Los inversionistas comprenderán de mejor manera el pensamiento del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) el miércoles con la publicación de las minutas de la reunión de junio de los responsables de la política monetaria del banco central estadunidense, la primera que es presidida por Kevin Warsh, nominado por Donald Trump.
Durante su debut público, el presidente redujo notablemente la extensión del comunicado de política monetaria de la Fed y declinó contribuir a los pronósticos de las tasas de interés del FOMC. Su táctica de hermetismo contrasta marcadamente con Jerome Powell, el presidente de la Fed que designó antes Trump para ese cargo, quien favorecía una amplia comunicación prospectiva para anticipar las líneas de política monetaria y proteger a los mercados de sorpresas.
La brevedad de Warsh significa que las minutas de junio tendrán un mayor peso de lo habitual, ofreciendo una valiosa perspectiva de las posturas contrapuestas entre los funcionarios de la Fed, dijo George Goncalves, jefe de estrategia macroeconómica para EU en MUFG Securities Americas.
“Las minutas cobrarán mayor importancia porque, hasta ahora, no conocíamos qué es lo que estaban pensando”, dijo Goncalves. “Será revelador ver cómo debaten y en qué centran su atención”.
Algunos inversionistas cuestionan la postura de no intervención de Warsh, y esperan un regreso a una mayor transparencia, añadió.
“Muchos participantes del mercado no están acostumbrados a una menor cantidad de información, y aún existe un nivel saludable de escepticismo sobre cuánto tiempo podrá seguir (la Fed) actuando de esta manera”, señaló Goncalves. “Ahora debemos leer entre líneas”.
¿Las reformas de Merz reactivarán la industria alemana de fabricación?
La avalancha de datos sobre el sector alemán de fabricación, que depende de las exportaciones, que se publicará la próxima semana, probablemente recordará los retos a los que se enfrenta, incluidos la feroz competencia de sus rivales chinos, los altos precios de la energía y los aranceles de Estados Unidos.
La economía alemana se estancó desde que comenzó la pandemia a principios de 2020. En el sector de fabricación, tradicionalmente fuerte, la situación es aún peor: la producción industrial alcanzó su punto máximo a finales de 2017 y en la actualidad está 1 por ciento por debajo de la de hace una década, según datos del Bundesbank.
Los datos de pedidos industriales, un indicador clave para la columna vertebral de la economía alemana, muestran una volatilidad extraordinaria en los últimos meses. Los pedidos se dispararon en marzo hasta alcanzar un nivel no visto desde el primer semestre de 2022, a medida que las empresas se apresuraban a acumular suministros anticipándose a las disrupciones provocadas por la guerra contra Irán. Un mes después, cayeron de manera drástica.
“Cualquier repunte en los pedidos industriales después de un abril muy débil debería ser moderado”, dijo Carsten Brzeski, director global de macroeconomía de ING. Según explicó, la actividad en mayo se habrá visto mermada por la gran cantidad de días festivos del mes y por la guerra contra Irán.
“La primera oleada de acaparamiento ya pasó”, añadió Brzeski. Espera que los nuevos datos sobre comercio y producción industrial, que también se publicarán la próxima semana, de igual manera serán decepcionantes. “Después de un ligero repunte en abril, la producción industrial parece encaminarse a una decepción debido a las posibles fricciones en la cadena de suministro y los días festivos”, dijo.
Economistas como Holger Schmieding, de Berenberg, confían en que las reformas del canciller Friedrich Merz con el tiempo puedan impulsar la tasa de crecimiento potencial de Alemania. Sin embargo, los inversionistas deberán armarse de mucha paciencia antes de que esto se refleje en datos duros.
“Es poco probable que las medidas tengan un gran impacto inmediato en la economía. A corto plazo, el principal canal es la confianza”, señaló Joachim Schallmayer, jefe de mercados de capitales y estrategia del banco alemán DekaBank.
¿China volverá a rozar la deflación?
Este jueves, China publicará los datos de inflación minorista y mayorista de junio, las primeras lecturas desde la caída de los precios del petróleo después de la frágil tregua que se alcanzó entre Estados Unidos e Irán el mes pasado.
Con la guerra contra Irán, que elevó los precios mundiales de la energía, los índices de precios al consumidor y al productor de China superaron años de estancamiento, causados en parte por la debilidad crónica de la demanda interna, consecuencia del estallido de la burbuja inmobiliaria que afectó la confianza del consumidor.
Desde febrero la inflación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se mantiene por encima de 1 por ciento anual por primera vez desde principios de 2023. En marzo, la inflación del Índice de Precios del Productor (IPP) entró en terreno positivo por primera vez en más de 40 meses.
Sin embargo, el aumento de la inflación china no refleja una recuperación de la demanda interna.
Los datos económicos recientes se muestran débiles. El crecimiento de las ventas minoristas de mayo se tornó negativo por primera vez desde la pandemia de covid-19, mientras que la inversión en activos fijos cayó a sus niveles más bajos desde los primeros días de la emergencia sanitaria.
Los economistas consultados por Reuters esperan que el IPC aumente a una tasa anual del 1.2 por ciento, mientras que el IPP lo hará en 4.1 por ciento.
Los economistas de Citi dicen que la tasa del IPC en junio será de 1.1 por ciento, inferior al 1.2 por ciento de mayo, debido a la caída de los precios de la energía.
“Seguimos viendo sólo un apoyo fragmentado al consumidor, siendo el mes de julio la primera oportunidad” para un posible recorte en la tasa de interés de referencia del banco central, escribieron los economistas de Citi en una nota.
Consideran que la débil demanda interna en China es evidencia de la economía china cada vez más en forma de K, en la que los sectores expuestos a la inteligencia artificial (IA) y las exportaciones tienen un buen desempeño, incluso cuando la oferta interna supera la demanda, lo que impulsa tanto la deflación como las fuertes exportaciones.