¿En qué me gasté los 500 pesos? Salir por limones, moverse en Uber y pagar el recibo del teléfono podrían bien valer eso o más sin darse cuenta. Pero no lo vemos porque no lo anotamos, por lo que un experto de Santander explica cómo armar un presupuesto para principiantes, con cuatro pasos que van a rescatar tu cartera cada semana, quincena, o bien, llegar con dinero a fin de mes.
En entrevista con MILENIO, Fernando Ávila Bojalil, director de Asuntos Públicos y Responsable de Educación Financiera de Banco Santander México, comenta que sin importar cada cuando te paguen o recibas tu salario, cualquier dinero se puede ir en un par de vueltas a la tienda o en cualquier salida si no tienes un control de gastos.
"La mitad (de los mexicanos) no llevamos un control de qué gastamos y el presupuesto es la base para tener educación financiera, para tener hábitos saludables", afirmó.
Datos de la última Encuesta de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, sólo dos de cada 10 personas dicen hacer un presupuesto, mientras cuatro de cada 10 registraron sus deudas pendientes y la mitad separaron su dinero entre deudas y gastos.
En tanto, 42 por ciento de las personas con educación superior llevan a cabo un presupuesto, dato que cae a 9 por ciento entre quienes tienen educación primaria.
DATO...¿Qué es un presupuesto?
Es saber cuánto ganas, en qué se te va y decidir conscientemente cómo usarlo mejor. No se trata de dejar de disfrutar, sino de tener el control y que el dinero trabaje para ti, no al revés. Fuente: Condusef
Que falten limones para el agua en casa cuesta 20 pesos el medio kilo en la tienda de abarrotes, más el antojo de unos helados de 60 pesos, el transporte en Uber de 40 pesos, junto con el pago automático del teléfono de 389 pesos, da un total de 509 pesos.
De acuerdo con el experto, el problema real surge cuando estos desembolsos aparentemente inofensivos se acumulan sin control.
Al final del mes, la acumulación de gastos hormiga termina apretando la cartera de cualquiera, poniendo en riesgo compromisos esenciales como el pago de la renta.
"Un presupuesto no es una restricción o algo malo, sino que es un mapa, una ruta clara de cómo gastar mi dinero y que me permite tener control", explica Ávila Bojalil.
Paso 1: Diferencia lo ordinario de lo extraordinario
Para trazar correctamente ese mapa de rescate, el especialista en finanzas personales explica que lo primero consiste en poner los ingresos reales en blanco y negro. Aquí es fundamental entender que los recursos económicos no entran con la misma frecuencia a nuestro bolsillo.
Por un lado, se ubican los ingresos ordinarios que recibes de regularmente por tu trabajo.
Si eres un empleado asalariado, tu quincena, tu semana o tu depósito mensual se convierte en la base fija para hacer un presupuesto o tener un registro de entradas de dinero que llegan.
"Paso número uno es identificar cuáles son mis ingresos. No todos los ingresos son iguales", detalló el especialista de Santander.
Salario bruto vs salario neto
Un error frecuente es que en tu presupuesto tomes como referencia el sueldo bruto estipulado en el contrato laboral inicial. El salario bruto representa la remuneración total del trabajador antes de aplicar retenciones de ley, impuestos o deducciones sociales.
Para cuidar tus finanzas, debes apoyarte únicamente en el salario neto, que es el dinero depositado directamente en la cuenta. Al revisar tu nómina, recuerda que la cifra más baja corresponde al monto neto real que puedes gastar.
"El salario neto, por su parte, hace referencia a la cantidad de dinero que el empleado recibe todos los meses en la cuenta bancaria", detalla Ávila Bojalil.
¿Qué hacer con el dinero extra?
Existen también los ingresos extraordinarios, aquellos que no llegan de manera recurrente a tus manos durante el año. En este apartado se incluyen conceptos como el reparto de utilidades, prima vacacional, bonos laborales o ventas eventuales.
Cuando recibes dinero extra, la recomendación de los expertos es no destinarlo por completo al consumo corriente mensual. Lo ideal es usar una porción para el ahorro o liquidar deudas con altas tasas de interés.
