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  • Irán, EU y el petróleo: ¿por qué las amenazas militares sacuden la OPEP y también a México?

Para los inversionistas, el conflicto entre Estados Unidos e Irán no es solo político, sino un factor directo de riesgo financiero. | Pixabay

La volatilidad internacional suele presionar al tipo de cambio, generando episodios de depreciación del peso frente al dólar en escenarios de mayor aversión al riesgo.

Las tensiones entre Estados Unidos e Irán han vuelto a colocar al petróleo en el centro de la conversación global; aunque en las últimas horas, el riesgo de una intervención militar directa parece haberse moderado. 

El sólo intercambio de amenazas ha sido suficiente para mover los precios del crudo, evidenciando una vez más la fragilidad del equilibrio energético mundial y el peso que Irán tiene dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y del mercado petrolero internacional.

¿Cuál es el precio del petróleo?

Actualmente, el precio del petróleo Brent (referencia internacional) está entre 63.8 y 64.05 dólares por barril, mientras que el precio del West Texas Intermediate (WTI, referencia estadunidense) se encuentra alrededor de 59.3 y 59.5 dólares por barril.

En algunas mediciones de mercado, el Brent ronda los 63.84 dólares y el WTI, los 59.30 dólares, mientras se acerca al cierre de sesión, surgieron los precios influenciados por ajustes tras la reducción de tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán.

Sin embargo, las declaraciones desde Washington de un ataque inminente contra Irán, hicieron que los costos se redujeran, pues analistas coinciden en que la volatilidad persiste, ya que el conflicto no está resuelto y cualquier escalada puede traducirse de inmediato en alzas abruptas del crudo.

Existieron declaraciones desde Washington de un ataque inminente contra Irán. | Foto: Especial
Existieron declaraciones desde Washington de un ataque inminente contra Irán. | Foto: Especial

¿Por qué Irán es una pieza clave del mercado petrolero?

Irán no es un productor marginal, pues se trata de uno de los países con mayores reservas probadas de petróleo a nivel mundial, concentrando cerca del 9 por ciento del total global.

Además, es miembro fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), lo que le otorga un peso político y estratégico dentro del cartel.

En condiciones normales, la producción iraní se ubica entre tres y cuatro millones de barriles diarios, aunque su presencia en el mercado internacional ha estado limitada en distintos momentos por sanciones económicas impuestas por Estados Unidos.

Aun así, Irán mantiene exportaciones relevantes, principalmente hacia Asia, con China como su principal comprador, a través de mecanismos que incluyen descuentos y rutas comerciales indirectas.

Pero más allá de los volúmenes, el factor clave es su ubicación geográfica, ya que Irán se encuentra en el Golfo Pérsico, junto al Estrecho de Ormuz, un paso marítimo por donde circula cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo.

Cualquier amenaza de bloqueo, conflicto armado o sabotaje en esta zona eleva automáticamente el riesgo para el suministro global, incluso si el crudo iraní no desaparece por completo del mercado.

El efecto inmediato en los precios del petróleo

Los mercados petroleros no esperan a que ocurran los hechos, pues reaccionan ante las expectativas, dicen expertos en el tema, a diferentes medios.

Por eso, cuando desde Estados Unidos se lanzan advertencias de intervención militar o se anuncian nuevas sanciones contra Teherán, el precio del petróleo suele incorporar una prima de riesgo geopolítico.

En días recientes, ese riesgo impulsó los precios al alza ante el temor de interrupciones en la oferta, no obstante, hoy el movimiento fue inverso: declaraciones que apuntan a una posible contención del conflicto redujeron la presión alcista, provocando retrocesos en el Brent y el WTI.

Este comportamiento refleja una dinámica conocida, en donde el petróleo se encarece por miedo y se abarata por calma, incluso cuando la producción real no ha cambiado.

Para los inversionistas, el conflicto entre Estados Unidos e Irán no es solo político, sino un factor directo de riesgo financiero.

La OPEP frente a un escenario incómodo

Para la OPEP, las tensiones con Irán representan un dilema, pues por un lado, un conflicto que limite la producción iraní puede reducir la oferta global y presionar los precios al alza, algo que beneficia a varios países productores, según analistas del mercado petrolero citados por Reuters.

Por otro lado, una escalada prolongada genera inestabilidad, volatilidad extrema y dificulta la planeación de cuotas y estrategias comunes.

De acuerdo con análisis del mercado energético citados por Reuters y la Agencia Internacional de Energía (AIE), países como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos cuentan con capacidad ociosa para aumentar producción, así como compensar una eventual caída del crudo iraní, aunque esa capacidad no es infinita ni puede activarse de inmediato.

Además, la OPEP enfrenta el reto de mantener la cohesión interna cuando las decisiones de producción están cada vez más condicionadas por factores geopolíticos.

En este contexto, Irán se convierte tanto en un actor energético como en un factor de presión dentro de la OPEP, complicando la gestión del mercado en un momento en el que la demanda global sigue siendo sensible a cualquier alteración del suministro.

Irán se convierte tanto en un actor energético como en un factor de presión dentro de la OPEP. | Foto: Pixabay
Irán se convierte tanto en un actor energético como en un factor de presión dentro de la OPEP. | Foto: Pixabay

Las implicaciones para México

Aunque México ya no depende del petróleo como en décadas pasadas, los movimientos en los precios internacionales siguen teniendo efectos relevantes.

En primer lugar, los ingresos petroleros pueden verse beneficiados temporalmente cuando el crudo sube, lo que ayuda a las finanzas públicas. Sin embargo, ese beneficio suele ser parcial y de corto plazo.

Por el contrario, los costos internos aumentan. Un petróleo más caro encarece gasolinas, diésel y transporte, lo que termina reflejándose en la inflación. 

Sectores como la logística, la industria y el consumo resienten rápidamente estos incrementos, por ejemplo en su Informe Trimestral más reciente del Banco de México (Banxico) documentó que la inflación de los energéticos (incluyendo gasolina) fue elevada y contribuyó fuerte al índice general. 

Esto implica que cuando los precios de combustibles suben, esto se refleja en la inflación del país.

Además, la volatilidad internacional suele presionar al tipo de cambio, generando episodios de depreciación del peso frente al dólar en escenarios de mayor aversión al riesgo.

Finalmente, aunque México no forma parte de la OPEP, sí está inserto en el mercado energético global. 

Cualquier desequilibrio entre oferta y demanda termina impactando decisiones de inversión, costos empresariales y expectativas económicas.

México no forma parte de la OPEP, sí está inserto en el mercado energético global. | Pixabay
México no forma parte de la OPEP, sí está inserto en el mercado energético global. | Pixabay

Mientras Irán siga siendo un punto de tensión entre Estados Unidos y Medio Oriente, el mercado petrolero seguirá expuesto a episodios de volatilidad.

KL

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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