Lo visto el fin de semana en el Gran Premio de Baréin —que se celebró de forma extraordinaria en Malasia— enciende las alarmas en el garaje de Mercedes, el equipo que ha dominado gran parte de este campeonato de Fórmula 1. De cara al Gran Premio de Singapur, les urge encontrar soluciones para no perder terreno frente a Ferrari, McLaren e incluso Red Bull.
Pese a introducir su primer gran paquete de actualizaciones aerodinámicas desde el Gran Premio de Canadá, la escudería alemana sufrió un retroceso inesperado en Sepang: en lugar de ganar las tres décimas de segundo estimadas por sus simulaciones, el W17 perdió entre tres y cinco décimas en comparación con el ritmo de sus rivales directos, dejando a Max Verstappen y Red Bull con el triunfo en la pista.
"Estoy tremendamente enfadado y nada contento... Es la primera vez que perdemos mucho tiempo en las rectas. No tuvimos la velocidad que esperábamos antes del fin de semana, por lo que hay mucho trabajo por hacer", declaró Toto Wolff, director del equipo, indignado por el comportamiento del monoplaza y los fallos mecánicos.
La fiabilidad falló
Los problemas del W17 no se limitaron a la velocidad punta. Tanto Andrea Kimi Antonelli como George Russell sufrieron un severo subviraje en las curvas de baja velocidad, lo que se agravó por la alta abrasión del asfalto, que dificultó la gestión de la temperatura de los neumáticos. A pesar de estas deficiencias,
Antonelli logró rescatar el segundo lugar, lo que lo afianzó en el liderato del mundial de pilotos y lo acerca a un campeonato histórico como el piloto más joven en conquistar el Gran Circo.
Pero quien se llevó la peor parte fue Russell, al abandonar en la vuelta 50 mientras ocupaba la tercera posición debido a una falla en la unidad de potencia. Se trató de su segundo abandono del año por problemas de motor, lo que aumentó la diferencia a 84 puntos con su compañero de equipo, a falta de siete carreras y un panorama más difícil para pelear por su primer título.
"Sabía que si quería volver al campeonato, necesitaba tener suerte. No bastaba con buenas actuaciones; desafortunadamente, la suerte no me ha acompañado", reconoció Russell tras complicarse sus aspiraciones de coronarse.
Podría perderse una actualización
El panorama para Russell se complica aún más este fin de semana. Al haber agotado su cuota permitida de cuatro motores por temporada debido a las averías en Canadá y Malasia, Mercedes se verá obligado a instalar una quinta unidad de potencia en su monoplaza, lo que traerá una penalización automática que lo relegará al fondo de la parrilla de salida en el circuito urbano de Marina Bay.
El subdirector de la escudería, Bradley Lord, calificó la situación como "un golpe doble" para las aspiraciones del británico en un trazado donde el rebase es complejo. No solo se aleja de Antonelli, también obliga a Mercedes a adelantar el cambio de componentes, ya que originalmente se planeaba introducir un motor nuevo junto con la esperada actualización de rendimiento ADUO de la FIA en Austin, por lo que Russell se perdería dicha actualización.
"Potencialmente sí (se quedaría sin el sistema ADUO). Eso es lo que necesitamos entender. Puede haber ahí un doble golpe, que para él, después de un mazazo tan desgarrador (en Malasia). Fue devastador verlo tener que abandonar como lo hizo", lamentó Lord.
Pese a que la distancia de Mercedes en el campeonato de constructores se mantiene en 151 puntos sobre Ferrari, la falta de cohesión en las mejoras aerodinámicas, junto a las dudas sobre la fiabilidad son una amenaza seria mientras Ferrari, McLaren y, sobre todo, Red Bull, han mostrado mejorías notables en sus paquetes de actualizaciones, por lo que los alemanes podrían ver complicaciones no solo en el final de temporada, también para todo lo que se viene en 2027.
RGS