"Si estoy recibiendo ingresos extraordinarios, una parte de ese dinero tendría que irse al ahorro, ¿para qué? Para alcanzar metas financieras", aconseja Ávila Bojalil.
Paso 2: Organiza tus gastos en "cuatro cajitas"
El segundo pilar consiste en clasificar todas las salidas de dinero en categorías bien definidas dentro del mes, debido a que los gastos tienen un impacto distinto en la cartera, debido a que existen consumos vitales para subsistir y otros innecesarios.
El experto explica que, para los principiantes, la forma más sencilla de ordenar la cartera es separar los desembolsos o gastos en cuatro grandes cajitas. Esta división práctica combina lo necesario y lo no necesario con conceptos fijos o variables del día.
"Paso 2. Es poner categorías de gastos. Creo que ahí nos falla mucho. ¿Por qué? Porque pensamos que todos los gastos son iguales", advierte Ávila Bojalil.
Lo indispensable: gastos necesarios fijos y variables
Los gastos necesarios fijos son esenciales para vivir y mantienen el mismo costo de manera recurrente cada mes. Aquí se agrupan el pago de la renta de la casa, colegiaturas escolares, créditos hipotecarios o el plan de internet.
Por otra parte, los necesarios variables son obligatorios para subsistir, pero su precio cambia según el nivel de consumo. Los ejemplos más claros en el hogar son el recibo de la luz, del gas y gastos de comida.
"Gastos necesarios fijos. Los que necesito para vivir y que siempre me cobran lo mismo. Un ejemplo de eso es la renta de donde vivo", detalló.
Los gustos diarios que se pueden controlar
La tercera cajita corresponde a los gastos fijos no necesarios, como los pagos mensuales por plataformas de streaming de video.
Finalmente, la cuarta cajita incluye lo no necesario variable, un rubro que abarca salidas al cine, paseos o antojos de comida.
Para Ávila, darse un gusto de vez en cuando no es dañino para tu economía, siempre que exista un límite. Sin un registro riguroso de estas salidas, es común que un billete de 500 pesos desaparezca sin dejar rastro.
"Gastos fijos que no necesarios y variables. Toda la parte entretenimiento, si salgo, si voy al cine, si voy con mis cuates", define Ávila Bojalil.
El mapa visual de tus gastos:
- Cajita 1: Gastos necesarios fijos (El sostén): Lo que necesitas para vivir y cuesta siempre igual (la renta de la casa, colegiaturas, internet indispensable para trabajar).
- Cajita 2: Gastos necesarios variables (Lo esencial diario): Obligatorios para subsistir pero cambian según el consumo (el súper, los limones, el recibo de la luz y el gas).
- Cajita 3: Gastos no necesarios fijos (Gustos fijos): Plataformas de entretenimiento como streaming de video, música o membresías mensuales.
- Cajita 4: Gastos no necesarios variables (El desahogo): Salidas al cine, antojos imprevistos de comida de ochenta y nueve pesos, paseos o compras no urgentes.
"El presupuesto a lo que nos ayuda es a entender en dónde se te fue el dinero. Porque muchas veces, ¿qué pasa? Tenías un billete, y dices, ya no sé dónde quedó el billete de 500 que tenía en la bolsa. ¿Por qué? Porque no llevo un registro de que estoy gastando", aseguró.
¿Cómo hago un presupuesto si soy trabajador independiente?
Si manejas un negocio propio, eres comerciante o trabajas de manera independiente, la planeación financiera también es posible. Puedes estimar tus ingresos mensuales calculando un promedio de ventas de los últimos tres meses de operación.
Elaborar un presupuesto con base en este promedio trimestral te otorgará una excelente visibilidad de tus recursos disponibles. La ventaja es que este modelo permite realizar ajustes constantes, según se mueva el flujo diario de clientes.
"Entonces puedes tener una sensibilidad de cuánto ingreso puedes tener aunque no seas una persona que recibe un salario fijo", refiere.
Elige la periodicidad ideal para tus cuentas personales
La frecuencia de revisar tu presupuesto depende enteramente de cómo percibes tus recursos económicos a la semana.
Si tus ingresos son semanales, lo ideal es realizar este balance semanal hasta dominar tus salidas de dinero.
