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Una casa en más de un lugar

INVERSIONES

Los Cabos y Aspen como dos lugares a los que se vuelve, sin dejar la vida que ya se tiene en México

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Elegir un destino para viajar y elegir uno al cual regresar son dos decisiones distintas. La primera responde a la curiosidad: conocer algo que no conocía. La segunda empieza más tarde, cuando un lugar encuentra sitio en su vida y le deja razones suficientes para volver.

La diferencia aparece con los regresos. Ya no se trata de estar unos días y marcharse, sino de reconocer una casa, reencontrarse con sus espacios y dejar que cada estancia se sume a las anteriores.

Para una familia que vive en México, ese lugar puede estar junto al Mar de Cortés. También puede estar entre las montañas de Aspen, en Colorado. Dos paisajes que no se parecen en nada y que comparten una sola posibilidad: dejar de ser el sitio de unas vacaciones para convertirse en un lugar donde también se acumulan rutinas y recuerdos.

Los Cabos, el mar cerca de casa

En Los Cabos el desierto llega hasta el agua. La luz es seca y dura todo el día, y al caer la tarde el calor cae de golpe. Es un paisaje que no se parece al resto del país y que, sin embargo, sigue siendo México: el idioma, la comida, la manera de recibir a la gente.

Eso pesa más de lo que parece cuando se trata de una casa a la que se vuelve. Ir no es una expedición. Puede llegar un jueves y quedarse hasta el domingo sin que el viaje sea el acontecimiento.

Con el tiempo, una casa junto al mar deja de ser el lugar donde pasa las vacaciones y se convierte en el lugar donde se reúne su familia. Las mañanas empiezan a parecerse entre sí, las conversaciones alrededor de la mesa se repiten, y esa repetición es exactamente lo que construye la relación con un sitio.

Los Cabos es uno de los destinos donde Pacaso tiene casas hoy.

Aspen: la temporada que se repite cada año

Para muchas familias mexicanas, Aspen ya es una costumbre de invierno. Las mismas semanas de diciembre o enero, los mismos amigos que coinciden ahí año con año. Los hijos aprendieron a esquiar en esa montaña y hoy llevan a los suyos.

Esa repetición es justamente lo que convierte un destino en algo más que un destino. La diferencia entre ir cada invierno y tener una casa ahí aparece en las semanas de temporada. Son las fechas que todos quieren, y son las mismas cada año. Con una casa propia, esas semanas no dependen de encontrar lugar. La casa está, y usted decide cuándo llegar.

Después está todo lo demás. Los esquís se quedan ahí y la ropa de nieve también, así que no hay que volver a instalarse cada diciembre. Al final del día regresa a una casa conocida, no a un cuarto.

Y cuando termina la temporada, Aspen sigue ahí. En otoño los álamos se ponen amarillos y el valle entero cambia durante dos o tres semanas. En verano refresca por la noche incluso en julio, y las mismas montañas que se esquían se caminan. Una casa le da también esas estaciones, aunque no hayan sido la razón por la que llegó.

Pacaso también tiene casas en Vail, más cerca de la pista, y en Breckenridge, un antiguo pueblo minero conservado donde la montaña se vive de una manera más sencilla.

Descubre cómo Los Cabos y Aspen se transforman de destinos vacacionales a verdaderos hogares para familias mexicanas que buscan acumular rutinas y recuerdos.
Durante otoño, en Aspen los álamos se ponen amarillos y el valle entero cambia durante dos o tres semanas. (Cortesía)

Una casa en más de un lugar

Tener una casa junto al mar no obliga a elegir en contra de la montaña. Esa es la idea detrás del modelo de Pacaso: usted adquiere una participación real sobre una casa específica, proporcional a la parte que compró, mientras la compañía se encarga de la administración, el mantenimiento y la coordinación.

Como la participación corresponde al tiempo que realmente va a usar, la pregunta deja de ser cuánta casa puede sostener y pasa a ser en cuántos lugares quiere tener una. Pacaso tiene casas en más de 75 destinos en el mundo.

Elegir dónde será el próximo regreso

Después de años dedicados a construir una vida, elegir una segunda casa es menos una compra que una decisión sobre cómo quiere pasar el tiempo que viene, y con quién.

Antes del modelo está el lugar: el mar o la montaña, Los Cabos o Aspen, una casa donde las próximas estancias todavía no ocurren.

Ya se lo ganó. Falta decidir dónde.




RRR

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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