Podría decirse que los 119 habitantes del pueblo Paraje Chichicaspa son los últimos campesinos en la Ciudad de México. Al menos eso piensa Diego, uno de esos pobladores.
“El día en que nosotros no estemos el campo se va a acabar, entonces hay que continuar como se pueda con la tradición de la siembra”, dice el joven de 26 años mientras camina por los pocos cultivos familiares de avena y maíz que apenas alcanzan para el autoconsumo.
“Estas tierras son de los ancestros, de los abuelos, de los papás, y tenemos que seguirlas cultivando porque somos la última barrera de la ciudad al campo”, señaló.
¿Qué es el pueblo de Paraje Chichicaspa?
Paraje Chichicaspa se encuentra al sur de la ciudad, en la zona boscosa de San Nicolás Totolapan, en la alcaldía Magdalena Contreras.
El pueblo fue famoso por la abundancia de árboles frutales y por los extensos cultivos de:
- Jitomate
- Avena
- Calabaza
- Brócoli
- Maíz
¿Qué dice la población de Paraje Chichicaspa?
Hoy los pocos campos que sobreviven son arados por adultos.
“El campo ha dejado de interesarles a los jóvenes porque no ven un mejor futuro”, dice Diego y se pone como ejemplo, pues hace poco decidió dejar el machete, la hoz y el rastrillo para estudiar Ingeniería Industrial y de Sistemas.
“Qué más quisiera ayudarle a mi familia, pero ya sólo en mis tiempos libres me dedico a lo que es el campo”, se queja.
Sabe, sin embargo, que tampoco puede ir en contra de las estadísticas:
Según el Inegi, sólo el 12 por ciento de los productores rurales en México son jóvenes de entre 18 y 25 años.
El resto del trabajo agrícola lo realizan personas mayores de 50 años.
“Desafortunadamente, o afortunadamente, nuestros padres están intentando darnos estudios y muchos preferimos la escuela porque el campo ya no da para vivir. Es más un hobby”, relata Diego.
Incluso los pobladores han vendido muchas tierras. Por eso cada vez más inmobiliarias están construyendo en la zona boscosa, llevándose los árboles y parcelas. “Es triste ver que la tierra está muy abandonada”.
Rodrigo de la Rosa, de 31 años, también es campesino y coincide con Diego.
“Trabajar la tierra es difícil. Para que nos paguen y podamos sustentar a una familia tenemos que sembrar mucha extensión de tierra, pero no tenemos ni dinero ni gente. Por eso nuestra capacidad de producción es para consumo propio”, expresó.
Portal “Sembrando México”
Rodrigo está de acuerdo con el portal “Sembrando México”, donde se asegura que las principales razones por las que los jóvenes abandonan el campo son:
- La poca rentabilidad de la cosecha
- La ausencia de apoyo reales
- El nulo acceso a tierra y a recursos
- Así como por estigmas culturales
“Para mí la falta de apoyo es lo que más nos ha perjudicado. En mi familia tenemos que combinar el campo con un trabajo profesional para poder sobrellevarla. Si no fuera por nuestros mayores, ya ni cultivos habría”, señaló.
Y así es, los adultos están haciendo un esfuerzo para que sus descendientes se interesen por las tareas agrícolas.
Juan Carlos Camacho, campesino de San Nicolás Totolapan, cuenta que a los jóvenes les inculcan, principalmente, el interés.
“Primero le transmitimos las raíces y costumbres del pueblo para despertarles el interés. Cuando entienden lo que significa para nosotros el campo, empiezan a ayudarnos", argumentó.
"Por decir: mi hija ordeñaba a las vacas lecheras desde los cuatro años, ahorita tiene diez, toma el tractor y ya anda piloteando. Me ayuda por las tardes porque también estudia. Le digo que quién sabe si vamos a tener campo cuando ella crezca”, argumentó.
Los hijos de Mariano Sánchez, amigo de Camacho, también dividen el tiempo entre los salones de clase y los surcos.
“Me ayudan a sembrar. Desde preparar la tierra hasta cosechar, como ahorita que estamos cosechando jitomate. No les quito la intención de asistir a la escuela porque una cosa es que seamos campesinos y otra cosa es que no estemos cultivados a nivel escolar”, contó.
Cuando se le pregunta a Sánchez por el futuro del Paraje Chichicaspa responde que él está seguro de que será rescatado por las próximas generaciones, aunque hoy parezca que no haya jóvenes que quieran seguir ese camino.
KL