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Precio de gasolina diésel y premium se dispara hasta en 9% por conflicto en Oriente Medio

La presidenta Claudia Sheinbaum ya instruyó a secretarios de Estado a revisar la situación; especialistas alertan de mayores riesgos sobre los precios de alimentos, bebidas y servicios al consumidor.

Desde el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, los precios de los combustibles en México han mostrado presiones al alza, pues la gasolina premium aumentó 7.5 por ciento. 

Mientras que el diésel subió 9.1 por ciento, reflejando el impacto de la volatilidad internacional en el mercado energético.

¿Cómo impacta el alza del hidrocarburo?

Ante este escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que no se permitirán incrementos injustificados, y pues aunque no se trata de imponer controles de precios, tampoco se tolerará que se aproveche la coyuntura global para elevar costos.

Además ya instruyó a las Secretarías de Energía y Hacienda, en coordinación con Pemex, a revisar la situación.

Este encarecimiento no sólo impacta al crudo, sino a toda la cadena productiva, pues especialistas coincidieron en que el aumento en los costos de combustibles eleva el gasto en transporte marítimo, aéreo y terrestre, lo que encarece la distribución de mercancías tanto a nivel internacional como dentro de los países. 

En consecuencia, las empresas trasladan estos mayores costos al consumidor final, pues al subir el petróleo, aumenta el costo de derivados como el diésel y la turbosina. 

“Esto ha generado presiones inflacionarias tanto en la parte no subyacente —combustibles y tarifas eléctricas— como en la subyacente, a través de mayores costos como los boletos de avión”, detalló Víctor Gómez Ayala, economista en jefe de Finamex Casa de Bolsa para MILENIO.

¿En cuánto cotiza el petróleo?

Actualmente el petróleo WTI (West Texas Intermediate) se ubica alrededor de 91.35 dólares por barril, con alzas intradía de 3.65 por ciento. 

Mientras que el Brent ha oscilado entre 102 y 104 dólares, tras haber caído cerca de diez por ciento en sesiones previas.

Estos cambios han estado marcados por declaraciones del presidente Donald Trump sobre un posible acuerdo con Irán, posteriormente desmentido, lo que generó ajustes inmediatos en los mercados. Más allá de estos movimientos diarios, el impacto relevante es el acumulado. 

“En el año vemos un crecimiento cercano al 60 por ciento en el precio del petróleo”, explicó Gómez Ayala, añadió que este aumento previo es el que sigue presionando los precios de los combustibles en México.

En el caso del diésel, la presión es particularmente relevante. Es uno de los combustibles más sensibles a choques geopolíticos y tiene impacto directo en transporte y logística.

Actualmente, el estímulo fiscal al diésel ronda 61.8 por ciento, lo que refleja que el gobierno está absorbiendo parte del aumento. Sin embargo, si estos apoyos se reducen, el impacto podría trasladarse a los consumidores.

A nivel fiscal, el efecto es dual: mayores precios del petróleo elevan los ingresos petroleros, pero también incrementan los costos de subsidios y reducen la recaudación vía IEPS, por lo que el impacto debe analizarse de forma integral.

Al mismo tiempo, la reciente caída en la mezcla mexicana —de 99 a 87.90 dólares por barril— también tiene implicaciones.

“Cada dólar que pierde el petróleo implica millones de dólares menos en ingresos para el país”, explicó Gerónimo Ugarte Bedwell, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, a MILENIO.

No obstante, esta baja también puede aliviar presiones inflacionarias al reducir costos energéticos y logísticos, aunque el efecto es parcial.

En crecimiento, el balance es mixto: menores costos benefician a empresas, pero menores ingresos limitan el impulso fiscal.

Dado que México es importador neto de combustibles, el efecto neto puede ser ligeramente positivo.

Comportamiento en el mercado

De acuerdo con especialista Giselle Abdo, Estratega de Mercados y expansión comentó que hay expectativas de menor demanda —como una posible caída de 1.4 millones de barriles en inventarios en Estados Unidos— también han incidido en los ajustes recientes del precio del crudo, reflejando que no sólo la geopolítica, sino también las condiciones económicas globales están en juego.

Esta dinámica también impacta directamente a México, ya que el país exporta crudo a refinerías estadunidenses.

Una menor demanda en ese mercado puede afectar los ingresos petroleros, al tiempo que la volatilidad del crudo influye en el tipo de cambio: cuando los precios suben, aumentan los ingresos en dólares y el peso puede fortalecerse; cuando bajan, ocurre lo contrario.

El riesgo principal sigue siendo la persistencia del conflicto. Si los precios energéticos se mantienen elevados, las presiones inflacionarias podrían prolongarse; si se moderan, el efecto podría disiparse. 

Además, un entorno global más débil podría afectar la actividad económica a través del comercio; pues las tensiones en el estrecho de Ormuz, por donde circula el 20 por ciento del crudo mundial, generaron un fuerte “cuello de botella” energético.

Al 6 de marzo, el Brent superó los 93 dólares por barril, el WTI rondó los 91 dólares y la mezcla mexicana alcanzó casi 84 dólares, con incrementos semanales de hasta 35.6 por ciento. 

De prolongarse el conflicto, los precios podrían acercarse a los 150 dólares, con efectos inflacionarios globales, comentó CIAL dun & bradstreet, analistas en el tema con las gaseras.

Conflictos en mercados financieros

El impacto del conflicto también se extendió a los mercados financieros, donde los commodities energéticos, como las gasolinas y el gas natural que registraron incrementos, mientras los principales índices bursátiles retrocedieron ante la incertidumbre global.

Así quedaron los mercados globales:

  • En Estados Unidos, el Dow Jones llegó a 3.01 por ciento
  • Mientras que en México la Bolsa Mexicana de Valores perdió 5.74 por ciento
  • En Europa, España retrocedió 7.01 por ciwnto
  • Asia, mercados como Tailandia e Indonesia registraron caídas cercanas al 8 por ciento.

Este entorno también afectó a las monedas emergentes: el peso mexicano cerró en 17.80 por dólar, con una depreciación semanal de 3.34 por ciento , mientras que el real brasileño retrocedió 4.99 por ciento.


KL

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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