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Netanyahu busca recuperar influencia con Trump ante fin de la tregua con Irán y asegura su reelección

Netanyahu aprovechó el fin de la tregua entre Estados Unidos e Irán para estrechar lazos con el mandatario estadunidense y frenar su desgaste político.

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El fin de la tregua entre Estados Unidos e Irán da pretextos al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para acusar a la República Islámica de poca fiabilidad y recuperar una influencia geopolítica que parecía perdida.

Marginado de las negociaciones que en junio llevaron a Washington y Teherán a firmar el memorando de entendimiento para alcanzar un acuerdo definitivo de paz, Netanyahu buscará todas las oportunidades para decir al presidente estadunidense, Donald Trump, que el régimen de los ayatolás “hace trampa”, según el experto Riccardo Alcaro.

Responsable de investigación en el Programa Trasatlántico del Instituto de Asuntos Internacionales (IAI) italiano, Alcaro dice a MILENIO que “ese memorando es muy problemático para Israel porque se trata de un pseudo reconocimiento del régimen iraní, que es el mismo que había antes del ataque lanzado el 28 de febrero por Estados Unidos y el Estado judío, pero con diferentes personas pues la República Islámica ha sobrevivido”.

Subraya que el memorando de entendimiento permitía que Teherán mantuviera en pie sus programas de drones y de misiles balísticos, además de “cierto” control sobre el estrecho de Ormuz.

“Los objetivos de Israel eran maximalistas, es decir, apuntaba a derribar al régimen iraní o al menos debilitarlo hasta el punto de volverlo inofensivo a nivel regional, pero eso no ha sucedido e Irán ha demostrado mayor resiliencia de la que Estados Unidos e Israel se esperaban”, resalta.

Para Simone Tropea, escritor y periodista que dirige programas de investigación vinculados al Mediterraneo y ha sido corresponsal en Jerusalén, con el acuerdo entre Washington y Teherán, Israel había quedado políticamente redimensionado, aunque no militarmente derrotado.

“Israel sigue siendo una potencia militar, tecnológica y de inteligencia, profundamente integrada en el sistema estratégico de Estados Unidos, pero el dato importante es otro: Washington y Teherán pudieron abrir un canal, aunque sea frágil, sin que Israel determinara por completo sus tiempos, sus contenidos y su desenlace”, dice Tropea a MILENIO.

En duda la viabilidad del memorando de entendimiento Irán-EU

La oportunidad para Israel parece haber llegado con el rompimiento de la frágil tregua, naufragada luego de que Estados Unidos lanzó el miércoles nuevos ataques contra Irán en una operación que busca degradar la capacidad de Teherán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz.

Sin un asiento en la mesa en la que Estados Unidos e Irán negociaban un acuerdo de paz definitivo, Israel podría aprovechar el fin de la tregua para recuperar influencia luego de que el memorando de entendimiento suscrito en junio dejara en segundo plano sus prioridades en la región.

Ese memorando contemplaba poner fin a las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano; alcanzar un acuerdo definitivo en un plazo de 60 días (prorrogable por mutuo consentimiento); el fin del bloqueo naval estadunidense; la reapertura del estrecho de Ormuz y la creación de un fondo de 300 mil millones de dólares para la reconstrucción de Irán.

Asimismo, Washington se comprometía “a poner fin a todo tipo de sanciones contra Irán”, mientras la República Islámica aceptaba no desarrollar armas nucleares y que ambos países trabajaran conjuntamente para eliminar el material nuclear enriquecido iraní mediante un proceso de mezcla “in situ” bajo la supervisión de la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica).

Tropea considera que el memorando de mediados de junio fue presentado como un intento de congelar el conflicto, reabrir una ventana diplomática sobre el dossier iraní y estabilizar algunos puntos “decisivos”, empezando por el estrecho de Ormuz.

“Esa ventana, sin embargo, se ha revelado muy frágil, porque los nuevos intercambios militares entre Estados Unidos e Irán muestran que el acuerdo no ha producido todavía una verdadera arquitectura de estabilidad”, dice.

De cualquier manera, resalta el experto, la línea israelí de máxima presión militar no ha producido hasta ahora el resultado político prometido y aunque no se puede hablar todavía de un Israel derrotado seguramente es menos dueño del tablero geopolítico y con una capacidad limitada de imponer por sí solo el orden regional.

¿El ocaso de Netanyahu?

