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Rotoplas apuesta por soluciones integrales ante la bancarrota hídrica en México

FT MERCADOS

México está en un punto de no retorno en el que los sistemas naturales ya no se recuperan al ritmo del consumo.

Ante el avance de la escasez de agua en México, Rotoplas ha dejado de ser solo un fabricante de productos para convertirse en un proveedor de soluciones integrales, aseguró Juan Pablo Rodríguez, director de Rotoplas Servicios de Agua.

El directivo explicó que, además del negocio tradicional de almacenamiento, la empresa ha desarrollado un portafolio enfocado en potabilización, tratamiento y reutilización de aguas residuales, desalinización y captación pluvial, con el objetivo de reducir la extracción de agua de pozos, ríos y acuíferos.

Rodríguez advirtió que México enfrenta una “bancarrota hídrica”, un punto de no retorno en el que los sistemas naturales ya no se recuperan al ritmo del consumo.

¿Cómo pasó Rotoplas de vender productos a ofrecer soluciones integrales?

En Rotoplas contamos con cuatro líneas de negocio. La más conocida es la de almacenamiento, donde se ubican productos como el tinaco y las tuberías.

A partir de ahí, desarrollamos tres líneas adicionales que agrupamos bajo el concepto de Rotoplas Servicios, enfocadas ya no en la venta de productos, sino en soluciones integrales. 

Este portafolio incluye riego inteligente —principalmente para el sector agrícola—; purificadores de agua para el hogar, bajo la marca Bebbia; y Rotoplas Servicios de Agua, que es el negocio que yo lidero.

En esta última área nos especializamos en potabilización, desalinización, tratamiento de aguas residuales y captación pluvial. Es decir, desarrollamos tecnologías capaces de transformar el agua de una calidad a otra: producir agua potable, generar agua de proceso para la industria o tratar el agua residual para que cumpla con la normatividad y pueda ser vertida de forma segura al drenaje o a cuerpos naturales.

Aunque se trata de uno de los negocios más jóvenes del grupo, ha tenido un crecimiento muy relevante, impulsado por la creciente escasez hídrica en México. 

Lo vemos en la Ciudad de México, Monterrey y en muchos otros estados: cada vez hay menos agua disponible, lo que nos obliga a enfocarnos en tratar, reutilizar y darle múltiples usos al agua que ya tenemos.

Hace unas semanas, la ONU declaró la “bancarrota hídrica”. ¿Qué significa este concepto?

La bancarrota hídrica es distinta a una crisis hídrica. Una crisis es un periodo temporal de escasez. La bancarrota, usando una analogía financiera, ocurre cuando se llega a un punto de no retorno.

Nuestros “ahorros” —acuíferos, glaciares, lagos y cuencas— se están agotando porque extraemos más agua de la que naturalmente se recupera. Hemos llegado a un punto en el que muchos de estos sistemas ya no volverán a ser como antes.

Cuando la ONU habla de bancarrota hídrica, nos está diciendo que ya no basta con reaccionar a las crisis. Se requieren planes estructurales de largo plazo: limitar el consumo, especialmente el industrial, y exigir mayor eficiencia en el tratamiento y la reutilización del agua.

Ahí es donde entra Rotoplas Servicios de Agua. Nuestro trabajo consiste en tomar el agua que utiliza una industria —automotriz, petroquímica, papelera, entre otras—, permitirle producir lo que necesita y luego tratar el agua residual con tecnologías específicas para remover contaminantes biológicos, químicos y físicos, de modo que pueda reutilizarse y se evite seguir extrayendo agua de pozos, ríos o lagunas.

él dice

"La solución no está en traer agua de

sistemas lejanos, sino en hacer eficiente la infraestructura que ya existe y reutilizar el agua"

¿Cómo puede la tecnología ayudar a evitar una bancarrota hídrica en México?

En México existen más de 2 mil plantas municipales de tratamiento y más de 3 mil plantas industriales. De las municipales, 60 por ciento no funciona. Del 40 por ciento restante, muchas operan con déficit y ni siquiera cumplen con la legislación de 1996.

Afortunadamente, en 2021 se actualizó la normativa. Nuestro enfoque no es buscar nuevos pozos ni traer agua de sistemas lejanos como el Cutzamala, sino rehabilitar y hacer más eficientes las plantas que ya existen, utilizando el mismo espacio, incluso dentro de zonas urbanas o industriales.

Esto requiere tecnología al 100 por ciento y alianzas entre industria, gobierno y tecnólogos como nosotros.

Estamos acostumbrados a pensar en tecnología como el último iPhone: un día sin teléfono incomoda, pero te adaptas. Tres o cuatro días sin agua en casa simplemente no es viable.

Estas tecnologías, aunque no siempre se perciban como “de vanguardia”, son las que realmente pueden ayudarnos a enfrentar la bancarrota hídrica. Hoy, con tanto asfalto, el agua de lluvia se va directo al drenaje. La captación pluvial representa una fuente enorme: solo aprovechamos 3 por ciento del agua que cae; el otro 97 por ciento se pierde.

Tienen plantas de desalinización de agua de mar. ¿Qué mitos existen alrededor de este proceso y cómo puede ayudar a mitigar la escasez?

La desalinización es una solución viable para industrias y municipios cercanos a la costa, aunque no aplica en todos los casos y requiere estudios previos.

El principal mito tiene que ver con el manejo de la salmuera. Es cierto que, al quitarle la sal al agua, ésta debe regresar al mar, pero puede hacerse de forma controlada mediante emisarios submarinos que dosifican la descarga a lo largo de varios kilómetros, sin afectar la fauna ni la flora.

Además, la sal puede aprovecharse para extraer minerales y convertirse en un subproducto. El consumo energético es alto, pero puede compensarse con energías renovables como la solar o la eólica.

Si las industrias cercanas al mar utilizaran agua desalada, las del interior reutilizaran su agua y se impulsara la captación pluvial, podríamos mitigar de forma significativa la escasez hídrica en México.

¿Con qué palabra te gustaría que se quedaran nuestros lectores?

Con soluciones técnicas y comerciales. Hoy tenemos tecnología, esquemas de financiamiento y, además, las empresas empiezan a entender que reutilizar el agua no solo es sustentable, sino económicamente viable.

A largo plazo, es más caro seguir extrayendo agua del subsuelo. Quizá debimos haber pensado en esto hace 10 años, pero el segundo mejor momento para hacerlo es ahora. Y hoy, ya tenemos las soluciones.

JLR

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Regina Reyes-Heroles C.
  • Regina Reyes-Heroles C.
  • regina.reyesheroles@milenio.com
  • Periodista. Autora del libro Vivir como reina y gastar como plebeya. Conductora de Milenio Negocios, programa semanal de entrevistas con directivos y personajes clave en el mundo económico. Publica su columna sobre finanzas personales todos los jueves. Mamá de dos.
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@The Financial Times Limited 2026. Todos los derechos reservados . La traducción de este texto es responsabilidad de Milenio Diario.

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