que la Oficina Económica y Comercial lo consideran un punto esencial para el desarrollo en esta región, por lo que este año “dedicaremos un esfuerzo mayor de promoción y de presupuesto para el mercado tapatío”, indica.

Además, dijo que también trabajan estrechamente con en las escuelas de gastronomía y hospitalidad de las Universidades mexicanas, “haciendo catas, sinergias y maridajes de los vinos españoles con la gastronomía mexicana”. Con ello, se persigue que los alumnos “conozcan las características de los caldos y en el futuro, puedan incorporarlos sin problemas en el desarrollo de su ejercicio profesional”, concluye la funcionaria.

El Dato
España es el país con mayor superficie de viñedos en el mundo.


Y en México… 

El Consejo Mexicano Vitivinícola, organismo privado integrado por 57 empresas que en conjunto representan 90% de la producción nacional, ha impulsado la promoción y el consumo de los caldos.

Para el director del consejo, el trabajo que han hecho en la última década ha rendido frutos, toda vez que el conocimiento ha crecido de manera exponencial, “especialmente entre los jóvenes y entre las mujeres, quienes son los principales consumidores de las 10 millones de cajas que se comercializan en el país”, expresa Padilla Maya.

 Además, señala que desde el 2016 el vino mexicano va ganando terreno a los importados, pues “lo consideran de la misma calidad que los españoles y los sudamericanos, que son los preferidos por los nacionales”. 

No obstante, “enfrentamos un reto como industria, pues todavía no alcanzamos a responder a la demanda, al potencial de crecimiento y de desarrollo de este mercado”, afirma. Agrega que solo se envían al extranjero el 5% de la producción.

Actualmente, hay en el país 6,747 hectáreas dedicadas a la producción de vinos, por lo que están trabajando para aumentar los terrenos de cultivo, “estimamos que en los próximo 10 años se incremente el número de hectáreas en más de 100%, para llegar a unas 15,000, que nos permitirían alcanzar un 45% en la participación del mercado interno”. 

Para lograr este objetivo, Gabriel Padilla opina que se deben de tener leyes que promuevan el desarrollo de la industria, acceso a financiamientos públicos y privados, además de seguir importando tecnología de vanguardia, innovación en las buenas prácticas empresariales y “de la cooperación internacional, de países como España, Argentina, Chile y Estados Unidos, para que nuestros vinos tengan una consistencia de calidad y de excelencia ante el público”, finaliza el empresario.

Comida mexicana y vinos españoles

 Pese a la gran penetración de los caldos españoles, muchos mexicanos encuentran difícil combinar este vino con la comida nacional, aunque se trata más de un tema cultural que de una incompatibilidad real. El químico, enólogo y viticultor Jesús Díez Sánchez, nos ofrece lo que él llama “sinergia gastronómica”, que es “el gusto de asociar el vino con los alimentos que vamos a degustar”. El enólogo recomienda:

VERDEJO DE RUEDA Y CEVICHE

 

Para el ceviche, con limón, tomate, cebolla, sal, pescado curado, cilantro picado y salsa picante, el enólogo sugiere uva verdejo de la DO Rueda de Castilla-León, con características como acidez alta, aroma a lima, limón, naranja con notas minerales y frutas tropicales, y rastros herbales.

MENCÍA Y TACO AL PASTOR 

Tiene como base carne con achiote, cebolla, cilantro, piña, salsa y sal, Díez Sánchez propone uva mencía de la DO Bierzo, con un color rojo violáceo, notas de frutos rojos y romero. Concluye con la ligera astringencia de la barrica que se asocia con la amargura de las salsas.

Y para los platillos españoles… 

El chef Azari Cuenca –de padre español, abuelo francés y abuelas veracruzanas– ha creado diversos conceptos gastronómicos, como el restaurante Litoral Condesa; la terraza Balmori en la Roma y el hotel boutique Milagro en Puebla. Apasionado de los vinos se declara fanático de los de Ribera del Duero y de la cepa Tempranillo; de México, prefiere los de Parras, Coahuila y Ensenada.

CHENIN BLANC Y PULPO A LA GALLEGA 

“El pulpo, bien hecho, siempre es garantía”, explica el chef. Si es a la gallega “se disfruta con su toque de pimentón y sal de mar, un ligero aliño de aceite de oliva y unas finas rodajas de patata. A este le viene un blanco de acidez media como un Chardonnay o Chenin Blanc, hasta un tinto joven. Los de Ensenada le vienen bien Si es blanco: Cavas Valmar, Chenin Blanc del Valle de Guadalupe, tienen una acidez refrescante, con toques de manzana verde, pera y miel”.

TEMPRANILLO Y CHULETÓN DE BUEY 

Un plato clásico de la parrilla vasca es el txuletón de buey, un corte grueso de la región alta del lomo, de la costilla; en la cocina francesa se llama entrecôte. Le viene bien un tinto robusto y con buena tanicidad. “A mí me gusta con un Tempranillo de Cavas Valmar, el Luna del Valle de Luz es buena opción”, dice Cuenca.



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