Los inversionistas empiezan a perder la confianza en que los ingresos generados por el auge de la inteligencia artificial (IA) serán suficientes para respaldar las enormes deudas que financian los centros de datos. Como consecuencia, los bonos que respaldan algunos de los mayores proyectos de infraestructura de Estados Unidos se encuentran en una situación de creciente tensión financiera.
En las últimas semanas, los precios de los bonos emitidos para financiar importantes centros de datos que albergarán a empresas como Meta, Nvidia y Oracle —entre ellos, los proyectos conocidos como Hyperion y Project Excalibur— cayeron muy por debajo de su valor nominal.
Los inversionistas también se están deshaciendo de la deuda emitida por las llamadas empresas neocloud —cuyo representante más conocido es CoreWeave, respaldada por Nvidia—, que han recurrido a las estrategias de financiamiento más agresivas para expandir su infraestructura de IA.
La decisión de OpenAI de aplazar su oferta pública inicial hasta el próximo año, junto con la desaceleración del crecimiento trimestral de las ventas de Anthropic, despertaron dudas sobre la sostenibilidad del auge de la IA. A esto se suma la advertencia de analistas sobre una brecha de varios billones de dólares entre el gasto en infraestructura y los ingresos necesarios para financiarlo.
“Los bonos de centros de datos están atravesando su momento darwiniano: los emisores con menor solidez crediticia luchan por sobrevivir”, dijo Ludovic Subran, director de inversiones de la aseguradora alemana Allianz. “El aumento de los diferenciales de crédito luego de los retrasos en el suministro eléctrico y la construcción demuestra que la deuda de los centros de datos está valuada con márgenes demasiado estrechos frente a los riesgos de ejecución”.
El precio de la deuda emitida por Beignet Investor, un vehículo de inversión de propósito especial respaldado por Blue Owl y Meta para financiar el proyecto Hyperion, cayó de más de su valor nominal a principios de julio a poco menos de 92 centavos por dólar.
Por otro lado, los bonos que respaldan dos proyectos desarrollados por Hut 8 —uno en Luisiana y otro en Texas, arrendado por Nvidia— cayeron a alrededor de 94 y 92 centavos por dólar, respectivamente. Los bonos del centro de datos de QTS, propiedad de Blackstone, ubicado en Georgia y conocido como Project Excalibur, arrendado a Microsoft, bajaron a menos de 88 centavos por dólar.
Los proveedores de servicios neocloud recibieron un golpe aún mayor. Los bonos emitidos por CoreWeave cayeron por debajo de 80 centavos —niveles que suelen considerarse indicativos de deuda en dificultades—, lo que elevó sus rendimientos a cerca de 15 por ciento. Las acciones de la empresa acumulan una caída de 17 por ciento esta semana, mientras que su rival Nebius ya perdió 18 por ciento.
Nvidia, el gigante de los chips que invirtió decenas de miles de millones de dólares en numerosas empresas neocloud y startups de IA, también perdió alrededor de 270 mil millones de dólares en valor de mercado durante la última semana.
Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, dijo a Bloomberg que no creía que CoreWeave necesitara un respaldo financiero de su empresa. “Soy optimista. De hecho, su costo de capital está disminuyendo”, dijo, y agregó que la solidez de CoreWeave está “mejorando día con día”.
La caída de los activos se produjo después de que la consultora del sector de tecnología Gartner publicó esta semana un informe en el que pronostica que 80 por ciento de las empresas neocloud “dejarán de operar de manera independiente” para 2030, debido a una brecha de varios billones de dólares entre el ritmo del gasto de capital y los rendimientos previstos de la IA.
Según Gartner, los propietarios de centros de datos para IA tendrían que generar ingresos por 8.5 billones de dólares a finales de 2030 para cubrir sus costos de capital y financiamiento, además de obtener rendimientos satisfactorios de sus inversiones. Sin embargo, la consultora pronostica que el gasto de consumidores y empresas en servicios de IA del que se beneficiarían los proveedores de centros de datos no superará 3.6 billones de dólares.
“Si continúa la trayectoria actual de inversión en infraestructura de IA, más de 4 billones de dólares en valor de activos podrían quedar expuestos al riesgo de depreciaciones contables hasta 2032”, advirtió Gartner.
La semana pasada, el FT informó que los ingresos anualizados de OpenAI —uno de los indicadores más importantes de la demanda general de IA— eran 20 mil millones de dólares inferiores a lo que la empresa había dado a entender. La noticia provocó una fuerte venta masiva en los mercados accionarios, que volvió a intensificarse esta semana.
Oposición política
Una reacción política adversa a los centros de datos se ha extendido por EU debido a la preocupación por el consumo de agua, el ruido y la contaminación del aire, lo que ha frenado algunos proyectos.
Estados como Nueva York y Texas impusieron restricciones estrictas a las nuevas propuestas, mientras que otras entidades evalúan medidas similares.
La oposición a los centros de datos “es un tema al que le prestamos mucha atención”, señaló Tom Murphy, responsable de crédito de grado de inversión en EU de Columbia Threadneedle.
“No diría que esté cambiando nuestras decisiones de inversión, pero sí hace que los centros de datos que ya están en operación sean más valiosos”.
El mes pasado, Financial Times informó que alrededor de 18 mil millones de dólares en préstamos vinculados al centro de datos “Project Jupiter” de Oracle, en Nuevo México, habían entrado en una situación de tensión financiera, luego de que la oposición local provocara retrasos en la obtención de permisos relacionados con el suministro eléctrico del complejo. La deuda emitida para financiar la construcción del campus de IA de Oracle en Michigan también registró una fuerte caída y se cotizaba a 87 centavos por dólar, frente a su valor nominal en julio.
Los inversionistas también han expresado preocupación por los mecanismos de financiamiento circular, en los que clientes y proveedores se financian mutuamente. Un informe reciente del Banco de Pagos Internacionales (BPI) concluyó que “una parte significativa de las relaciones de financiamiento y comerciales en el sector de la IA se retroalimenta a sí misma”.
Con información de: Tim Bradshaw