El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, brindó este jueves 2 julio, una disculpa oficial del gobierno por su actuar en la separación de miles de madres solteras de sus bebés, una práctica prolongada hasta finales de la década de 1970.
Frente al Parlamento, el Primer ministro expresó su profundo sentir por un acto que calificó como una “mancha en nuestra historia”.
Testimonios en el Parlamento
Se calcula que, entre 1949 y 1976, unos 185 mil bebés de madres solteras fueron dados en adopción en Inglaterra y Gales.
Durante años, activistas han luchado para que se reconozca que se presionó, engañó y amenazó a las mujeres para que entregaran a sus hijos.
Starmer se reunió el jueves con un grupo de activistas, que siguieron su discurso desde la galería para el público de la Cámara de los Comunes.
“Las mujeres fueron “coaccionadas, intimidadas o engañadas para sentir que no tenían otra opción que permitir que les quitaran a sus hijos”, señalo.
“Los niños crecieron creyendo que no eran deseados” y a las madres se les dijo que “sus bebés estarían mejor sin ellas”.
“A todas y cada una de las personas afectadas les pedimos un perdón profundo y sincero”, manifestó Starmer, que está en las últimas semanas de su mandato como primer ministro del Reino Unido.
Junto con la disculpa, anunció respaldo para las madres y los niños afectados, incluyendo un mejor acceso a los registros de adopción y apoyo de salud mental.
Dicho arrepentimiento se extiende a otras mujeres de Escocia, Gales y la Iglesia de Inglaterra.
Responsabilidad del Estado e Iglesia
El Reino Unido es uno de varios países que están asumiendo el legado de las normas sociales, prácticas religiosas y políticas gubernamentales que cubrían de vergüenza a las madres solteras, las recluían en instituciones durante el embarazo y les quitaban a sus hijos para que fueran adoptados por parejas casadas.
Tras el perdón de Starmer, varios legisladores en la Cámara de los Comunes pronunciaron discursos emotivos sobre sus propias experiencias.
Sarah Pochin, del partido opositor Reform UK, contuvo las lágrimas al decir que su madre “fue presionada para entregar a un bebé en adopción” en un proceso gestionado por la Iglesia.
“Sólo me enteré después de su muerte (se llevó su secreto a la tumba)”, añadió Pochin, quien dijo que logró encontrar y contactar a su hermano tras un enorme esfuerzo.
Ann Keen, una exministra británica de Salud cuyo bebé fue dado en adopción en 1966 cuando ella tenía 17 años, dijo que esperaba con ansia “liberarme de mi vergüenza”.
“Necesitamos esta disculpa, porque siempre se nos ha acusado de haber renunciado a nuestros bebés, y no lo hicimos. Ahora tenemos la oportunidad de corregir de verdad este error", señaló en declaraciones a la BBC.
En 2022, la Comisión Conjunta de Derechos Humanos del Parlamento señaló que el Estado británico debía disculparse por “el dolor y el sufrimiento causados por instituciones públicas y empleados que obligaron a las madres a adopciones no deseadas”.
Los gobiernos semiautónomos de Escocia y Gales emitieron disculpas al año siguiente, sin embargo la administración conservadora de entonces se negó a hacer lo mismo alegando que “el Estado no apoyó activamente estas prácticas”.
No obstante, Starmer apuntó que las adopciones forzadas fueron el resultado de “prácticas arraigadas dentro de la estructura” en los gobiernos locales, las instituciones religiosas, así como los sistemas de salud y de atención social.
“El Estado tiene responsabilidad por los sistemas que financió y legitimó, que permitieron que estas prácticas ocurrieran”, sostuvo.
La disculpa de Starmer llega dos semanas después que la Iglesia de Inglaterra pidiera perdón por su papel en las adopciones forzadas.
“Lamentamos profundamente el dolor, el trauma y el estigma que han sufrido (y aún padecen) muchas personas debido al procesos histórico de adopción en hogares afiliados a la Iglesia de Inglaterra”, mencionó la arzobispo de Canterbury, Sarah Mullally.
Después de este acto, otros países se han sumado a las disculpas públicas por las adopciones forzadas.
Impacto internacional
Las tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial han sido etiquetadas como la “Baby Scoop Era” en Estados Unidos, donde más de 1.5 millones de bebés fueron entregados en adopción entre 1945 y 1973. Un número indeterminado de sus madres fue enviado a hogares de maternidad antes de dar a luz.
En 2013, la entonces primera ministra de Australia, Julia Gillard, ofreció una histórica disculpa nacional por el historial de adopciones forzadas del país y el “legado de dolor y sufrimiento de por vida” que había causado.
Irlanda ha estado haciendo balance del legado de los hogares para madres y bebés administrados por la Iglesia católica, en los que decenas de miles de mujeres fueron alojadas en condiciones a menudo degradantes.
Una investigación encontró en 2021 que 9 mil niños habían muerto en 18 hogares para madres y bebés durante el siglo XX.
Asimismo, el primer ministro irlandés, Micheál Martin se disculpó por el “agravio profundo y generacional” infligido a las madres y a sus hijos que terminaron en esas instituciones.
LGG