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Jueves , 21.02.2019 / 08:18 Hoy

Renuncia enviado especial de EU para combatir al EI

Brett McGurk renunció a su cargo por diferencias con el presidente Donald Trump al no consultarlo para retirar las tropas estadunidenses de Siria.
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El enviado especial de Estados Unidos para la coalición contra el Estado Islámico, Brett McGurk, presentó su renuncia en protesta por la decisión de la Casa Blanca de retirar las tropas estadunidenses en Siria, informó un funcionario de la diplomacia estadunidense.

McGurk tenía previsto dejar su puesto en febrero, pero comunicó al Departamento de Estado su deseo de acelerar su salida que se hará efectiva el 31 de diciembre.

La decisión de McGurk sigue a la dimisión esta semana del general James Mattis como secretario de Defensa y se produce después de que el presidente Donald Trump proclamara la derrota del Estado Islámico en Siria y anunciara la retirada de los 2 mil militares desplegados como parte de la coalición internacional.

McGurk envió este fin de semana un correo electrónico a sus empleados, en el que explicaba que había decidido dimitir por desacuerdos con Trump sobre Siria ya que el mandatario no le consultó a él ni al resto de jefes militares antes de anunciar el repliegue de tropas. 

"La reciente decisión del presidente fue una sorpresa y representa un cambio total en la política que se nos había comunicado", afirmó McGurk en su correo electrónico, al que accedió The New York Times.

McGurk concluyó que no puede "implementar las nuevas instrucciones" del presidente y "mantener su integridad".

Además, la decisión de Trump, en opinión de McGurk, dejó a los aliados de Washington "confundidos" y a sus "compañeros de combate desconcertados".

Según un diplomático citado por The Washington Post, McGurk valoraba mucho la alianza con los kurdos, los principales socios de Estados Unidos en Siria, así como los acuerdos alcanzados con los gobiernos francés y británico, quienes expresaron su rechazo a la decisión de Trump. 

Considerado como el arquitecto de la estrategia estadunidense contra el Estado Islámico, McGurk trabajó para los ex presidentes George W. Bush, a quien asesoró sobre Irak y Afganistán; así como para Barack Obama, quien en 2015 lo nombró enviado especial para la coalición contra el yihadismo.

Está considerado como el "pegamento" que mantiene unida a la coalición de 79 países liderada por Estados Unidos. para luchar contra el el Estado Islámico, que en 2014 proclamó un califato en Siria e Irak.

Desde septiembre de ese año, Estados Unidos desarrollaba operaciones en Siria como parte de esa coalición internacional, que colaboraba sobre el terreno con las Fuerzas de Siria Democrática, una alianza encabezada por milicias kurdas y que teme que la retirada de Washington provoque un resurgimiento del "califato".  

En Twitter, Trump no respondió directamente a la renuncia de McGurk, pero presumió de la derrota militar del grupo yihadista.

"Cuando me convertí en presidente, el Estado Islámico se estaba volviendo loco. Ahora el Estado Islámico está en gran parte derrotado y otros países en la región, incluido Turquía, deberían ser capaces de hacerse cargo de lo que sea que quedé. ¡Nos vamos a casa", tuiteó el mandatario. 

Según la coalición, al Estado Islámico solo le queda en Siria e Irak uno por ciento del territorio que llegó a dominar en 2014 y tiene unos 2 mil combatientes en esos países.

A principios de este mes, McGurk compareció ante la prensa en el Departamento de Estado y consideró que los yihadistas estaban lejos de ser derrotados a pesar de la pérdida de territorio. 

"El objetivo militar es la derrota duradera del Estado Islámico. Y si hemos aprendido una cosa a lo largo de los años es que la derrota de un grupo terrorista como el Estado Islámico significa que no se le puede vencer solo en su espacio físico y luego irse", dijo entonces McGurk. 

Su salida y la de James Mattis, que se hará efectiva el 28 de febrero, incrementa la ansiedad entre los aliados de Estados Unidos con el temor a que Trump dé rienda suelta a sus peores instintos. 

El mandatario considera que sus socios se "aprovechan" del liderazgo estadunidense y apuesta por una estrategia nacionalista; mientras que Mattis y McGurk creen que Washington debe tratar a sus aliados con respecto y preservar sus alianzas para mantener su hegemonía.

​dmr

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