Reactivar la inversión es uno de los principales retos de México para impulsar el crecimiento económico, de acuerdo con el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp), que considera necesario destinar a este rubro al menos 25 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
En el marco de los primeros 50 años del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), su presidente, José Medina Mora Icaza, coincidió en que recuperar el dinamismo de la inversión es fundamental para el desarrollo del país.
“El reto primordial, sin duda, es reactivar fuertemente la inversión y con ello el crecimiento económico”, afirmó.
De acuerdo con el Ceesp, alcanzar una inversión equivalente a 25 por ciento del PIB implica que en 2027 el monto total supere los 10 billones de pesos, poco más de 500 mil millones de dólares.
Para lograrlo, el organismo considera una inversión extranjera directa (IED) de 40 mil millones de dólares y una inversión pública equivalente a 3 por ciento del PIB. Bajo estos supuestos, la inversión proveniente de empresarios y emprendedores mexicanos, tendría que superar los 8 billones de pesos.
Con ello, México podría alcanzar la meta de inversión y lograr un crecimiento económico superior a 3 por ciento, señaló el organismo.
El Ceesp destacó que la inversión privada se ha consolidado como uno de los principales motores del crecimiento económico. Mientras que en la década de los setenta representaba alrededor de 12 por ciento del PIB, entre 2020 y 2025 su participación aumentó a 20 por ciento.
La contribución empresarial también se refleja en la generación de empleo formal. A mediados de los años setenta, el número de trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) era de 3.8 millones, cifra que aumentó a 22.5 millones en 2025. Esto equivale a un incremento promedio de aproximadamente 375 mil puestos de trabajo anuales durante las últimas cinco décadas.
Exportaciones e inversión extranjera directa
La expansión del sector empresarial fortaleció la presencia de México en el comercio internacional. En el mercado estadunidense, el país pasó del sexto lugar entre los principales proveedores de Estados Unidos a mediados de los años setenta al primero en 2025.
Este avance estuvo acompañado de una transformación de la estructura exportadora. México pasó de concentrar sus ventas al exterior en petróleo y productos agropecuarios a desarrollar un modelo predominantemente manufacturero, proceso que se intensificó con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994.
Desde 2014, las manufacturas representan alrededor de 90 por ciento de las exportaciones nacionales, indicó el Ceesp.
En materia de inversión extranjera directa, México pasó de recibir un promedio anual de mil 975 millones de dólares durante la década de los ochenta a captar 40 mil 872 millones de dólares en 2025. Con este resultado, el país se ubicó entre las diez economías del mundo con mayor recepción de estos recursos.
Al recordar los desafíos para las próximas cinco décadas, Medina Mora resumió su planteamiento con la frase: “Libertad en lo económico, democracia en lo político y estado de derecho en todos los órdenes de la vida nacional”.