Un alto ejecutivo de Meta dijo que el inminente “desplome demográfico” hace que las ganancias de productividad que ofrece la IA sean “desesperadamente” necesarias para apoyar a la sociedad. Esto ocurre en un momento en que los líderes del sector de tecnología intentan convencer a un público escéptico de que esta poderosa tecnología aportará beneficios a sus vidas.
Alex Schultz, director de datos de la matriz de Facebook, afirmó en la cumbre El futuro de la IA de Financial Times que, con el descenso en las tasas de natalidad, dentro de 50 años el mundo tendrá “una cantidad mucho menor de personas”.
“El mundo, en su conjunto, no está reflexionando lo suficiente sobre fenómenos como el desplome demográfico… necesitamos, desesperadamente, una mayor productividad”, dijo. “¿Cómo vamos a cuidar a las personas mayores? ¿Cómo podemos lograr aprovechar al máximo el número de habitantes que hay en la Tierra?”.
Se espera que la población mundial alcance su punto máximo tan pronto como en el año 2064, mientras que las personas activas disminuirán a un ritmo más acelerado debido al aumento de la esperanza de vida y a la caída de las tasas de natalidad.
Inversión millonaria
Las declaraciones de Schultz se producen en un contexto en el que Meta compite intensamente con los líderes del sector, OpenAI, Anthropic y Google, después de invertir miles de millones de dólares en sus ambiciones relacionadas con la IA.
El director ejecutivo, Mark Zuckerberg, comentó a Financial Times el mes pasado que su nuevo modelo, Muse Wonder, alcanzó a sus competidores, situándose en la “vanguardia” tecnológica; por su parte, el agente Muse, orientado al consumidor, registra millones de descargas desde su lanzamiento en septiembre.
Estos avances se producen en medio de preocupaciones más amplias sobre la sostenibilidad de la enorme fiebre de gasto que impulsa el auge de la IA. De hecho, la semana pasada, Meta anunció planes para recaudar 95 mil millones de dólares adicionales para financiar sus inversiones.
Por otro lado, la ira generada por la construcción de centros de datos para la IA en diversas comunidades de EU surgió como uno de los factores que llevaron a los votantes a rechazar a los candidatos republicanos en ejercicio durante las elecciones de mitad de mandato.
Al destacar los beneficios de la IA en cuanto a productividad, Schultz señaló que esta tecnología, en rápida evolución, ya está “acelerando” el trabajo de los ingenieros de software y ahorrando “una enorme cantidad de tiempo” a los abogados, quienes emplean herramientas para predecir las preguntas que surgirán en los tribunales.
En la propia Meta, la IA eliminó “todas las tareas tediosas” que debían realizar los ingenieros de software al supervisar las alertas en su almacén de datos; actualmente, más de 10 por ciento de dichas tareas son resueltas por agentes automatizados, sin necesidad de intervención humana, explicó.
Sin embargo, reconoció que no todos los usos de la IA han conducido a una mayor productividad, ya que algunos trabajadores “consumen recursos sin generar un valor evidente”. Añadió que, en su propio equipo, “menos de la mitad” utiliza la tecnología de manera eficaz.
Schultz indicó que las mejoras en la productividad han ido en aumento gracias a la mayor accesibilidad de los modelos más recientes; él mismo admitió que “tardó un tiempo en adaptarse”, hasta que, a principios de año, la popularización del llamado “vibe coding” (programación intuitiva) marcó un punto de inflexión.
Por otro lado, restó importancia al temor de que esta tecnología provoque un desempleo generalizado, al decir que “contar con herramientas no elimina puestos de trabajo, sino que los transforma”. Además, añadió que, al impulsar la productividad, la tecnología podría incluso generar nuevos empleos.