Saludos desde Houston, donde comenzamos septiembre con anuncios de la administración Trump y de Chevron sobre acuerdos petroleros en Venezuela.
El plan de 7 mil millones de dólares de esta importante petrolera representa la primera inversión significativa de una gran compañía estadunidense desde que la administración Trump derrocó al exlíder Nicolás Maduro el año pasado.
El acuerdo impulsado por el presidente Donald Trump para extraer petróleo venezolano otorga a EU el control mayoritario sobre 65 mil millones de barriles, en asociación con Alejandro Betancourt, una figura empresarial controvertida que posee la segunda mayor compañía petrolera privada del país.
Un gran número de empresas estadunidenses evalúan oportunidades en Venezuela, en una oleada de actividad que se refleja también en Medio Oriente, donde la guerra de Trump contra Irán alteró de manera fundamental el panorama energético mundial.
Tuve la oportunidad de hablar con el magnate de Dallas Ross Perot Jr. sobre cómo EU ejerce su poder y cómo las firmas estadunidenses aprovechan la ocasión para diversificar su producción de energía durante la guerra contra Irán.
Perot preside la junta de la Cámara de Comercio de EU y es presidente del grupo Perot Companies, que maneja los intereses familiares, incluida HKN Energy, una compañía de gas y petróleo privada con operaciones en la región del Kurdistán iraquí.
“Nos piden que vayamos por todo Medio Oriente para dirigir y reactivar antiguos yacimientos petroleros”, me comentó Perot en una entrevista telefónica. “Ahora estamos muy activos en Siria, y el gobierno de EU quiere que estemos allí”.
“Nuestro equipo se desplaza a menos de 100 kilómetros desde nuestras operaciones actuales hasta Siria” para poner de nuevo en marcha los yacimientos, dijo Perot, y añadió que esta revitalización se produce en toda la región a pesar de los brotes de violencia entre Washington y Teherán.
“Lo que estamos viendo con el estrecho de Ormuz es una enorme reconfiguración”, dijo. “Hay miles de camiones al día transportando productos desde las refinerías iraquíes hasta el Mediterráneo”.
En julio Chevron anunció su expansión en Medio Oriente con la idea de reactivar un oleoducto entre Siria e Irak para evitar el paso por el estrecho; esta medida se produjo tras la decisión de ConocoPhillips, que en junio se convirtió en la primera gran petrolera estadunidense en firmar un contrato con el nuevo gobierno sirio para desarrollar yacimientos de gas.
Toda la red de energía se estaba reconfigurando, dijo Perot. “Es probable que ese cuello de botella en la actualidad esté en su punto de mayor intensidad”, afirmó. “Estamos forzando la salida de petróleo, y es por eso no se ve subir el precio del crudo”.
Su postura coincide con la de analistas como Dennis Kissler, vicepresidente sénior de comercio de energía en BOK Financial, quien señala que, si bien un aumento de las hostilidades entre EU e Irán puede desacelerar el tránsito por el estrecho de Ormuz en el corto plazo, el mercado “asimiló el hecho de que los suministros de crudo, mediante rutas alternativas”, siguen llegando a sus destinos.
“Veremos salir entre 8 y 10 millones de barriles diarios y van a ver cómo se implementa un programa de seguros totalmente nuevo para estos buques y así facilitar su salida”, dijo Perot.
A largo plazo, Perot señaló que el reto no será un “cambio de régimen”, sino el ascenso de facciones más moderadas dentro de Irán. Añadió que, dadas las condiciones adecuadas, las compañías petroleras occidentales estaban “a la espera” para entrar en el mercado iraní.
A pesar de su disposición a asumir riesgos en Medio Oriente, Perot marcó un límite en el caso de Venezuela. Aunque cuenta con personal sobre el terreno y HKN Energy firmó un memorando de entendimiento para explorar oportunidades y nuevas perforaciones, las conversaciones no han avanzado; Perot cita las condiciones contractuales como una de las barreras de entrada.
Es un momento apasionante para las petroleras estadunidenses. La cuestión es si el gobierno de EU puede ofrecer las garantías de seguridad y la estabilidad necesarias para que la inversión valga la pena.
La administración Trump tiene confianza en que el flujo de petróleo continuará.
“El lunes registramos una cifra récord desde que comenzó el conflicto: más de 17 millones de barriles de petróleo fluyeron a través del estrecho de Ormuz”, declaró Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, a CNBC desde Caracas. “¿Hay desafíos? Sí. Pero estamos hablando de la Marina de Estados Unidos y del presidente Donald Trump arrebatándole a Irán su única carta, que es mantener a la economía mundial como rehén”.
Tomas de corriente
-Los precios del gas natural en Europa alcanzaron su nivel más alto desde 2023 y el petróleo tocó máximos de cinco semanas, algo que mantiene bajo presión a los mercados de bonos.
-Maersk firmó un acuerdo para instalar la primera vela eólica en un buque portacontenedores con el fin de reducir el consumo de combustible.
-BP nombró a Ian Tyler como nuevo presidente del consejo y busca ahora un director independiente sénior y un secretario corporativo, en un intento por recuperar la estabilidad después de la abrupta salida de Albert Manifold en mayo.