La reciente consulta emitida por autoridades para reducir las cuotas de intercambio en pagos con tarjeta generó preocupación en el sector financiero, pues directivos de bancos coinciden en que será la competencia y la evolución del mercado los que bajarán las comisiones finales para usuarios y comercios.
“La competencia está dada y me da mucha risa cuando creen que entre los bancos no competimos; nos damos unos codazos”, dijo a MILENIO Marcos Ramírez, director general de Banorte.
Previo a la 89 Convención Bancaria, destacó que esta rivalidad entre instituciones financieras es intensa y que esa dinámica influye directamente en los costos que enfrentan los usuarios.
Esta visión fue compartida por Felipe García Ascencio, director general de Santander México, quien señaló que la competencia entre bancos y la evolución del sistema de pagos impulsarán ajustes en el costo de los servicios financieros.
“La presión que tenemos a nivel competencia, como gremio, hace que por sí solas vayan sucediendo ciertas cosas”, añadió.
En octubre pasado, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el Banco de México (Banxico) sometieron a consulta una propuesta para establecer nuevos topes a las tasas de intercambio, con límites de 0.6 por ciento para tarjetas de crédito y de 0.3 por ciento para las tarjetas de débito.
Las tasas de intercambio forman parte de las comisiones que se pagan en cada operación con tarjeta entre bancos emisores, adquirentes y comercios, por lo que cualquier cambio en su estructura tiene efectos en el funcionamiento del sistema de pagos.
Actualmente, estas comisiones pueden alcanzar 1.91 por ciento en tarjetas de crédito y hasta 1.15 por ciento en tarjetas de débito, según información presentada por las autoridades financieras durante el proceso de consulta pública.
Tras recibir comentarios del sector bancario y de otros participantes del sistema financiero, los reguladores decidieron ampliar el análisis de la propuesta para evaluar con mayor profundidad los efectos que podría tener sobre el crédito, la inclusión financiera y la operación de los sistemas de pago.
Directivos del sector consideraron positivo que las autoridades hayan decidido revisar con mayor detenimiento la propuesta antes de implementarla.
De acuerdo con datos del Banco de México, el tamaño del mercado de pagos electrónicos en el país es significativo. Tan solo durante el año pasado el sistema financiero procesó 11 mil 261 millones de pagos con tarjeta, de los cuales 28 por ciento se realizaron con tarjetas de crédito y 72 por ciento con tarjetas de débito.
Felipe García Ascencio destacó que ya “hay un diálogo muy constructivo para asegurarnos que lo que se está buscando, que es atraer a más gente al sistema financiero, realmente se logre”.
Remarcó que aplicar los ajustes de forma gradual permitiría mantener el equilibrio entre los distintos participantes del sistema.
Preocupación por impacto en débito
Uno de los principales puntos de preocupación para los bancos es el impacto que tendría la reducción de las tasas de intercambio sobre las operaciones con tarjetas de débito, que concentran la mayor parte de las transacciones.
Carlos López-Moctezuma, director general de BanCoppel, señaló que la propuesta inicial se presentó sin una conversación amplia con el sector, lo que podría generar efectos contraproducentes.
“Cuando sacaron esta primera consulta, salieron todavía sin una conversación amplia con el gremio. Yo creo que cuando sacas este tipo de regulaciones es muy importante ver lo que tienen que decir los que viven dentro de ese mercado, porque ahí es donde puedes tener estos efectos contraproducentes”, explicó.
El directivo reconoció, sin embargo, la apertura de las autoridades para escuchar las preocupaciones del sector financiero.
“Yo aplaudo muchísimo la escucha que ha tenido tanto el Banco de México como la Secretaría de Hacienda como la Comisión Bancaria en escuchar las preocupaciones que tenemos alrededor de esta regulación”, comentó.
Desde su perspectiva, el mayor riesgo de aplicar un ajuste acelerado se encontraba en el segmento de tarjetas de débito, donde participan millones de usuarios.
“Estoy más preocupado por la tasa de intercambio en el lado del débito, porque creo que puede tener una afectación precisamente en estos segmentos masivos de la población si no se hace con cuidado”, señaló.
López-Moctezuma consideró que el análisis adicional permitirá diseñar una propuesta más acorde con la realidad del mercado mexicano.
“Entonces yo celebro que se esté teniendo todavía más apertura para seguir el análisis del tema. Seguramente se regresará con algo, pero con algo mucho más aterrizado en la realidad mexicana”, añadió.
Propuesta podría regresar con ajustes
Para el presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), Emilio Romano, el proceso de consulta permitió al sector expresar sus preocupaciones sobre la velocidad y magnitud de los cambios planteados.
“Vimos muy positivamente la apertura que tuvo el gobierno para oír nuestros comentarios. Los comentarios fueron no en el sentido de hacer esta modificación, sino la magnitud y la velocidad con la que se iban a disminuir las tasas de intercambio”, explicó.
Romano señaló que una reducción demasiado rápida podría afectar el incentivo para que los bancos emitan tarjetas de crédito y mantengan el financiamiento disponible para consumidores y empresas.
“Por un lado, quieres que los emisores de tarjetas estén bien remunerados para que haya tarjetas de crédito, que muchas veces ese crédito es el primero que se usa para financiar empresas y negocios”, indicó.
Por su parte, Omar Mejía, subgobernador del Banco de México, explicó que la propuesta continúa en proceso de análisis junto con el sector financiero.
El funcionario señaló que durante el proceso de consulta se recibieron diversas preocupaciones por parte de los participantes del sistema, lo que motivó ampliar el plazo de discusión.
“Algunas preocupaciones se externaron en el proceso de consulta pública y es por eso que se dio, digamos, un plazo mayor para que pudieran también llevarse a cabo estas discusiones”, explicó.
Mejía adelantó que la propuesta final buscará incorporar los distintos puntos de vista del sector.
“Es una propuesta que va a salir consensuada y con la que se sigue trabajando junto con la Asociación de Bancos de México”, afirmó.
En ese contexto, el sector financiero prevé que cualquier ajuste en las tasas de intercambio se implemente de forma gradual y en coordinación con el gremio, mientras la competencia entre bancos continúa presionando cambios en las comisiones y en la oferta de servicios de pago.