Esta petición surge en el marco de la próxima entrada en vigor del reglamento de la Ley General de Economía Circular.
En entrevista con MILENIO, la directora de Estrategia para Latinoamérica de la APR, Martha Ricardi Velázquez, destacó que México posee un potencial significativo y un compromiso sólido en la materia, siendo líder en el acopio de PET con una tasa del 64 por ciento, mientras que el promedio de otros plásticos se sitúa ligeramente por encima del 20 por ciento.
Reciclabilidad y reciclaje, ¿es lo mismo?
No, reciclabilidad y reciclaje no son lo mismo. La reciclabilidad se le atribuye a la capacidad potencial de un material para ser reciclado (diseño/característica), mientras que el reciclaje es el proceso físico de transformación de ese material en un nuevo producto.
Reciclabilidad (Capacidad)
Indica si un envase o producto está diseñado para ser procesado por sistemas de reciclaje actuales. Se centra en la composición del material.
Algo puede ser reciclable pero no reciclarse si no hay infraestructura, apuntan fuentes especializadas en la materia.
Reciclaje (Proceso)
La acción técnica de recolectar, separar y procesar residuos para convertirlos en nuevas materias primas.
Martha Ricardi enfatizó que el éxito del sistema no depende sólo de lo que se recupera de los vertederos, sino de cómo se conciben los productos desde su origen.
"El reciclaje empieza en el diseño. No podemos buscar reciclar productos que ya están en los vertederos y que no sabemos de qué materiales o resinas están hechos", explicó la directiva.
Actualmente, uno de los principales retos que enfrentan los recicladores es la importación de resinas de baja calidad, las cuales, aunque son más económicas, presentan dificultades térmicas que impiden su reincorporación efectiva a la cadena de valor.
Herramientas y normatividad de reciclabilidad
Para mitigar las deficiencias, la APR promueve el uso de sus Guías de Diseño para la Reciclabilidad de Plásticos, un conjunto de directrices que establecen estándares para cada componente del empaque, incluyendo tapas, etiquetas, aditivos y colorantes.
Respecto al panorama legislativo en México, Martha Ricardi señaló que se espera que para junio quede definido el reglamento de la Ley General de Economía Circular; tras cumplirse el plazo de 180 días desde su publicación.
Por su parte, agregó que actualmente se trabaja con la industria para establecer los porcentajes obligatorios de contenido PCR (plástico reciclado posconsumo).
Además, detalló que la asociación cuenta con herramientas de certificación de contenido y próximamente lanzará una plataforma tecnológica para evaluar la reciclabilidad en tiempo real.
La directora recordó que el reciclaje es un esfuerzo conjunto que involucra a las autoridades, a la industria y a los consumidores, quienes mediante la separación correcta de residuos se convierten en una pieza fundamental del engranaje económico y ambiental del país.
¿Qué es la APR?
La Association of Plastic Recyclers (APR) es la organización norteamericana más grande dedicada exclusivamente a mejorar e impulsar el reciclaje de plásticos.
Con más de 30 años de trayectoria a nivel internacional y más de 20 años de presencia tanto en México como Latinoamérica, agrupa a más de 300 asociados que trabajan en conjunto para fortalecer la industria del reciclaje.
En México, la asociación colabora estrechamente con organismos locales, así como con el grupo del Pacto de Plásticos México, para estandarizar procesos y unificar criterios ante los nuevos marcos legislativos, como la Ley General de Economía Circular.
Objetivos principales de la Association of Plastic Recyclers
La misión de la APR se resume en la premisa de "reciclar más plásticos para evitar que haya residuos".
Para lograrlo, se enfoca en objetivos estratégicos, como promover el diseño para la reciclabilidad, por lo que buscan homologar las reglas y criterios técnicos de la industria mediante herramientas como la Certificación de Contenido de PCR y nuevas tecnologías de evaluación en tiempo real.
Además, la organización imparte seminarios web, entrenamientos especializados y visitas a plantas de reciclaje para actualizar a las empresas sobre las mejores prácticas, así como normativas vigentes.
También colaboran con las autoridades para establecer metas obligatorias de contenido reciclado, lo que ayuda a estabilizar el mercado y combatir la competencia desleal de resinas importadas de baja calidad.
Qué es la Ley General de Economía Circular
Después de poco más de seis años de trabajo, finalmente en enero se publicó la Ley General de Economía Circular en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
De acuerdo con la Asociación Nacional de la Industria Químicos (ANIQ), la ley promueve como objetivo central hacer un cambio sumamente significativo en el modelo económico de nuestro país, pasando de un modelo lineal a uno circular.
Este modelo busca mantener el mayor tiempo posible y en circulación o uso los productos que son colocados en el mercado.
Buscan también con ello elevar el nivel de eficiencia de recursos, la reducción de residuos y la reincorporación de materiales al ciclo productivo particularmente del tipo posconsumo.
Para la industria de resinas plásticas, esta nueva ley implica un cambio estructural en la forma de diseñar, producir, comercializar y recuperar materiales.
Entre sus principales alcances se encuentran:
- La incorporación de criterios de circularidad en productos y empaques
- El desarrollo de esquemas de Responsabilidad Extendida del Productor (REP)
- Implementación de sistemas de trazabilidad y reporte
- La promoción de infraestructura para valorización y reciclaje
Así como la coordinación entre los tres órdenes de gobierno y los sectores productivos para que como consecuencia de su implementación el ambiente se vea beneficiado; por ende la salud y el desarrollo de la población.
La ANIQ señala que la ley no prohíbe materiales, sino que establece principios y mecanismos para gestionar su ciclo de vida bajo criterios técnicos, económicos y ambientales.
En este contexto, las resinas plásticas; por su versatilidad, eficiencia y capacidad de reciclabilidad, juegan un papel estratégico en la transición hacia modelos circulares.
La ANIQ consideró que la Ley General de Economía Circular representa una oportunidad para fortalecer la competitividad del país, siempre que su implementación se base en evidencia científica y viabilidad operativa, reconozca las capacidades reales de infraestructura en México para su implementación, promueva esquemas colectivos eficientes de REP e incentive la inversión en reciclaje, innovación y educación ambiental.
KL