Entre las principales preocupaciones de la economía mexicana en 2026 se encuentran las finanzas públicas, en un contexto marcado por la desaceleración de la actividad económica y el deterioro en la percepción de riesgo crediticio del país, de acuerdo con el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).
El organismo recordó que la economía mexicana se contrajo 0.6 por ciento a tasa trimestral durante el primer trimestre de 2026, lo que se tradujo en un crecimiento anual de apenas 0.2 por ciento.
Debilidad económica
Además, explicó que la debilidad fue generalizada y alcanzó a las actividades primarias, secundarias y terciarias, con caídas en sectores como:
- Manufactura
- Construcción
- Comercio al por menor
- Servicios de alojamiento
- Preparación de alimentos
Por otro lado, el IMEF agregó que durante el primer bimestre del año se registraron disminuciones en el consumo privado y en la formación bruta de capital fijo, reflejando una menor dinámica tanto del gasto de los hogares como de la inversión.
Señaló que este desempeño llevó a una revisión a la baja de las expectativas de crecimiento económico.
Ahora la mediana de la encuesta mensual de expectativas del Instituto pasó de 1.4 a 1.2 por ciento entre abril y mayo, mientras que Banco de México (Banxico) redujo el punto medio de su pronóstico de crecimiento para 2026 de 1.6 a 1.1 por ciento.
Sin embargo, el organismo destacó que uno de los acontecimientos más relevantes de las últimas semanas fue el deterioro en la perspectiva de las finanzas públicas mexicanas reflejado en las decisiones de las agencias calificadoras.
Calificación soberana de México
Por un lado, recordó que Standard & Poor's mantuvo la calificación soberana de México en BBB, conservando el grado de inversión, pero modificó la perspectiva de estable a negativa, lo que abre la posibilidad de una degradación en los próximos meses.
Mientras que Moody's redujo la calificación de la deuda soberana de México de Baa2 a Baa3.
Además, explicó que con este ajuste, el país quedó en el último escalón dentro del grado de inversión, apenas un nivel por encima del grado especulativo.
De acuerdo con el IMEF, detrás de estas decisiones se encuentra la preocupación por el desafío que representa contener el crecimiento de la deuda pública como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), uno de los principales retos para las finanzas públicas en los próximos años.
El instituto añadió que el entorno económico también enfrenta factores de incertidumbre externos, entre ellos la falta de claridad sobre la duración del conflicto en Medio Oriente y la evolución de la relación bilateral con Estados Unidos.
Aunque destacó que la inflación mostró una moderación reciente y permitió a Banxico reducir su tasa de referencia a 6.50 por ciento.
El IMEF consideró que la combinación de menor crecimiento económico y mayores presiones sobre las finanzas públicas mantiene un panorama complejo para la economía mexicana durante 2026.
KL