Con la aprobación de la reducción de la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales representará para las empresas una transición compleja que plantea nuevos retos en materia de productividad, contratación, costos laborales y gestión operativa, ya que significa incrementos entre 10 y 25 por ciento en costos de personal, señalan analistas del IPADE Business School.
“Todo apunta a una implementación gradual durante los próximos años, donde millones de trabajadores van a recuperar un día laboral completo que equivale a mayor tiempo para dedicar a la familia y al descanso”, afirmó Antonio Sancho y Maldonado, profesor de Dirección de Personal de IPADE Business School
Por su parte, Alejandro Vázquez Ríos, profesor del IPADE en el área de dirección de personal, comentó: “La reducción de la jornada laboral no debe analizarse solo como una concesión social, sino como una oportunidad para replantear la productividad, la eficiencia y la sostenibilidad del trabajo en las empresas”.
“Trabajar más horas no ha significado mejores resultados; el verdadero reto está en producir más valor por cada hora trabajada”, añadió el catedrático.
Ambos sostuvieron que para los trabajadores se trata de una conquista histórica; para las empresas representa una transición compleja que plantea nuevos retos; sin embargo, experiencias internacionales e incluso pilotos realizados en México sugieren que una buena implementación puede generar beneficios tanto para los trabajadores como para las organizaciones.
Los cuatro retos para las empresas son el incremento de costos laborales al reducir horas sin modificar el salario; la necesidad de ampliar la plantilla para cubrir turnos y garantizar la operación; la presión por un margen financiero reducido que podría propiciar la informalización de las relaciones laborales; y la reorganización del trabajo con riesgo de caer en una intensificación laboral.
La evidencia no es el número de horas trabajadas, sino la baja productividad por hora. México se encuentra entre los países donde más horas se laboran, pero con uno de los niveles más bajos de productividad, de acuerdo con comparativos de la OCDE.
Esto implica una oportunidad de fortalecer elementos como clima laboral, cultura organizacional, atracción y retención de talento, en mercados con alta competencia por perfiles especializados.
Así, el IPADE recomienda a las empresas anticiparse a la publicación de la nueva ley y por ejemplo transformar la gestión del desempeño, migrar de un modelo basado en tiempo presencial hacia uno orientado a resultados y productividad por hora. Invertir en eficiencia operativa, pues reducir horas requiere aumentar productividad por trabajador.
Esto puede realizarse por medio de automatización y digitalización de procesos repetitivos; estandarización de tareas; reducción de tiempos muertos y burocracia; implementación de metodologías de mejora continua.
nrm