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Domingo , 21.04.2019 / 12:07 Hoy

2016, el año que marcó el regreso de la OPEP

Tras experimentar con el mercado libre, el bajo precio del crudo obligó al grupo a enfrentar el exceso de suministro.

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Después de dos años de experimentar con los mercados libres, el dolor de los bajos precios del petróleo obligó a los mayores productores del mundo a unirse en 2016 y hacer frente al exceso de suministro global.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo, bajo el liderazgo de Arabia Saudita, y otras naciones no integrantes, principalmente Rusia, acordaron tras meses de discusiones y diplomacia extraoficial recortar la producción por primera vez desde la crisis financiera mundial. Al parecer los precios van a llegar a final de año a un rango en torno a 55 dólares, más o menos el doble que el mínimo intradiario en 13 años de 27.10 dólares por barril que alcanzó el Brent en enero, y con los fondos de cobertura más optimistas con el petróleo de lo que estuvieron antes.

Un creciente número de analistas e inversionistas creen que los recortes van a reducir los inventarios, lo que llevará al equilibrio de entre la oferta y la demanda más rápidamente el próximo año.

Un arduo proceso de todo un año llevó a que la OPEP regresara al escenario mundial y a que la geopolítica vuelva a surgir en la formulación de políticas en el mercado petrolero. “2016 nos mostró el regreso de la OPEP”, dice Jason Bordoff, del Centro de Política Energética Mundial de la Universidad de Columbia. “En una fuerte ruptura con lo que se hizo los últimos dos años, en los que los miembros trabajaron juntos, lograron la participación de países que no pertenecen a la OPEP, y sus esfuerzos culminaron en una acción que fue más pronunciada y seria de lo que la mayoría esperaba”. Esto reflejó el dolor que infligen los bajos precios del petróleo.

Los presupuestos de países ricos en recursos se redujeron mientras que las petroleras internacionales recortaron miles de millones de dólares de inversión en producción futura en un intento desesperado por mantener la rentabilidad. Incluso Arabia Saudita, que dirigió el empuje del cártel en noviembre de 2014 para mantener abiertos los grifos y ejercer presión a los rivales de alto costo, suavizó su tono duro. Instó a otros grandes productores a que se unieran al freno de la producción, dijo que respaldaría las acciones para reforzar los precios si éstas las reflejaban los rivales tanto dentro como fuera del cártel, sobre todo Rusia.

El escenario, por lo tanto, estaba listo para el primer recorte de producción de la OPEP desde 2008 y la primera colaboración con Rusia y otros países no miembros en 15 años. Pero no quedó claro el acuerdo que se podría alcanzar. Ya que en enero Irán se preparaba para inundar un mercado petrolero saturado después de años de estar bajo las sanciones de Occidente, y la Agencia Internacional de Energía advirtió que el mercado se iba a “ahogar con el exceso de suministros”.

Alexander Novak, ministro de Energía de Rusia, indicó que estaba listo para reunirse con la OPEP para discutir los topes de producción. “El primer paso en el camino hacia la recuperación es admitir que tienes un problema”, dice Yasser Elguindi, de Medley Global Adviser. “El acontecimiento más significativo en 2016 fue la capacidad de Arabia Saudita y Rusia de superar todas sus diferencias políticas y tratar de ofrecer un piso para los precios del petróleo”.

En febrero, los dos países, los mayores exportadores del mundo, llegaron a un acuerdo preliminar para congelar su producción si otros grandes productores se unían al esfuerzo. En ese tiempo, el ex ministro del petróleo del reino, Ali al Naimi, lo llamó “el comienzo de un proceso”, uno que se extendería hasta diciembre. Incluso cuando las muestras públicas de apoyo por parte de Rusia se volvieron más frecuentes, un acuerdo para frenar la producción todavía demostró ser difícil de alcanzar.

En las negociaciones de abril en Doha, Arabia Saudita descarriló en el último minuto un acuerdo global para congelar la producción, ya que exigía la participación de su fiero rival regional, Irán. Teherán no estaba listo para firmar el acuerdo, ya que se centraba en aumentar la producción y regresar a sus exportaciones a los niveles anteriores a las sanciones. Cuadrar el círculo tomaría más tiempo y pondría a prueba la determinación de la OPEP.

“La forma como no se llegó a un acuerdo fue importante, lo que sugiere que el conflicto entre Arabia Saudita e Irán desempeñó un papel”, dice Bordoff. “Un llamado vino desde lo más alto y nos recordó el papel de la geopolítica en la creación de la política petrolera”. Para la siguiente reunión de la OPEP en junio, el cartel se mantuvo dividido sobre cómo manejar el mercado de petróleo. El recién nombrado ministro de petróleo de Arabia Saudita, Khalid Al falih, un confidente cercano al poderoso príncipe heredero sustituto Mohammed bin Salmán, expresó públicamente la necesidad de “administrar nuevamente el mercado”.

Por Horsnell, analista de materias primas de Standard Chartered, dice que Falih cambió la narrativa de congelar la producción al señalar los recortes de producción. “Arabia Saudita pronto va a pensar en una restricción sobre la producción”. Incluso cuando continuaron las conversaciones, Arabia Saudita, sus aliados del Golfo e Irak aumentaron la producción a niveles récord.

Rusia logró un máximo en la era posterior a la Unión Soviética. “La OPEP y Rusia lograron emplear la intervención verbal para mantener los precios altos, primero al hablar sobre congelar y reducir desde niveles récord, mientras que al mismo tiempo agregaron 1.4 millones de barriles diarios de nuevo suministro al saturado mercado petrolero”, dice Bob McNally de Rapidan Group, una consultora de energía con sede en Washington.


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