El CEO de Unilever defendió su decisión de combinar el negocio de alimentos de la compañía con el fabricante estadunidense de especias y salsas McCormick, restando importancia a las preocupaciones de los inversionistas sobre una posible “fatiga por el cambio” dentro de la empresa.
Las acciones del fabricante de Dove y Marmite no han logrado recuperarse de la caída de 7 por ciento registrada en marzo. Entre los factores que han presionado el valor bursátil figuran las inquietudes de los inversionistas sobre el nivel de endeudamiento de la nueva compañía y la posibilidad de una nueva etapa de reestructuración organizacional en Unilever.
“Hay quienes preguntan si corremos el riesgo de sufrir fatiga por el cambio”, declaró Fernando Fernández durante una conferencia organizada por Deutsche Bank el martes. “No me pagan para ser flojo. A nuestra gente tampoco”.
Al anunciar la operación, Unilever señaló que, junto con McCormick, crearía un gigante de la industria alimentaria con un valor combinado cercano a los 66 mil millones de dólares (mdd), ingresos anuales de 20 mil mdd y un nivel de apalancamiento equivalente a cuatro veces la relación entre deuda neta y ganancias.
Fernández, que sustituyó a Hein Schumacher el año pasado, ha impulsado una transformación agresiva de la cultura corporativa de Unilever, una empresa que durante años ha sido criticada por sus accionistas por su lentitud e ineficiencia.
Durante sus presentaciones ante inversionistas y analistas esta semana, el ejecutivo rechazó las preocupaciones sobre el impacto de nuevas reestructuraciones, que llegarían poco después de la separación del negocio de helados de Unilever, que cotiza ahora en los Países Bajos bajo el nombre de Magnum Ice Cream Company.
EL DATO...66 mil mdd conforman el valor estimado
De la nueva empresa combinada entre Unilever y McCormick.
“Las grandes empresas son capaces de transformarse y generar resultados al mismo tiempo”, argumentó Fernández. “Durante mucho tiempo, Unilever fue percibida como una organización lenta y compleja. Y ahora la gente dice: ¿están cambiando demasiado rápido?”.
Una opinión reservada
El inversionista activista Nelson Peltz, quien se incorporó al Consejo de Administración de Unilever en 2022, lleva años promoviendo la escisión del conglomerado.
“Ni el consejo ni el equipo directivo estaban dispuestos a seguir postergando las decisiones o dejar que estos problemas se resolvieran más adelante”, añadió Fernández.
Los principales accionistas han dejado claras sus reservas respecto a la operación, que se estructurará mediante una transacción de tipo Reverse Morris Trust y cuya conclusión está prevista para dentro de 12 meses.
el dato...20 mil mdd generan en ingresos anuales los negocios
Que integrarán la nueva compañía.
Michael Illig, gestor de portafolio de Flossbach von Storch, uno de los 30 mayores accionistas de Unilever, afirmó que su principal preocupación es que la operación desencadene una nueva ola de reestructuraciones después de años de cambios continuos.
“Aunque es difícil de cuantificar, esto introduce incertidumbre hasta mediados de 2027”, señaló Illig. “Desde fuera es complicado determinar en qué punto un exceso de cambios empieza a afectar la moral de los empleados y la capacidad de ejecución”.
Según los términos del acuerdo, Unilever y sus accionistas poseerán 65 por ciento de la nueva empresa combinada, mientras que los inversionistas de McCormick controlarán 35 por ciento restante. Unilever recibirá además 15 mil 700 mdd en efectivo, recursos que utilizará para respaldar un programa de recompra de acciones por casi 7 mil mdd durante los próximos tres años.
Sin embargo, ninguno de los grupos de accionistas parece completamente satisfecho con la operación. Las acciones de McCormick han caído 13 por ciento desde el anuncio del acuerdo, sumándose a un descenso previo de 25 por ciento tras el inicio de la guerra con Irán.
Analistas de Bernstein señalaron que algunos accionistas de Unilever están incómodos con la perspectiva de convertirse en propietarios de una nueva empresa con un nivel de deuda tan elevado, además de mostrarse escépticos respecto a su capacidad para reducir el apalancamiento a tres veces la deuda neta en un plazo de dos años después del cierre de la transacción.
el dato...7 por ciento bajaron las acciones de Unilever tras
Anunciarse la operación en marzo.
“Esto se percibe como un riesgo excesivo para el accionista de Unilever, tradicionalmente más conservador en términos financieros”, señalaron los analistas. “El temor es que, si surgen errores de ejecución o presiones externas inesperadas sobre los resultados del negocio, el apalancamiento podría aumentar rápidamente a medida que el EBITDA se reduzca”.
AAL