Pareciera que la vida de Jorge Gregorio Perez Companc siempre estuvo destinada al mundo empresarial, pues las condiciones en las que nació y las circunstancias familiares que más tarde se le presentaron lo llevaron a ser por muchos años el único argentino en aparecer en los listados de multimillonarios.
Goyo, como le dicen sus amigos, nació en 1934, hijo de Benito Bazan y Juana Emiliana López, según relata el periodista argentino Luis Majul en su libro Los Dueños de la Argentina, pareja de escasos recursos que decidió darlo en adopción.
Así, el ahora tercer hombre más rico de Argentina, con una fortuna de mil 600 millones de dólares, inició su historia como empresario.
Cuando tenía 12 años, Margarita Companc y Ramón Pérez Acuña decidieron adoptarlo e incorporarlo a su familia de tres hijos.
“Estrecha cuerda separa la casualidad del destino”, dice una famosa frase que bien queda en la historia de Goyo. Al fallecer sus tres hermanos él se quedó al frente de la empresa familiar que iba creciendo.
Gregorio llevaría a Pecom Energía a crecer estratosféricamente. En la década de los 90 y gracias a la privatización de empresas estatales, adquirió acciones en empresas de sectores muy distintos como Central Costanera, Transener, Edesur, Metrogas, Telecom, Metrogas y el Banco Río de La Plata, entre otras.
Eso no fue su único interés. Tras el crecimiento de la empresa con esas adquisiciones, en 1999 compró 60 por ciento de la firma de alimentos más importante de su país, Molinos Río de la Plata, por lo que pese a no ser una persona tan mediática, está presente en la mayor parte de la vida de los argentinos. Hoy su compañía está en los sectores de alimentos y energético, principalmente.
Además de Goyo, como lo conocen sus allegados, también le dicen El Cardenal, como suele referirse su familia hacia él, y El Fantasma, por las pocas apariciones que tiene de forma pública.
Se dice que la empresa de los Companc se gestiona bajo un régimen de austeridad y discreción, quizá por la alianza que se cree tiene su líder con el movimiento Opus Dei y con las actividades de altruismo que realiza de forma constante.
La fortuna de la familia se calcula en 3 mil millones de dólares, pero en 2009 el argentino decidió ceder a sus ocho hijos 75 por ciento de ésta, por lo que además de reducir la suya, dio paso a que otros argentinos como Agostino Rocca llegaran a la cima de los listados de multimillonarios.
Se dice que quien podría sustituir en algún momento a Goyo sería su hijo mayor, Jorge Pérez Companc, quien maneja al igual que su padre una vida de bajo perfil y quien pese a los negocios de la familia cuenta con su propio proyecto, ubicado en sierras de Balcarce y enfocado en la industria vitivinícola.
1,600 Millones de dólares es la fortuna individual del exitoso empresario, la cual ha amasado con su conglomerado Pecom Energía, el cual tiene múltiples brazos de otros ramos.
3,000 Millones de dólares era el monto de su riqueza; sin embargo, en 2009 decidió dar 75 por ciento a sus hijos, lo que lo hizo que dejara de ser el hombre más rico de Argentina.