El plan de Volkswagen de recortar hasta 100 mil puestos de trabajo y cerrar cuatro fábricas alemanas se enfrentaba hoy a una prueba de fuego, ya que los grupos que controlan el mayor fabricante de automóviles de Europa se reúnen para debatir las propuestas, mientras los trabajadores protestan contra la reestructuración.
Volkswagen se encuentra bajo una presión sin precedentes para reestructurar el modelo de negocio que ha sustentado su éxito durante décadas, al tener que hacer frente a los altos costos y al exceso de capacidad en su mercado nacional, a la creciente competencia china y los aranceles de importación de Estados Unidos.
La perspectiva de cierres de plantas y recortes masivos de empleo en una de las empresas más emblemáticas de Alemania, fundada hace 89 años, también pone de relieve los retos a los que se enfrenta la mayor economía de Europa, que lucha contra un crecimiento débil y unos elevados costos laborales y energéticos.
En una reunión del consejo de supervisión celebrada en la sede de Volkswagen en Wolfsburgo, el presidente ejecutivo, Oliver Blume, debe convencer a los influyentes representantes sindicales del comité para que acepten recortes más profundos en todo el grupo, que incluye las marcas Audi y Porsche.
Además, está presionado por las familias propietarias Porsche y Piech, cuyas inversiones principales han perdido decenas de miles de millones de euros en valor de mercado en los últimos años.
En Wolfsburgo, los trabajadores hicieron sonar silbatos, ondearon banderas rojas del sindicato y marcharon detrás de una pancarta en la que se leía "gemeinsam stark" —"fuertes juntos"—, mientras sonaba una bocina de fondo.
El sindicato IG Metall afirmó que solo en Wolfsburgo se estaban manifestando unas 400 personas, y el representante sindical Thorsten Groeger advirtió de que la empresa se arriesga a un "conflicto grave" con los trabajadores.
La presidenta del comité de empresa, Daniela Cavallo, afirmó que el personal no tiene la culpa de la crisis del sector del automóvil y que "un gran temor y una profunda incertidumbre" se están extendiendo por las fábricas y oficinas de la empresa.
"Los puestos de trabajo industriales aquí corren el riesgo de desaparecer", a menos que Volkswagen y los políticos se pongan de acuerdo, advirtió en un discurso pronunciado en Wolfsburgo.
Un portavoz de Volkswagen afirmó que la empresa comparte las preocupaciones de los trabajadores sobre el futuro, pero están reduciendo la complejidad y centrándose en la tecnología para reforzar su competitividad.
"Estamos ajustando nuestra cartera de inversiones y racionalizando nuestras estructuras corporativas", declaró el portavoz en un comunicado enviado por correo electrónico. "Y sí, también tendremos que reducir el exceso de capacidad".
MRA