La economía mexicana inició 2026 con un desempeño débil, luego de que en enero la actividad económica se contrajo 0.2 por ciento mensual, evidenciando un arranque “en frío” tras el mejor cierre observado al final de 2025, de acuerdo con el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp).
De acuerdo a su reporte semanal, el retroceso estuvo impulsado principalmente por la caída en las actividades secundarias, que disminuyeron 1.1 por ciento mensual, afectadas por retrocesos en manufactura, construcción, minería y servicios básicos de energía.
“Este comportamiento obedeció, dada su mayor participación relativa, a la disminución de 1.1 por ciento en la actividad manufacturera, que respondió a la caída en doce de las 21 ramas que la integran” describió.
En particular, la manufactura registró caídas en más de la mitad de sus ramas, mientras que la construcción también mostró debilidad, en un entorno marcado por menor inversión pública, que en enero fue 30.3 por ciento inferior en términos reales respecto a un año antes.
Aunque en su comparación anual la actividad económica creció 1.9 por ciento, el ritmo fue menor al del mes previo, lo que refuerza la expectativa de un menor dinamismo.
Para febrero, el panorama no mejora sustancialmente. Se estima un crecimiento mensual de apenas 0.1 por ciento, con una persistente debilidad en el sector industrial y un avance moderado en los servicios, lo que sugiere un consumo menos dinámico.
El Ceesp advirtió que hacia adelante podrían mantenerse los signos de debilidad, en medio de factores como la incertidumbre interna, menor inversión y presiones externas, lo que apunta a un inicio de año complicado para la economía mexicana.