M+.-Durante décadas, para una familia que buscaba educación privada, el gasto educativo estaba concentrado en un colegio: colegiatura, profesores, actividades, materiales e infraestructura formaban parte de un mismo servicio.
El homeschooling plantea una lógica distinta, en la que esos componentes pueden contratarse por separado y el presupuesto puede distribuirse entre distintos proveedores.
En México, el tamaño de este mercado todavía no está claramente dimensionado. El Instituto para el Futuro de la Educación del Tecnológico de Monterrey señala que las estimaciones sobre las familias que recurren al homeschooling van de 5 mil a 20 mil.
Mientras que el primer Censo de Familias Homeschooling, realizado en 2019, identificó a 600 familias.
Rafael Agüero Meixueiro, director general de CIMEDU y CEO de KPTA Estrategia Educativa, estima que el interés por esta alternativa educativa creció hasta 300 por ciento en la última década. La referencia permite observar una mayor demanda, aunque no equivale a un conteo de alumnos que actualmente estudian bajo este esquema.
El contraste con Estados Unidos muestra el potencial de una modalidad que en México todavía es pequeña y difícil de medir.
En ese país, más de 3.4 millones de alumnos cursaron educación en casa durante el ciclo escolar 2024-2025, de acuerdo con datos citados por el Instituto para el Futuro de la Educación.
A nivel global, además, ya existe una industria alrededor de este modelo. Stratistics MRC estima que el mercado de educación para homeschooling alcanzará 5.9 mil millones de dólares en 2026 y proyecta que llegue a 12.8 mil millones en 2034, con un crecimiento anual compuesto de 10.2 por ciento.
La oferta incluye currículos, plataformas de aprendizaje, software, aplicaciones, tutorías, evaluación y servicios de certificación.
El dinero cambia de manos
En México, una de las diferencias más importantes frente al modelo escolarizado está en la estructura del gasto.
De acuerdo con rangos proporcionados a MILENIO por Cristina Guzmán Valdez, psicóloga y madre que practica homeschooling, un esquema autogestionado puede representar entre 500 y mil 500 pesos mensuales por niño.
El homeschooling es acompañado, incorpora profesores, asesores o plataformas, entre mil 500 y 3 mil 500 pesos; mientras que un modelo altamente acompañado puede superar los 3 mil 500 pesos y llegar a más de 6 mil pesos mensuales.
Frente a ello, Rafael Agüero señala que las colegiaturas de escuelas privadas en México van desde alrededor de 2 mil 500 pesos mensuales en esquemas de entrada hasta más de 25 mil o 30 mil pesos en algunos planteles.
Pero la diferencia no está solamente en cuánto paga una familia, sino en cómo se distribuye ese gasto.
Un hogar que opta por educar en casa puede reducir desembolsos asociados con uniformes, transporte e infraestructura escolar y, en cambio, destinar recursos a plataformas, profesores particulares, libros, currículos digitales, internet, actividades deportivas o artísticas y servicios de acompañamiento.
Así, la educación deja de ser un producto concentrado en una institución y puede convertirse en una combinación de servicios adquiridos a distintos proveedores.
Esta transformación ocurre, además, en un mercado digital que ya tiene una dimensión considerable en México.
El mercado de educación en línea alcanzó 740.8 millones de dólares en 2025 y, de acuerdo con el reporte citado en los documentos, podría llegar a 6 mil 261.6 millones de dólares en 2034, con una tasa de crecimiento anual compuesto de 25.96 por ciento entre 2026 y 2034.
El avance está relacionado con la demanda de formatos flexibles y de aprendizaje orientado a competencias.
Aunque educación en línea y homeschooling no son sinónimos, el desarrollo de plataformas y contenidos digitales amplía la oferta disponible para las familias que buscan alternativas al modelo presencial.
Colegios bajo presión
El avance de modelos alternativos ocurre mientras las escuelas privadas enfrentan sus propios desafíos financieros, aunque los datos disponibles no permiten atribuirlos directamente al homeschooling.
El informe 2026: "El cambio que viene", elaborado por Mattilda, señala que los colegios particulares operan en promedio a 62 por ciento de su capacidad instalada tienen 369 alumnos frente a una infraestructura diseñada para 500, lo que deja alrededor de 131 lugares disponibles por plantel.
A esto se suma la presión sobre los ingresos. La cartera vencida de una escuela privada promedio supera diez por ciento mensual, por lo que el 91.7 por ciento de las instituciones consultadas reconoce que el retraso en el pago de colegiaturas afecta directamente su operación.
La estructura de costos también representa un desafío:
- 64.5 por ciento de los colegios destina más de 40 por ciento de sus ingresos al pago de nómina.
- Mientras que 58.4 por ciento no cuenta con reservas financieras suficientes para operar durante seis meses sin ingresos.
En este contexto, el homeschooling introduce una lógica empresarial distinta; en lugar de mantener una infraestructura fija que concentra profesores, instalaciones y servicios, las familias pueden contratar sólo aquellos componentes educativos que necesitan.
La decisión tampoco responde exclusivamente al precio. Entre las razones identificadas en México aparecen la búsqueda de una educación personalizada, el bullying, necesidades que no son atendidas por las escuelas y, en algunos casos, la falta de recursos para pagar una institución privada.
El negocio de certificar
La fragmentación de la educación genera, sin embargo, una necesidad que el colegio tradicional resolvía dentro de su propia estructura: acreditar los estudios.
El Instituto para el Futuro de la Educación señala que la legislación mexicana no prohíbe el homeschooling, pero tampoco lo regula como una modalidad educativa formal.
Ante ello, algunas familias recurren a instituciones privadas conocidas como escuelas sombrilla, que ofrecen programas de acompañamiento y mecanismos para dar seguimiento, así como acreditar los estudios; otras recurren a alternativas como el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA).
La certificación se convierte así en otro componente susceptible de ser contratado por separado. Para las familias, no basta con encontrar contenidos o profesores: también necesitan una vía que permita reconocer los estudios realizados, particularmente cuando el alumno pretende continuar su trayectoria académica.
El propio mercado internacional refleja esta fragmentación. Entre los segmentos de la industria de homeschooling aparecen los servicios de currículo, plataformas, tutorías, instrucción y evaluación, con compañías como:
- Pearson
- Houghton Mifflin Harcourt
- McGraw Hill
- K12
- Khan Academy
- IXL Learning, participando en distintas áreas.
Para México, el tamaño actual del fenómeno todavía es incierto. Lo que comienza a definirse, sin embargo, es una nueva forma de consumir educación: en lugar de pagar necesariamente por un paquete completo dentro de una escuela, algunas familias pueden elegir, así como combinar servicios de acuerdo con sus necesidades y presupuesto.
El homeschooling, bajo esta lógica, no sólo representa una alternativa al salón de clases, también abre la puerta a que una mayor cantidad de empresas compitan por una parte del gasto que durante años estuvo concentrado en las escuelas.
KL
