El crecimiento en el uso de inteligencia artificial (IA) y dispositivos como gafas inteligentes y wearables presionará a las redes móviles en los próximos años, al grado de que el tráfico puede multiplicarse entre tres y cinco veces, alertó el Ericsson Mobility Report.
En un escenario medio, donde 43 por ciento de los usuarios utilice este tipo de aplicaciones alrededor de 10 minutos al día, los operadores deberán ajustar su infraestructura para soportar el incremento, especialmente en el envío de datos desde los dispositivos hacia la red.
Este cambio implicará rediseñar la capacidad de las celdas y fortalecer la cobertura, con el objetivo de mantener una experiencia de usuario fluida.
La industria ya cuenta con herramientas para incrementar la capacidad de las redes, aunque su implementación deberá acelerarse conforme crezca la demanda.
Además, la forma en que las personas interactúan con la tecnología está cambiando. El uso intensivo de pantallas dará paso, de manera gradual, a interfaces basadas en voz y a dispositivos como relojes inteligentes, audífonos y gafas conectadas.
Este nuevo entorno también forma parte de las bases para el desarrollo de redes 6G, que buscarán responder a las necesidades de conectividad más allá de 2030.
En paralelo, el ecosistema digital evoluciona hacia un modelo multidispositivo, donde teléfonos, wearables y otros equipos se conectan de manera simultánea a la nube.
En este esquema, parte del procesamiento ocurre en los propios dispositivos y otra en servidores remotos, lo que incrementa la complejidad del tráfico.
En el sector empresarial, la combinación de IA, nube y conectividad móvil se perfila como un motor clave de la transformación digital.
Sin embargo, solo 8 por ciento de las empresas ha logrado escalar estos procesos, mientras que 18 por ciento ya integra estas herramientas de forma más amplia.
Este rezago abre oportunidades para los operadores de telecomunicaciones, que podrán ofrecer servicios asociados a estas tecnologías.
En México, el despliegue de 5G avanza de forma gradual. La monetización de esta tecnología sigue siendo un reto a nivel global, lo que ha llevado a algunos operadores a moderar sus inversiones.
Actualmente, la cobertura 5G alcanza alrededor de 60 por ciento de la población y supera las 125 ciudades en el caso de uno de los operadores, aunque su adopción aún no es generalizada.
Entre los factores que pueden acelerar su expansión se encuentra la eventual licitación de la banda de 600 MHz, considerada clave para ampliar la cobertura, especialmente, en zonas suburbanas y rurales.
Asimismo, soluciones como el acceso inalámbrico fijo (FWA) se perfilan como una alternativa para llevar conectividad a regiones con infraestructura limitada.
El desarrollo del ecosistema 5G también dependerá de la colaboración entre operadores, fabricantes de equipos, desarrolladores de aplicaciones y proveedores de dispositivos, ya que la generación de modelos de negocio rentables sigue siendo uno de los principales desafíos del sector.
MRA