México se encuentra entre los principales centros de riesgo para el transbordo ilegal de mercancías vinculadas con China hacia Estados Unidos, de acuerdo con el reporte “The Great Transshipment Scam: Rise, Scope, and Costs”, realizado por la Oficina de Política Comercial y Manufacturera de la Casa Blanca.
La administración estadunidense denominó a este desplazamiento comercial como la “Gran Reasignación”, debido a que mercancías que anteriormente llegaban directamente desde puertos chinos comenzaron a utilizar otros mercados como plataforma para acceder a Estados Unidos.
Mexico en el primer nivel de riesgo
La Casa Blanca dividió la red identificada en tres niveles de acuerdo con las características productivas, comerciales y logísticas de los países involucrados, por lo que México fue colocado en el Nivel 1, denominado “Líderes diversificados de escala”, junto con Canadá, la Unión Europea, India, Israel, Japón, Corea del Sur y Taiwán.
“El Nivel 1 está compuesto por los líderes diversificados de escala: países y bloques comerciales que representan grandes volúmenes absolutos de bienes vinculados con China, al tiempo que mantienen bases industriales diversificadas y grandes plataformas de exportación hacia Estados Unidos”, apuntó el documento.
Para realizar esta clasificación, la Casa Blanca consideró como “bienes vinculados con China” aquellos que no necesariamente son declarados como originarios de esa nación cuando entran a territorio estadunidense, pero presentan indicios de contenido, control u origen económico chino.
Entre estos elementos se encuentran insumos o componentes procedentes del país asiático, propiedad o financiamiento chino, relaciones con proveedores o fabricantes de esa nación, etapas productivas realizadas en su territorio o antecedentes de rutas comerciales relacionadas con esa economía.
Además, se lee en el documento que este fenómeno se logró intensificar después de que en 2018 el presidente estadunidense, Donald Trump, impusiera aranceles bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, a las exportaciones chinas a Estados Unidos, equivalentes a 370 mil millones de dólares.
“China comenzó a utilizar estos terceros países para realizar procesos menores, reetiquetado, reempaque, refacturación o cambios de ruta que creaban la apariencia de un nuevo origen nacional, mientras el contenido chino subyacente permanecía prácticamente intacto”.
“Al eludir los aranceles, China y sus fabricantes y empresas comerciales respaldados por el Estado podían introducir mercancías en jurisdicciones con mano de obra barata, débil supervisión aduanera, zonas francas permisivas o acceso comercial preferencial a Estados Unidos”, precisó el reporte.
T-MEC puede reducir a cero aranceles aplicados a China
En el caso de México, la Casa Blanca puso el foco en la posibilidad de que mercancías procedentes de China sean canalizadas a través del país y posteriormente obtengan de manera indebida el trato preferencial establecido por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
En cuanto al incentivo económico, el análisis detalló que esto radica en la diferencia entre las tarifas que Washington aplica a los productos chinos y aquellas que corresponden a mercancías provenientes de otros socios comerciales.
“Por ejemplo, si se envían mil millones de dólares en mercancías chinas directamente a Estados Unidos, los aranceles específicos aplicables a China pueden generar cientos de millones de dólares en derechos, dependiendo de la combinación de productos. Si esas mismas mercancías se envían a través de un país con aranceles más bajos y se declara falsamente un nuevo origen, gran parte de esos derechos puede desaparecer”, expuso el análisis.
Además, el reporte sostiene que los recursos obtenidos mediante esta diferencia arancelaria son suficientes para financiar infraestructura logística, operaciones de reempaque, plantas de ensamblaje ligero y las denominadas “fábricas de destornillador”.
Respecto a las fábricas de destornillador, el informe explicó que son instalaciones en las que se realizan procesos limitados sobre los productos antes de enviarlos hacia su destino final.
E incorporó un cálculo de la Oficina de Análisis Comercial y Económico (OTEA) del Departamento de Comercio de Estados Unidos para dimensionar las operaciones detectadas mediante los principales centros de transbordo.
“Bajo ese estándar estricto, OTEA estima que aproximadamente 67 mil millones de dólares en bienes con destino a Estados Unidos fueron transbordados desde China a través de los principales centros de México, India y Vietnam en 2025, generando una pérdida estimada de 28 mil millones de dólares en ingresos arancelarios”.
“La estimación más estrecha proporciona una poderosa comprobación cruzada. Incluso con una coincidencia exacta a nivel de transacción limitada a sólo tres centros, OTEA encuentra 67 mil millones de dólares en transbordo”, indicó la Casa Blanca mediante el reporte.
Ante este escenario, resaltó que los bienes vinculados con China pueden ser enviados a través de México o Canadá y hacerse pasar como elegibles para el T-MEC, por lo que el arancel puede caer a cero o cerca de cero.
Mientras que otras rutas, incluidas aquellas a través de la Unión Europea, Japón, Vietnam o Corea del Sur, todavía pueden enfrentar derechos significativos, pero permanecen muy por debajo de la tasa aplicada a China.
Por lo tanto, el gobierno estadunidense comentó que plantea reforzar la detección de mercancías mediante una estrategia denominada “Detective Border” que busca incorporar datos sobre cargamentos, historial de rutas, clasificaciones arancelarias, relaciones de propiedad, capacidad de producción de las instalaciones y sistemas de detección de anomalías.
El documento, titulado The Great Transshipment Scam: Rise, Scope, and Costs (“La gran estafa del transbordo: auge, alcance y costos”), analiza el crecimiento del presunto transbordo ilegal de mercancías vinculadas con China hacia Estados Unidos a través de terceros países para evadir o reducir aranceles.
Por lo tanto, este reporte identificó a más de 40 economías con distintos niveles de riesgo, entre ellas México, por lo que advirtió que su inclusión implica un mayor escrutinio sobre el origen real de las mercancías, las cadenas de suministro y los procesos productivos para distinguir operaciones legítimas de aquellas utilizadas para modificar el origen de los productos y obtener beneficios arancelarios indebidos.
MRA