Aunque las energías renovables avanzan, el petróleo y el gas seguirán siendo una parte central de la matriz energética global durante varias décadas, por lo que no basta con cambiar la estrategia, también es necesario transformar la forma en que se opera, destacó Mckinsey.
De acuerdo con el estudio de la firma “Cuatro cambios que redefinen el modelo operativo del petróleo y el gas del futuro, durante décadas”, la industria del petróleo y gas se construyó para un entorno con escasez de recursos, lo que generó organizaciones grandes, altamente jerarquizadas y con funciones centralizadas que permitían ejecutar proyectos monumentales, pero que encarecen la operación y ralentiza la toma de decisiones.
Indicó que el modelo muestra claros signos de agotamiento, pues la demanda de energía continúa creciendo, impulsada por economías emergentes y nuevos consumidores intensivos como los centros de datos.
McKinsey propone cuatro cambios clave para rediseñar el modelo operativo. El primero es la incorporación profunda de la inteligencia artificial en toda la cadena de valor.
El segundo cambio es un enfoque mucho más sofisticado en el desempeño de los activos, ya que durante años, muchas compañías gestionan sus portafolios con un modelo operativo único, sin distinguir entre activos diseñados para generar caja y aquellos orientados al crecimiento.
El tercero implica replantear la forma de operar y los esquemas de propiedad; el estudio resalta que la integración total, que durante años fue sinónimo de eficiencia, hoy no siempre genera valor. Los portafolios que combinan activos con perfiles de riesgo y retorno muy distintos enfrentan dificultades para atraer capital y competir de manera efectiva.
El cuarto cambio responde a un mundo más fragmentado y volátil. Las tensiones geopolíticas, aranceles, controles comerciales y exigencias de contenido local están redefiniendo los costos y la forma de competir.