Los inversionistas insisten en que el auge actual del mercado de valores de Estados Unidos (EU) se justifica por las sólidas ganancias corporativas y no se parece en nada a la euforia de las puntocom.
Recuerdan finales de la década de 1990 como una época de especulación desenfrenada sobre empresas condenadas al fracaso y sin utilidades, como Pets.com, y dice que las acciones tecnológicas de moda en la actualidad son diferentes, basadas en ganancias sólidas, no en exageraciones.
Un aumento de 28 por ciento en las ganancias del último trimestre —el tipo de incremento que normalmente se observa en una recuperación posterior a una crisis— revitalizó la fe en que el mercado estadunidense puede superar cualquier adversidad, incluidas las guerras comerciales y las guerras reales.
La maquinaria de utilidades estadunidense parece extraordinaria según los estándares históricos y mundiales. Pero si se observa con atención, aparecen grietas. El creciente déficit del gobierno explica una sorprendente parte del reciente crecimiento de las ganancias estadunidenses.
Además, la era de las puntocom, supuestamente “sin utilidades” es un mito. El crecimiento de las ganancias no es significativamente mayor hoy que a finales de la década de 1990. Desde entonces, el exceso especulativo se ha trasladado a los mercados privados, lo que hace que los mercados públicos y la economía parezcan más sólidos de lo que realmente son.
En resumen, esta expansión depende más del gobierno y el panorama de las ganancias es menos excepcional de lo que los inversionistas perciben.
En general, las ganancias corporativas aumentaron de 7 por ciento del PIB a finales de la década de 1990 a 11 por ciento en la actualidad. El dinamismo de las empresas estadunidenses desempeñó un papel, pero también las reducciones de impuestos y el gasto del gobierno.
Últimamente, el déficit estadunidense ya superó 6 por ciento del PIB, un déficit tan alto que refleja una importante transferencia de ingresos a los hogares y las empresas.
Según una fórmula contable bien establecida, la ecuación de Kalecki-Levy, las utilidades corporativas son, en parte, un reflejo del déficit público. Basándonos en este marco, los déficits fueron el principal factor que contribuyó al aumento de las ganancias como porcentaje del PIB desde finales de la década de 1990.
En esta década, los déficits han representado más de la mitad de las utilidades corporativas, el doble que en la era de las puntocom. Si se excluye el apoyo gubernamental, las utilidades estadunidenses parecen menos extraordinarias.
Más allá de las magníficas
Para la mayoría de los inversionistas, sigue sin haber comparación entre las poderosas acciones tecnológicas de las “Magníficas 7” actual y las desafortunadas puntocom, con sus planes de negocio escritos en servilletas de cóctel. Pero comparemos los últimos cinco años con el periodo 1995-1999.
Las ganancias corporativas de las empresas cotizadas en bolsa promediaron 11 por ciento en el periodo anterior, y 15 por ciento en esta década. El crecimiento fue un poco más lento, aunque aún fuerte, en la era de las puntocom.
Si nos centramos en los grupos que cotizan en bolsa del sector de tecnología, el crecimiento de las ganancias fue igualmente rápido en ambos periodos, con un promedio ligeramente superior a 20 por ciento.
Si bien a menudo se dice que los gigantes de tecnología de entonces generaban un crecimiento de ganancias mucho más lento que sus contrapartes actuales, esto tampoco es cierto. A finales de la década de 1990, gigantes como Cisco, Intel, Microsoft, Qualcomm y Oracle registraron un crecimiento anual de ganancias de entre 30 y 80 por ciento.
él dice...“Las ganancias corporativas de EU siguen
Siendo la envidia del mundo, pero existen fisuras, algunas ocultas en los mercados privados, otras disimuladas por el apoyo del Estado”.
El rango para las 7 grandes compañías es similar, desde 89 por ciento para Nvidia hasta 17 por ciento para Apple. Por supuesto, sabemos cómo terminó la burbuja de las puntocom, con valoraciones aún más altas para las empresas líderes y, posteriormente, un desplome.
Desde el estallido de la burbuja puntocom en el año 2000, el número de empresas que cotizan en bolsa se redujo a la mitad, y muchas empresas nuevas se mantienen como privadas durante más tiempo, financiadas por capital privado y capital de riesgo. Este es el nuevo escenario de excesos y bajas ganancias.
Como resultado, el crecimiento de las utilidades de la empresa promedio que cotiza en los índices estándar ofrece una imagen engañosa de la economía en general. El crecimiento de las utilidades ha sido menos impresionante una vez que se incluyen las compañías privadas en los datos.
Además, las empresas privadas que planean salir a bolsa son mucho más grandes y menos rentables en la actualidad que en la década de 1990. Las empresas más importantes que están en el proceso de salida a bolsa, como SpaceX, Anthropic y OpenAI, apenas obtienen utilidades.
Mientras tanto, en Europa, que a menudo contrasta con el dinamismo de EU en esta historia, la situación cambió mucho menos. Los déficits solo son ligeramente superiores a los de finales de la década de 1990.
Las ganancias se mantienen estables como porcentaje del PIB. Existen mercados privados en el continente, pero son mucho más pequeños y menos problemáticos.
Las ganancias corporativas de EU siguen siendo la envidia del mundo, pero existen fisuras, algunas ocultas en los mercados privados, otras disimuladas por el apoyo del Estado. Es probable que permanezcan invisibles mientras EU continúe registrando grandes déficits.
Además, tiene pocos incentivos políticos para recortar el gasto o aumentar los impuestos, a menos que el mercado de bonos lo obligue. Si esto sucede, y se manifiesta en un fuerte aumento de los rendimientos de los bonos, las repercusiones se van a sentir en los mercados y la economía, dejando al descubierto las fallas de lo que hoy parece ser una imparable máquina de utilidades estadunidense.
MGS