Así como el motor turbo vuelve más veloz a un automóvil, en la edición genómica, la inteligencia artificial (IA) y la ciencia de datos permiten a Bayer desarrollar nuevas variedades de semillas a un ritmo 15 veces más veloz que hace dos décadas.
“Tenemos la velocidad y la precisión que nunca habíamos visto antes en nuestros productos. Hace 20 años, nos tomaba cinco años desarrollar una nueva variedad, pero hoy podemos hacerlo en cuatro meses”, expresó en conferencia Johannes Daniël (JD) Rossouw, líder de mejora genética vegetal, de la división de ciencia de cultivos de Bayer.
Esto, según la consultora británica Fairfield, contribuye a que entre 2023 y 2030 el mercado de la ingeniería genética aplicada a la agricultura crezca 6.5 por ciento para finalmente alcanzar un valor de mil 500 millones de dólares a nivel mundial.
En esta tendencia, la consultora apaunta que la lideran Estados Unidos y Canadá, seguidos de Europa, Asia, Brasil, México, Argentina, así como Medio Oriente y África.
Reducir el consumo de pesticidas, proteger los cultivos de enfermedades y mejorar la composición nutricional, además de la calidad de los alimentos son factores clave que, según Fairfield, “impulsan el crecimiento constante de los ingresos de este mercado mundial”.
El “turbo” aplicado a la agricultura
Durante la presentación, JD Rossouw empleó la analogía del desarrollo tecnológico de un automóvil para explicar cómo, en los últimos años, el perfeccionamiento de cultivos se ha desarrollado en el mundo.
La fundación del trabajo, dijo el especialista, se encuentra en el germoplasma; es decir, en el conjunto de genes de la planta al que se le aplica la ingeniería genética. “Esto es la base, es como el chasis del coche”.
Mientras que la hibridación de cultivos o, dicho de otra manera, el cruce controlado de variedades distintas para obtener una planta perfeccionada, equivale a las mejoras realizadas en el motor de los modelos sucesivos de un mismo vehículo.
“De esa misma manera hacemos la plantación de especies híbridas en el campo. Intentamos mejorarlas continuamente año tras año. Cada vez que lanzamos una nueva variedad, es mejor que la anterior”, expresó Rossouw.
La ingeniería genética, aquel recurso que permite generar vegetales mejorados 15 veces más rápido que hace 20 años, es como adicionarle “turbo” al motor.
“Es la oportunidad para darle el toque final al coche. Así, la edición genómica es una herramienta que optimiza el performance de las variedades de plantas”, mencionó el especialista.
Aún falta aterrizar la agricultura turbo
Los perfiles de los agricultores, al igual que un terreno irregular, son muy diversos entre sí en el mundo. Según Elizandi Oosthuizen, responsable en Bayer del Equipo de Productos de Maíz, es una minoría la que cuenta con grandes parcelas donde la aplicación de nuevas tecnologías de cultivo se facilita.
“El 97 por ciento de los campesinos a nivel mundial son pequeños agricultores, quienes trabajan en terrenos de diez hectáreas o menos”, detalló durante la conferencia.
Sin embargo, Oosthuizen especificó que estos pequeños agricultores producen más del 50 por ciento de los alimentos que se consumen en los países de bajos ingresos y medios como México.
En el contexto de la adopción de innovaciones agrícolas, en Estados Unidos el 91 por ciento de los agricultores utiliza herramientas digitales (como tabletas y teléfonos inteligentes con acceso a internet inalámbrico).
“Éstas les ayudan a recopilar datos y a extraer información valiosa. En cambio, si miramos el promedio mundial, solamente 65 por ciento de los agricultores cuenta con herramientas digitales que les ayuden a mejorar los cultivos”, apuntó la experta.
Oosthuizen señaló que otro factor importante son las prácticas regenerativas, que permiten a los agricultores aumentar el rendimiento, así como la productividad al tiempo que mejoran la calidad y la salud del suelo.
“En este ámbito, Alemania y Brasil lideran. No obstante, hay muchos países —especialmente los del mundo en desarrollo— a los que les queda un largo camino por recorrer en cuanto a prácticas regenerativas”, apuntó.
Es así como el grado de familiaridad con las herramientas digitales influyen en el acceso a nuevas opciones de agricultura que, de otro modo, permanecen fuera del radar de la mayoría de los hombres de campo.
Esos bemoles, afirma Oosthuizen, repercuten en las decisiones que Bayer aplica como empresa proveedora de insumos o soluciones para los agricultores.
“Cuando invertimos en investigación, debemos considerar el entorno en el que viven estos agricultores y las prácticas que emplean a diario en sus tierras", señaló.
"También debemos pensar qué tipo de herramientas serán realmente útiles para ellos, adaptándonos a su realidad; así garantizamos que la inversión genere una cartera de productos que les ayude a ser más productivos”, explicó.
¿Qué cultivo van a plantar?, ¿en cuánta superficie de sus tierras? y ¿qué presupuesto pueden destinar a los insumos? son solamente tres de 40 preguntas que, según Bayer, los pequeños agricultores deben formular, explícita o implícitamente, antes de plantear la posibilidad de apostar por tecnologías vanguardistas de cultivo.
Desafíos y temores del mercado
Por otro lado, según Fairfield, las preocupaciones éticas sobre la ingeniería genética en la agricultura influyen significativamente en la aceptación social, regulación y el uso de los cultivos (también conocidos como transgénicos).
“La preocupación por el flujo genético accidental hacia parientes silvestres y sus efectos en los ecosistemas y la biodiversidad suscita inquietudes morales sobre las consecuencias a largo plazo de la ingeniería genética en la agricultura”, precisa la consultora.
Fairfield comentó que las inquietudes también se centran en la posible toxicidad no identificada relacionada con el consumo de alimentos generados con ayuda de la ingeniería genética.
Ante esta percepción, Bayer afirma que los vegetales modificados genéticamente han acelerado la obtención de cultivos más resilientes y seguros.
“Y los agricultores necesitan esta innovación no sólo para producir lo suficiente, sino para producir de una manera más beneficiosa para el planeta y sus habitantes. Contamos con capacidades punteras de investigación y desarrollo en biotecnología para ofrecer soluciones hechas a la medida a agricultores con mayor rapidez que nunca”, concluye la empresa.
KL