Hidalgo tiene una oportunidad frente a la expansión de la economía espacial y no necesita esperar a que la industria llegue para comenzar a participar en ella, planteó Iván Rodríguez Zerrate ante estudiantes, empresarios y asistentes al Congreso Futura Capital 2026, realizado este 24 y 25 de septiembre en el Tec de Monterrey Campus Hidalgo.
El empresario, quien participa en la Junta Directiva de Space Center Houston, pidió a los hidalguenses mirar hacia el espacio desde una perspectiva distinta, no como una actividad reservada para científicos o ingenieros, sino como un ecosistema en el que pueden participar empresas de prácticamente cualquier sector.
“Hay espacio para todos”, sostuvo durante su conferencia, después de preguntar a los asistentes quiénes tenían interés por la ingeniería, la ciencia, los deportes, las películas, la música, el arte o pasar tiempo con sus familias. Su argumento fue que todas esas actividades forman parte, de una u otra manera, de la nueva economía espacial.
Rodríguez Zerrate explicó que una de las claves está en dejar atrás la idea de que una industria debe resolver primero sus propios problemas para después buscar ayuda en otros sectores. Las nuevas soluciones, dijo, surgen precisamente cuando diferentes conocimientos se encuentran al mismo tiempo.
“Se dieron cuenta cómo esa colaboración rápida entre industrias logra desarrollar eso, toca verlo diferente y no puede ser lineal, no es una industria y después la otra. Todas las soluciones tienen que venir en paralelo”, señaló al explicar el desarrollo de las nuevas estaciones espaciales.
Ese planteamiento, afirmó, tiene una aplicación directa en Hidalgo. El empresario recordó que un día antes había conversado con representantes del sector empresarial del estado sobre las posibilidades de vincular a compañías locales con la industria aeroespacial.
“Los ingredientes están. Lo que toca es aprender de esto y hacerlo diferente para acelerar ese cambio exponencial, esa innovación, esas oportunidades que están, en mi opinión, al alcance de todos ustedes”, expuso.
Para explicar cómo puede producirse esa conexión, recurrió a ejemplos que a primera vista parecen alejados de la exploración espacial. Uno de ellos fue Prada, empresa de moda que participó en el desarrollo de soluciones para los astronautas de futuras misiones, una colaboración que permitió combinar conocimientos sobre diseño, materiales y las necesidades del cuerpo humano en condiciones extremas.
“Quién iba a pensar que una empresa de moda como Prada iba a estar interesada en vincularse con una industria del espacio”, cuestionó. El valor de la colaboración, explicó, estuvo precisamente en que cada sector llevó conocimientos que el otro necesitaba.
Otro ejemplo fue Columbia, empresa especializada en ropa y equipo para actividades al aire libre, y su colaboración con Intuitive Machines. La experiencia de Columbia en materiales para temperaturas extremas encontró una aplicación en los desafíos de las misiones lunares.
“Esa colaboración soluciona problemas y les ayuda a innovar a Columbia, de la misma forma que Columbia trajo una solución para ayudar a innovar a una empresa de la economía espacial”, explicó.
Rodríguez Zerrate insistió en que esa capacidad para encontrar conexiones no aparece por decreto ni depende únicamente de la tecnología. “La fórmula se construye. Es una competencia que a lo largo de la vida se construye”, afirmó, al señalar que la curiosidad, la apertura y la disposición para mirar un problema desde otro ángulo forman parte de las capacidades que deben desarrollarse.
Su invitación a los estudiantes fue pensar más allá de los empleos y negocios que existen actualmente y preguntarse qué problema imposible quisieran resolver. Para ello utilizó el concepto de “moonshot”, término empleado para referirse a una meta que parece inalcanzable pero que puede convertirse en un objetivo concreto si existe una estrategia para perseguirla.
“Cada generación tiene su moonshot”, dijo, antes de pedir a los asistentes identificar cuál es el suyo, tanto en su vida personal como en sus empresas y familias.
La industria espacial, agregó, también puede servir como una forma de cambiar la manera en que se observan problemas que nada tienen que ver con los cohetes. “Para pensar en la Luna no hay que estar en la Luna”, sostuvo al proponer ejercicios de visualización en los que estudiantes, empresarios o familias imaginen cómo resolverían un problema si tuvieran la oportunidad de empezar desde cero.
Rodríguez Zerrate planteó que esa capacidad para imaginar escenarios distintos será cada vez más importante conforme crezca la economía de órbita baja y se desarrollen estaciones espaciales privadas, nuevas tecnologías de comunicación, vehículos lunares y servicios relacionados con las actividades fuera de la Tierra.
El mensaje para Hidalgo terminó concentrado en una idea: la oportunidad no consiste solamente en fabricar tecnología para viajar al espacio, sino en identificar qué conocimientos, productos y servicios que ya existen en el estado pueden encontrar una aplicación en esa nueva economía.
“Tal vez uno de estos moonshots que comience aquí transformará el mundo, transformará a Hidalgo, transformará a México”, dijo ante los asistentes al Congreso Futura Capital 2026.
El reto, por tanto, no está únicamente en llegar al espacio, sino en comenzar a mirar desde ahora qué puede aportar Hidalgo a una industria que Rodríguez Zerrate presentó como un territorio abierto para empresarios, estudiantes, científicos, artistas, médicos, diseñadores y profesionales de prácticamente cualquier disciplina.