Más de 60 por ciento de las pequeñas y medianas empresas (pymes) mexicanas enfrentan riesgos relacionados con sus proveedores y mayores exigencias ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), ante su participación en cadenas globales de valor, señaló la firma especializada en gestión de riesgos Achilles.
De acuerdo con los resultados del informe anual Global Supplier Risk and Sustainability Survey, para el cual fueron consultadas 2 mil 900 organizaciones a escala global, los problemas de calidad, dificultades financieras de proveedores y fallas operativas se encuentran entre las principales causas de interrupción para las compañías en México.
Achilles señaló que la exposición a este tipo de problemas adquiere relevancia para las pymes mexicanas que forman parte de cadenas globales de valor.
“Esta situación no solo incrementa la exposición a riesgos operativos y financieros, sino que exige una evolución hacia modelos de gestión más estructurados y transparentes, especialmente ante las nuevas exigencias de cumplimiento y sostenibilidad (ESG)”.
“El estudio también revela una brecha crítica: las organizaciones que aún gestionan sus riesgos mediante procesos manuales o herramientas fragmentadas presentan una menor visibilidad y una capacidad de reacción limitada frente a incidencias”, se lee en el documento.
¿Cómo reducir los riesgos?
El Chief Product Officer de Achilles, Mark Chamberlain, señaló que identificar las vulnerabilidades entre los proveedores es únicamente una parte del proceso para evitar afectaciones en las cadenas de suministro.
“Los compradores pueden establecer expectativas claras, los proveedores pueden demostrar las acciones que han llevado a cabo y ambas partes tienen visibilidad del progreso. Convierte el assurance de proveedores en algo más que una evaluación puntual: lo transforma en un proceso práctico para reducir el riesgo y mejorar el rendimiento”, expresó.
Para atender estas vulnerabilidades, Achilles incorporó un módulo denominado Planes de Acción, con el cual las compañías pueden dar seguimiento a las deficiencias identificadas entre sus proveedores y establecer medidas para corregirlas.
De esta manera, una vez detectado un problema, las empresas pueden definir acciones de acuerdo con la gravedad de cada caso, las regulaciones correspondientes a su sector o los requerimientos en materia de sostenibilidad.
A través de este mecanismo, compradores y proveedores pueden establecer plazos, presentar evidencias de cumplimiento y dar seguimiento a las medidas acordadas para reducir los riesgos operativos.
“Los Planes de Acción ayudan a las organizaciones a cerrar la brecha entre identificar un problema y abordarlo”, puntualizó Chamberlain.
AG