“Los estadunidenses no han sido muy buenos en los últimos años en recibir al turismo”, sostuvo el exprimer ministro canadiense Justin Trudeau. Esta situación llevó a que muchos canadienses dejen de viajar a ese país y a que el turismo registre una caída de más de 20 por ciento.
“La confianza se ha roto. Y es por eso que muchos canadienses prefieren viajar a otros lados. Siempre hay decisiones que tomar y todo depende de si la gente se siente bien recibida o no”.
Sin mencionar al presidente estadunidense Donald Trump, Trudeau criticó la política de Estados Unidos durante su participación en la charla “La oportunidad que viene”, en la Cumbre Global del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés), celebrada en la isla europea de Malta.
Comentó que muchos canadienses sienten temor de cruzar por primera vez hacia Estados Unidos porque no saben cómo los van a tratar:
“Hemos convertido esa frontera en la línea militarizada más grande del mundo”. Lo peor, dijo, es que “ya la estamos dando por sentada”.
Lamentó que esta actitud interrumpa el flujo natural de personas entre ambos países, motivado por los vínculos familiares y las relaciones comerciales y de negocios entre canadienses y estadunidenses.
“Eso está afectando la relación familiar, comercial y de negocios entre los dos países, lo que ya está afectando a la economía”, señaló.
No obstante, mencionó que el reciente Mundial de futbol en Norteamérica demostró que “simplemente sabiendo qué hay en común resultan cosas maravillosas”.
Al principio, dijo, había incertidumbre debido a las bajas reservaciones hoteleras en Estados Unidos, “pero luego llegó la gente y el Mundial tuvo mucho éxito (...) Si los estadunidenses quieren atraer dinero del turismo, tienen que abrirse al mundo”.
Respecto a México, Trudeau, quien encabezó el gobierno canadiense de 2015 a 2025, recordó que, cuando llegó al poder, se habían impuesto restricciones para que los mexicanos viajaran a Canadá.
“Eso generó tensiones que siempre es complicado solucionar, pero trabajamos de cerca con el gobierno mexicano. Detectamos los problemas que motivaron esa situación y logramos levantar esas restricciones”.
También recordó que ambos países trabajaron juntos en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), aunque reconoció que “fue un periodo complicado por covid y otros temas”.
De portero en una discoteca a líder popular
Durante la charla con Gloria Guevara, directora del WTTC, Trudeau mantuvo un tono cordial y hasta confidencial. Confesó que esta vez no acudió a Malta en compañía de su actual pareja, la cantante Katy Perry, aunque meses antes, en julio, estuvo en la isla con ella para asistir a un concierto de MTV.
Trudeau también contó que, cuando era joven, trabajó en un restaurante y como portero en una discoteca. A partir de esas experiencias, destacó la importancia de que los jóvenes tengan empleos en el sector turístico, pues considera que esta industria ofrece una formación más amplia.
“No es lo mismo que trabajar un verano en la recepción del despacho dental de tu padre”, comentó.
Según el exmandatario, desde los gobiernos el turismo suele verse como una actividad que simplemente sucede y que, por lo tanto, se da por sentada. Por esa razón, cuando llegó al poder, nombró a un ministro de Turismo, al considerar que se trata de una actividad importante y crucial para el país.
Para Trudeau, la pandemia fue uno de los periodos más complicados de su gobierno. “Actuamos rápido otorgando subsidios y soporte a los negocios mediante financiamientos, y también acudimos a lo mejor de la ciencia que teníamos a la mano para ayudar a la gente”.
Sin embargo, consideró que la crisis sanitaria causó graves daños al interrumpir los viajes, las relaciones comerciales y el contacto entre las personas. “Las buenas relaciones siempre importan”.
También habló sobre los cambios en la popularidad de los mandatarios, que suele ser elevada al comienzo de sus gobiernos y disminuir hacia el final de sus gestiones.
“La popularidad es una herramienta muy útil para hacer cambios importantes; si no la tuvieras, sería muy difícil lograrlo”.
Como ejemplos, citó los programas de apoyo a las madres, las guarderías y otras políticas públicas que impulsó durante su administración.
“Cuando has hecho estas [políticas], lo importante es que dejarás algo mejor en 10 años; y no importa si no eres muy popular o si puedes reelegirte, lo que importa es que la diferencia sea notoria”.
La soledad del líder
Trudeau también confesó que, cuando se ejerce el liderazgo, incluso al dirigir un organismo como el G7, se puede estar rodeado de muchas personas sin que ninguna comprenda realmente lo que se vive ni las responsabilidades que se enfrentan a diario.
“Nadie a tu alrededor, ni tus personas más cercanas, comprende lo que vives y en lo que trabajas a diario”.
Lo mismo ocurre, explicó, con otros ministros que aspiran a ocupar el puesto de primer ministro y con quienes aconsejan al gobernante sin asumir directamente las consecuencias de sus decisiones.
“Incluso otros ministros que quieren tu lugar, pero no están ahí, y hay gente que te dice qué hacer, pero no son ellos los que lo hacen, eres tú, quien toma las decisiones, y lo que eso implica solo lo sabe quien está ahí”.
Trudeau señaló que compartir esas experiencias solo es posible con alguien que atraviese una situación similar y entienda lo que implica. Como ejemplo, contó que sostuvo una de esas conversaciones con un mandatario sudamericano que, al igual que él, atravesaba un divorcio.
“Por supuesto, no voy a dar detalles en una entrevista como esta”, añadió.
Finalmente, afirmó que una de las mejores cosas de visitar Canadá es que “siempre hay canadienses” y recomendó a quienes viajen al país que no dejen de visitar Montreal, una ciudad donde, dijo, suelen llenar los veranos de festivales y actividades.