Latinoamérica registró 114 mil 300 millones de dólares en fusiones, lo que significa un aumento del 16 por ciento frente a 2024, de acuerdo con el corredor de seguros y asesor de riesgos globales Marsh.
En un estudio, detalló que el número de transacciones se redujo levemente a mil 345, siguiendo la tendencia global de menos operaciones pero de mayor tamaño.
Por otro lado, explicó que Brasil volvió a imponerse como epicentro regional con 850 operaciones por un total de 55 mil 100 millones de dólares y concentró la mayor parte de la actividad tanto en volumen como en valor.
Sin embargo, explicó que el protagonismo no implica simplicidad para cerrar transacciones.
La desaceleración del crecimiento y los ajustes macroeconómicos han estrechado márgenes, así como llevado a un incremento en la complejidad en las negociaciones, sobre todo en activos intensivos en capital.
Por otra parte, destacó que México y Colombia completan el podio de mercados claves, con transacciones relevantes en energías y activos de infraestructura que muestran la continua atracción de la región para capitales internacionales.
¿Cuáles sectores impulsaron las fusiones?
De acuerdo con el estudio, el motor que realmente impulsó el alza en valor fue el sector de energía, minería y utilities (EMU). Con 42 mil 600 millones de dólares movilizados, el sector creció 25 por ciento en valor respecto a 2024.
Además, la carrera por activos renovables, redes y transmisión se aceleró ante la creciente demanda energética vinculada al despliegue de inteligencia artificial y centros de datos, así como por la transición energética global.
Puso como ejemplo que la mayor operación del año fue la compra por parte de GE Vernova del 50 por ciento restante de Prolec en México por 5.3 mil millones de dólares, una transacción emblemática que subraya la urgencia de reforzar la infraestructura de red en la región.
¿Cuáles son los retos?
El documento detalla que, no obstante, el mercado no está exento de riesgos ya que las variaciones en políticas arancelarias —con efectos diferenciados entre países—, las presiones inflacionarias y las restricciones de financiamiento amplifican las brechas de valoración entre compradores y vendedores.
En este entorno, los dealmakers europeos, norteamericanos y locales recurren con mayor frecuencia a soluciones transaccionales de transferencia de riesgo —como seguros de garantías y representaciones, así como coberturas fiscales— para cerrar operaciones de manera más eficiente y reducir el peso de las indemnizaciones.
Además, explicó que esa combinación de capital, soluciones de mitigación y conocimiento local se ha convertido en la receta para ejecutar con mayor certeza.
¿Cuál es el escenario que ven en la región?
El estudio detalla que hacia adelante, ven que la región presenta una doble narrativa: por un lado, reservas estratégicas de minerales críticos, como que más del 40 por ciento del cobre mundial y la mitad de las reservas conocidas de litio, así como una población joven en crecimiento; por otro, desafíos estructurales que exigen transacciones bien estructuradas para materializar valor.
La expectativa generalizada entre los operadores es que 2026 mantenga las dinámicas vistas en 2025: concentración en renovables y redes, más consolidación en TMT y un papel creciente de private equity en plataformas de infraestructura.
KL