A medida que identifiques y recortes los gastos no necesarios, puedes ampliar el periodo de revisión de tu mapa. Así, pasarás de una planeación quincenal a un control mensual completo, adaptando el ejercicio a tu estilo de vida.
"Al principio puedes empezar a hacerlo semanal y conforme te sientas cómoda con la situación de tus finanzas, puedes ir creciendo el periodo", sugiere.
Paso 3: Monitorea, compara y ajusta las cuentas
La regla de oro de este mapa financiero es que no se quede guardado en un cajón tras el arranque, por lo que el tercer paso consiste en sentarse periódicamente a revisar lo planeado contra los desembolsos reales.
Poner tus números frente a frente te permitirá descubrir fugas imperceptibles y realizar ajustes en tus cajitas de consumo. Recuerda que la premisa fundamental del orden financiero dicta que lo que no se mide, jamás se puede mejorar.
"Lo padre del presupuesto es que lo puedes ir ajustando, no es de que te cases con él y a eso voy con el siguiente punto, es importante siempre estar comparando y ajustando", afirmó Ávila.
Paso 4: Establece una meta de ahorro realista
El cuarto paso de la metodología exige que el ahorro se contemple desde el momento en que recibes el dinero y no al final. Lo ideal es separar un porcentaje en cuanto te pagan, consumiendo solo lo que quede disponible.
Intentar guardar sumas muy elevadas desde el inicio puede asfixiar tu rutina y propiciar que abandones la planeación al segundo mes. Es preferible fijarse objetivos pequeños pero constantes que fortalezcan tu disciplina financiera a largo plazo.
"Creo que lo importante es empezar con metas realistas de ahorro. ¿Por qué es importante poner ahorro cuando hago presupuesto?", cuestiona el especialista de Santander México.
Construye un colchón financiero contra imprevistos reales
Los imprevistos económicos son inevitables y nos ocurren a todos tarde o temprano en la rutina diaria de gastos. Contar con un fondo de emergencia sólido te dará la resiliencia necesaria para enfrentar eventualidades sin pedir prestado.
Este colchón se consolida más rápido si destinas una parte de tus ingresos extraordinarios directamente al ahorro básico. Detener el impulso de gastar ese dinero extra protegerá tu tranquilidad económica ante cualquier eventualidad del futuro inmediato.
"Y por eso es importante que si yo empiezo a usar el presupuesto desde ya, yo empiece a tener ahorros", resalta.
De la libreta al Excel, elige tu herramienta de control de gastos
Llevar el control de tus finanzas no requiere conocimientos avanzados de programación o fórmulas complejas de cómputo.
Si prefieres los métodos tradicionales, utilizar lápiz y una libreta de apuntes sigue siendo una opción perfectamente válida.
Como alternativa, existe la aplicación de notas de tu teléfono celular, que de acuerdo con el experto "funciona de maravilla" para registrar las compras del día.
"Si yo no lo quiero hacer en Excel siempre puedo recurrir al lápiz y papel, o sea la libreta, o sea no está mal", afirma Fernando Ávila Bojalil, Director de Asuntos Públicos y Responsable de Educación Financiera de Banco Santander México.
Instituciones como Santander cuentan con un curso de Educación financiera gratuitos, en el que al terminar el módulo de Presupuesto las personas pueden descargar una plantilla de Excel, diseñada para que los usuarios introduzcan solo las cantidades de ingresos y gastos y poder hacerlo más fácil: aquí.
¿Y si uso inteligencia artificial? Toma precaución digital
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una aliada útil de ideas sobre cómo administrar mejor tu dinero. Sin embargo, el experto advierte de cuidar estrictamente la privacidad de los datos financieros en la red.
Por seguridad, evita compartir tu Estado de Cuenta o dejar que los sistemas automatizados tomen decisiones por ti.
Aunque la tecnología avanza con herramientas agénticas para facilitar compras, la última palabra sobre tu dinero siempre te pertenece a ti.
"Lo único que siempre digo es, y es muy importante, es cuidar qué información le das", dice.
Warren Buffett, uno de los inversores más exitosos de todos los tiempos, dijo una vez: "No ahorres lo que queda después de gastar, gasta lo que queda después de ahorrar", citó el especialista de Santander.
MRA