En un escenario donde la crisis climática y la demanda energética presionan el uso de la tierra, la Alianza Agrovoltaica Latinoamericana (AAL) presentó su primer reporte regional, donde posiciona a esta tecnología que integra la producción agrícola y la generación solar simultánea, como la clave para que la región cumpla sus metas de descarbonización sin sacrificar la seguridad alimentaria.
Uno de los hallazgos del informe es el potencial de soberanía territorial. Se estima que para 2050, América Latina requerirá al menos 500 mil hectáreas para infraestructura fotovoltaica.
El uso dual del suelo permite generar energía limpia sin desplazar cultivos ni promover la deforestación, responsable de casi el 90 por ciento de la pérdida de ecosistemas tropicales.
El reporte señala los beneficios sistémicos críticos para el agricultor como el ahorro de agua, ya que estos sistemas reducen la demanda de riego hasta en 20 por ciento y la evapotranspiración entre 15 a 30 por ciento.
Además la vegetación bajo los paneles crea un microclima que reduce la temperatura del sistema en 8.9 grados centígrados, elevando la eficiencia de generación eléctrica en 3 por ciento y duplicando la vida útil de los equipos.
Financiamiento, el reto
A pesar de que países como México, Chile y Brasil ya operan 27 proyectos piloto, el salto a la escala comercial enfrenta barreras financieras. La directora ejecutiva del Instituto de Desarrollo, Energía y Ambiente (IDEA), Luisa Sierra Brozon, señaló que el problema actual no es tecnológico, sino de arquitectura financiera.
Los mecanismos actuales están diseñados para energía o agricultura por separado, dejando fuera a los pequeños productores que no encajan en los modelos de inversión climática convencionales.
Por su parte la presidenta de la Red Agrovoltaica Mexicana A.C. (RAMe), Valeria Amezcua Santillán, subrayó que la agrovoltaica es una herramienta para reducir desigualdades, permitiendo tecnificar el riego y ganar autonomía frente al cambio climático, por lo que dijo es urgente crear marcos regulatorios que reconozcan este modelo de triple beneficio para dinamizar las economías rurales de la región.