Internacional
  • En Polanco, retumban cantos de libertad y porras para la liberación de Maduro

Automovilistas pasaban para lanzar claxonazos y celebrar “una Venezuela libre”. | Foto: Jesús Quintanar

Venezolanos migrantes y simpatizantes de Nicolás Maduro acudieron a la embajada, la cual se convirtió en un escenario de protestas opuestas frente al intervencionismo de EU.

La embajada de Venezuela en México amaneció cerrada por dentro, con las cortinas metálicas abajo y las luces encendidas. Afuera, la calle de Schiller en Polanco se convirtió en un reflejo de un país dividido.

Venezolanos residentes en la capital llegaron para cantar el himno nacional y reclamar un futuro distinto. Pero el júbilo duró poco. La efímera victoria de los migrantes que celebraban fue apagada por la irrupción de simpatizantes de Nicolás Maduro en México, quienes reclamaron el intervencionismo yanqui y pidieron su liberación.


“Somos la juventud que tuvo que salir, obligados, no porque hayamos querido”

A bordo de motocicletas con lonchera anaranjada llegaron los primeros venezolanos. Con banderas como capas, una gorra amarilla, azul y roja, y una pequeña bocina, se postraron para entonar el himno nacional, darse un abrazo, tomarse la foto o bailar un vallenato. Todo pintaba para una jornada de júbilo.

Gabriel, repartidor, lloraba frente al número 326: 

“Son años muy difíciles porque hace 10 años llegué con mi hermana y con mi mamá. Desafortunadamente mi mamá murió hace dos años y mi familia quedó completamente disuelta”, declaró en entrevista con MILENIO.
Con la voz quebrada añadió: “El tiempo no se recupera pero las oportunidades siempre las va a haber”.

Lamentó no haber podido ir a la universidad ni decidir sobre su vida, pero celebró que ahora su familia y las nuevas generaciones tendrán otra oportunidad en otra Venezuela. 

“A pesar de que son cosas de la vida, son cosas que si no hubiera pasado todo esto, hubiera podido vivir una infancia normal, conseguir una carrera universitaria y haber crecido con toda mi familia.
“Es muy difícil. Esperé demasiado tiempo. Espero que en uno o dos años ya estar con mi familia completa. El tiempo no se recupera pero las oportunidades siempre las va a haber”, confió. Sin embargo, su vida ya está en México.

A su lado, Estefani, trabajadora independiente con nueve años instalada en México, resumió la diáspora: 

“Somos la juventud que tuvo que salir, obligados, no porque hayamos querido; ocho millones de venezolanos no estamos por el mundo haciendo turismo”.

Ante medios de comunicación que esperaban un mensaje diplomático, la joven venezolana hizo un llamado: 

“Lo que le puedo decir a las personas es no permitan un gobierno socialista, ¡nunca! Acaba un país y separa familias. Espero que esto no se vuelva a repetir, no se lo deseo a ningún país. No debemos estar la familia separada, son nueve años que no te sientas con tu familia”.

Otra mujer, con rabia contenida, se soltó contra Diosdado Cabello y vaticinó sobre el futuro inmediato

“En la cárcel o que se termine matando él mismo porque así es la ambición del poder”.

Vallenatos y cumbias venezolanas sonaron. Una gorra tricolor, una playera de la vinotinto desfilaron, aunque no fueron muchos como se esperaba. Automovilistas pasaban para lanzar claxonazos y celebrar “una Venezuela libre”.

Venezuela
Venezolanos acudieron a la embajada, donde entonaron el himno nacional. | Foto: Jesús Quintanar

“Fuera yanquis de América Latina”: venezolanos piden liberar a Maduro

La primera señal fue cuando se despejó la calle. Los vehículos oficiales con placas diplomáticas salieron de la escena y, en cuestión de minutos, la calle se llenó de pancartas contra Estados Unidos, exigiendo la liberación de Nicolás Maduro., exigiendo la liberación de Nicolás Maduro.

Los mismos manifestantes que horas antes habían realizado pintas en la embajada estadunidense en la colonia Irrigación caminaron con banderas pro Palestina, fotografías de Maduro y pancartas alusivas al anticapitalismo. 

A diferencia de las protestas en la otra embajada, aquí no fueron con aerosoles, se usaron hojas blancas para escribir mensajes en la pared.

Todos eran mexicanos. Gritaron consignas: “Fuera yanquis de América Latina”, “Venezuela, México y Colombia no somos patio trasero”.

Los venezolanos que celebraban fueron replegados. Las bocinas y el vallenato se opacaron ante los gritos que exigían la liberación de Nicolás Maduro.

La confrontación no se hizo esperar. Un hombre, con sombrero guerrerense y una cartulina contra Trump, se enfrentó con venezolanos que celebraban fuera de la embajada. El debate callejero alcanzó tintes xenófobos.

Indignados, les pidieron que se retiraran. 

