En la industria gastronómica, cada vez más empresas han sumado un enfoque social desde su origen.
En México, uno de estos casos es Grupo Carolo. Carlos no solo le dio nombre a su primer restaurante, le dio alma. La historia de Grupo Carolo es tan única como cada encuentro en sus restaurantes, donde cada detalle cuenta y cada persona importa.
Lo que hoy es un grupo con 16 marcas, 64 restaurantes y más de tres mil colaboradores en México y Estados Unidos, comenzó en 2007 con una premisa sencilla: crear un espacio donde Carlos, un joven con Síndrome de Down, pudiera desarrollarse profesionalmente.
“La historia de Grupo Carolo nace de una decisión de amor, en donde Carlos Gómez y Lucía Senderos abren una panadería para su hijo. Buscaban darle un lugar donde pudiera trabajar y sentirse verdaderamente útil”, explicó Vivian Rodal, VP de Marketing del grupo.
A partir de ese inicio, el negocio evolucionó manteniendo los valores asociados a su origen.
“Los valores de generosidad, servicio y alegría siguen formando parte de la cultura de la empresa”, señaló Rodal.
Una verdadera diferencia en el mercado
Bajo este enfoque, la inclusión se ha integrado de manera natural a la operación del negocio; no como un esfuerzo paralelo, sino como parte de su funcionamiento diario, de acuerdo con Guillermo Mascareñas, Chief Investment Officer.
Mascareñas describió que más empresas deberían voltear a ver el potencial de las personas con Síndrome de Down .
“Creemos que la narrativa de que el Síndrome de Down sea algo que limita debe transformarse hacia una visión de capacidades. Hemos visto su desempeño: tienen un espíritu de trabajo y una dedicación que fortalece la cultura y la esencia de esta empresa”.
Sin embargo, señaló que en México uno de los principales retos sigue siendo la forma en que se aborda el tema. “Nos gustaría que más empresas lo integraran como parte de su estrategia, no como un programa especial o un esfuerzo aislado, sino como parte del día a día”.
Capacidades que sostienen la operación
En la práctica, la participación de colaboradores con Síndrome de Down se refleja en distintas actividades vinculadas a la producción y el servicio. Personas como Toño, Memo o el propio Carlos representan la disciplina que sostiene a la marca.
Ellos, junto con otros colaboradores, participan en la preparación de insumos, apoyo en cocina y tareas de limpieza, contribuyendo a mantener los estándares de calidad.
Para Grupo Carolo, este modelo forma parte de lo que ha sostenido su crecimiento y continuará siendo parte de su operación en los próximos años.
RRR