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Petroleras se enfrentan a utilidades extra de 32 mil mdd

ExxonMobil, Shell, Chevron, TotalEnergies y BP registraron, en conjunto, más de 75 mil mdd en ganancias del primer semestre, un incremento anual de 75%, gracias al conflicto en Medio Oriente

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Las compañías petroleras internacionales más grandes del mundo se enfrentan a un dilema sobre qué hacer con las enormes ganancias extraordinarias de 32 mil millones de dólares que obtuvieron a raíz del conflicto en Medio Oriente.

ExxonMobil, Shell, Chevron, TotalEnergies y BP registraron, en conjunto, más de 75 mil millones de dólares en utilidades ajustadas durante el primer semestre del año, 75 por ciento más que los 43 mil millones que obtuvieron en el mismo periodo de 2025, mientras que su flujo libre de efectivo casi se duplicó.

Ante la próxima presentación de los resultados del tercer trimestre, prevista para finales de este mes, los inversionistas están muy atentos a cómo planean utilizar estas empresas el efectivo adicional.

Las grandes petroleras se beneficiaron de unos precios del crudo que, en lo que va de año, son, en promedio, un tercio más altos, en un contexto marcado por la prolongación de la guerra entre EU e Irán, que provocó enormes disrupciones en los mercados de energía. Los precios del gas en Europa han registrado un incremento de 155 por ciento desde el inicio del conflicto en febrero, el precio del diesel casi se duplicó y las divisiones de comercialización han tenido rendimientos excepcionales.

Esta situación recuerda a las ganancias extraordinarias que el sector registró en 2022, cuando la invasión de Rusia a Ucrania desencadenó una crisis de energía en Europa, provocando un alza de 125 por ciento en las ganancias de las cinco firmas. Sin embargo, en esta ocasión han logrado evitar hasta el momento los impuestos sobre las ganancias extraordinarias.

BP utilizará parte de sus ganancias extraordinarias para reducir su deuda y otros pasivos, por un importe de entre 9 mil y 10 mil millones de dólares, durante el tercer trimestre, con lo que superará por mucho sus objetivos previstos.

Sin embargo, la nueva directora ejecutiva, Meg O’Neill, dejó claro que la prioridad absoluta es sanear el deteriorado balance del grupo.

“No es el momento de aumentar el gasto”, dijo este mes durante el foro Energy Intelligence celebrado en Londres. “Debemos mantener centrada nuestra atención en reparar el balance y no dejarnos llevar demasiado por el precio general”.

Los ejecutivos se muestran cautelosos a la hora de comprometerse a realizar gastos adicionales o de hablar sobre grandes adquisiciones, debido a la incertidumbre sobre cuánto tiempo durará la guerra contra Irán y si los precios de la energía se mantendrán altos.

“Todavía es demasiado pronto en el conflicto como para cambiar los planes; por eso la mayoría de las empresas dan prioridad a la disciplina de capital, afirmando que no van a embarcarse en una oleada de enormes gastos, como hemos visto en otros ciclos alcistas”, señaló Martijn Rats, responsable de análisis del sector de gas y petróleo en Europa para Morgan Stanley.

Añadió que la duración actual de la guerra, que es de poco más de siete meses, “sigue siendo un periodo breve dentro del horizonte de planeación de estas compañías”.

TotalEnergies fue la primera gran petrolera en exponer su estrategia actual, al comprometerse el mes pasado a aumentar los dividendos anualmente hasta 2030 y a realizar recompras de acciones. “Se tiene margen para ofrecer altos retornos a los accionistas”, dijo el director ejecutivo, Patrick Pouyanné, durante la presentación del grupo en el día dedicado a los mercados de capitales.

La mayoría de los analistas espera que otras compañías sigan sus pasos, siempre y cuando confíen en que se mantendán los altos precios de la energía.

Mike Wirth, director ejecutivo de Chevron, también señaló que cualquier ganancia extraordinaria “pertenece a nuestros accionistas” y que con el tiempo debe fluir de regreso a ellos.

La compañía, que se había comprometido a moderar sus inversiones, “mantendrá una gran disciplina” en el gasto, a pesar del incremento en sus ganancias, declaró a Financial Times.

Chevron espera aumentar sus inversiones de capital hasta situarlas entre 18 mil y 19 mil millones de dólares este año, frente a los poco más de 17 mil millones del año pasado y los 16 mil millones de 2024.

Sin embargo, a medida que los balances corporativos se fortalezcan y los pagos a los accionistas aumenten, es probable que las empresas se vean presionadas a destinar el excedente a incrementar sus reservas de gas y petróleo, dando prioridad a los proyectos que ofrezcan una rentabilidad rápida.

Planes a corto plazo

En lugar de explorar nuevas cuencas, en los últimos años las empresas centraron su atención en buscar petróleo en las áreas alrededor de sus plataformas e infraestructuras existentes. Estos hallazgos permiten una puesta en marcha más rápida y económica.

Russell Hardy, director ejecutivo de la comercializadora de petróleo Vitol, señaló que ahora comenzará a fluir más capital hacia “inversiones a corto plazo”.

“La idea de descubrir un gran yacimiento, evaluarlo, desarrollarlo y empezar a producir en 2039 no es algo que entusiasme a los mercados de valores”, dijo. “Las empresas buscan llevar sus proyectos al mercado con mucha mayor rapidez”.

Esta bonanza también puede reactivar las operaciones corporativas en un sector que ha atravesado diversos ciclos de consolidación, sobre todo en EU. Sin embargo, la volatilidad del petróleo ha dificultado que compradores y vendedores alcancen un acuerdo sobre valoraciones justas.

“Todo esto conduce a fusiones y adquisiciones, ya que es necesario dar un destino a todo este efectivo”, explicó Micah Smith, codirector de la práctica de gas y petróleo en la consultora McKinsey.

Añadió que, para que se intensifiquen las adquisiciones, los precios del crudo deben descender desde sus niveles actuales, superiores a 100 dólares por barril, hasta el rango de 70 dólares, manteniéndose además estables.

Un destino inesperado para las nuevas inversiones puede ser la refinación; un sector que ha quedado relegado a un segundo plano tanto en Europa como en Estados Unidos, donde muchas de las grandes compañías petroleras redujeron considerablemente sus activos.

“Tanto la comercialización como la refinación se nutren, en la práctica, de las mismas disrupciones subyacentes”, comentó Rats, de Morgan Stanley, destacando cómo empresas comercializadoras como Vitol y Trafigura han adquirido gran parte de las instalaciones de las que se han desprendido las grandes petroleras internacionales.

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@The Financial Times Limited 2026. Todos los derechos reservados . La traducción de este texto es responsabilidad de Milenio Diario.

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