El hombre aprovechó para gritarle a una mujer: “Tú eres venezolana, no me puedes correr de mi país”. 
Ella le espetó: “Deberías tener a Maduro de presidente si tanto lo quieres. Ve a Venezuela y vive con un salario mínimo”.

Otro grupo de venezolanos les gritó “fuera, fuera…”. Pero los mexicanos eran más y mayoritearon con perifoneos y consignas globalifóbicas: “El que no brinque es yanqui”.

Elementos de la policía capitalina ya aguardaban para un eventual conflicto. Con escudos y cascos, encapsularon a los manifestantes. Cerca de 200 elementos instalaron un cerco en medio de los dos bandos.

Los venezolanos optaron por retirarse. Los simpatizantes de Maduro se quedaron a cantar canciones de Pablo Milanés y consignas para la liberación de este “preso político de Donald Trump”.

Protestas en embajada de Venezuela
La calle se llenó de pancartas contra Estados Unidos. | Foto: Jesús Quintanar

Embajadora de Venezuela, ausente en medio de protestas

Las cortinas metálicas permanecieron abajo y no hubo acceso visible desde el exterior, aunque las luces encendidas al interior dejaron ver actividad durante las primeras horas de la mañana.

Sin que se percibiera su presencia, en el centro de la escena se ubicó Stella Marina Lugo Betancourt de Montilla, embajadora acreditada en México desde marzo de 2025, cuya presencia oficial se limitó a la camioneta estacionada afuera y a la emisión de un comunicado la madrugada del sábado condenando el intervencionismo estadunidense.

Joseth Yurima Ramírez, venezolana en México y defensora de derechos humanos, fue tajante: 

“Son cargos que son puestos a dedo, esta mujer aquí no vino a hacer nada, vino a seguir haciendo lo que todos sabemos.
“Cuando vienes a buscar tu pasaporte hay que dar 120 dólares en efectivo aparte de lo que pagas… ese dinero ¿a dónde va a parar?”.

Stella Lugo fue acreditada como embajadora de Venezuela en México y presentó sus cartas credenciales ante la presidenta Claudia Sheinbaum el 19 de marzo de 2025; su nombramiento había sido aprobado por la Asamblea Nacional a finales de 2024.

En Venezuela, Lugo fue gobernadora del estado Falcón y más tarde ocupó responsabilidades en el Ejecutivo nacional, entre ellas el Ministerio de Turismo, desde donde impulsó iniciativas de promoción y convenios con el sector privado.

“Ella fue gobernadora del estado Falcón hace seis o siete años, si la memoria no me falla, la peor. No te voy a decir que hubo un buen gobernador en mi país, pero lo que le pudo haber sucedido al estado Falcón es que esta mujer lo gobernara”, dice Joseth.

Proviene de una red de cuadros del chavismo con base en el occidente venezolano y su carrera ha estado ligada a cargos ejecutivos y a la estructura del partido oficialista. 

Esa trayectoria la conecta con figuras locales y nacionales clave en la gestión de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, y explica su tránsito hacia misiones diplomáticas en el exterior.

“Todos estos cargos políticos son de premio, me hiciste eso que quieres, qué podemos negociar. El anterior a ella duró cuántos años aquí sembrado, como 10 años”.

De manera paralela, destaca su esposo, Jesús Antonio Montilla Aponte, dirigente con larga trayectoria en el estado Falcón: fue gobernador antes de Lugo y figura conocida en la política regional. La pareja ha sido señalada como factor de continuidad en las redes de poder regionales que se articulan con el proyecto chavista.

Pero para Joseth no hay medias tintas: “Embajadores que van a hacer negocio de lavado de dinero. Tú sabes cuántos testaferros venezolanos hay en México, además México es un país que se presta para eso. Lo digo a riesgo de que en cualquier momento aparezca por ahí.
“Te apuesto mi vida a que ella en este momento está pensando: me quedo en México porque todavía tiene inmunidad”.
Protestas por detención de Maduro
El debate callejero alcanzó tintes xenófobos. | Foto: Jesús Quintanar

Además, México no le va a decir ‘agarra tu maleta y vete’. Ella no es tonta, sabe muy bien lo que hace, no va a regresar a Venezuela. Ella sabe que el barco se está hundiendo, ya está a la mitad de las ratas, la mitad están ahogadas. Ella no se va a ir a jugársela”.

Y aunque no dejó de celebrar la detención de Nicolás Maduro, enfatizó que aún no se acaba el problema.

“Maduro no es el verdadero problema de Venezuela hasta que López, los hermanos Rodríguez, Diosdado Cabello y su comitiva, que desde un inicio estuvieron apoyando al gobierno de Chávez y luego se pegaron a la teta de Maduro, o a la teta del títere Maduro —porque Maduro siempre fue un títere

—hasta que esta gente no salga no podemos añorar nada”, sentenció.

ksh

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Amílcar Salazar Méndez
  • Amílcar Salazar Méndez
  • Reportero de investigaciones especiales, contador de historias y apasionado de la información.
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