Promotor de su país como una “super Esparta”, es decir, una nación militarizada, autosuficiente y en guerra permanente, capaz de resistir al creciente aislamiento internacional, Netanyahu enfrenta ahora uno de los momentos más frágiles de su larga carrera política.

Calificado a inicios de junio como “loco” por Trump en respuesta a la escalada en la ofensiva militar israelí contra Líbano, Netanyahu viajará a mitad de julio a Washington para reunirse con el inquilino de la Casa Blanca en un aparente intento de limar asperezas y recuperar influencia.

Según Alcaro, el primer ministro israelí está en una posición muy difícil y aunque logró permanecer en el poder tras los atentados terroristas del 7 de octubre de 2023 del grupo Hamás, que dejaron al menos mil 200 civiles israelíes muertos y 250 secuestrados, su estrategia “ha hecho agua”.

“Tras los atentados del 7 de octubre inició una ofensiva contra todos los enemigos de Israel, devastando Gaza, diezmando el liderazgo del grupo islamista Hizbulá, atacando a Irán y convenciendo a Estados Unidos a lanzar el ataque del 28 de febrero contra Teherán, que ha mostrado sus limites”, dice.

Para Tropea, hablar del ocaso de Netanyahu puede ser correcto pero todavía es prematuro considerarlo acabado.

“Netanyahu está políticamente debilitado, probablemente como nunca antes. Pero esta crisis no empieza con el 7 de octubre. Antes de la guerra, su consenso ya estaba profundamente erosionado por la reforma judicial, por las protestas masivas que dividieron al país y por sus propias vicisitudes judiciales, con un proceso todavía abierto por acusaciones de corrupción, fraude y abuso de confianza”, resalta.

Recuerda que antes de los atentados del 7 de octubre, Netanyahu aparecía como el líder de una coalición que llevaba a Israel a una crisis constitucional y social y que después del ataque de Hamás, logró volver a situarse en el centro aprovechando la gramática de la emergencia nacional: seguridad, supervivencia, guerra, presión internacional, rehenes, Irán.

“Esto no significa que la guerra haya fortalecido realmente su liderazgo; significa que le permitió resistir políticamente dentro de un escenario excepcional. Su fuerza no es solo electoral: es narrativa”, anota.

Netanyahu, dice todavía logra presentarse como el hombre de la seguridad, el único capaz de resistir la presión internacional, el único que “conoce” Medio Oriente, el único que puede hablar al mismo tiempo con Washington, con los militares, con la derecha religiosa.

“Pero a quien realmente habla es al miedo israelí. Habla directamente a ese miedo y sabe perfectamente cómo manipularlo. Por eso yo diría: Netanyahu ha entrado en la fase más frágil de su historia política pero la fragilidad no coincide automáticamente con el final. Su ocaso es posible; proclamarlo ya consumado sería un error”.

Elecciones israelíes en otoño

El Estado judío celebrará elecciones a más tardar el próximo 27 de octubre luego de que el 20 de mayo los parlamentarios israelíes aprobaron la disolución del Knéset (el Parlamento unicameral israelí) propuesta por Netanyahu, que rompió con los partidos ultraortodoxos por el bloqueo de la ley que exenta a miembros de la comunidad haredi del servicio militar.

De acuerdo a Tropea, pese a que los sondeos reflejan que la mayoría de los israelíes no quiere que Netanyahu vuelva a presentarse como candidato al gobierno, incluso entre los sectores moderados que no lo apoyan, no existe una figura alternativa verdaderamente fuerte, reconocible y unificadora.

“El electorado está fragmentado, el trauma del 7 de octubre sigue abierto, y la ausencia de una alternativa capaz de encarnar seguridad sin extremismo hace que su caída no sea automática”, resalta.

Netanyahu ha dominado la política israelí por gran parte de los últimos 30 años; es el primer ministro más longevo de la historia del país.

Se convirtió en jefe de gobierno por primera vez en 1996, pocos meses después del asesinato del expremier Yitzhak Rabin a manos de un extremista de la derecha radical cercana al Likud, el partido del actual primer ministro.

Netanyahu es un opositor radical a la creación del Estado palestino y ha sido acusado de haber ignorado y humillado a la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que abandonó la lucha armada y reconoció a Israel, mientras apoyó al movimiento islámico Hamás, responsable de los atentados del 7 de octubre de 2023 para dividir a los palestinos.

Su estado de guerra permanente tiene, sin embargo, costos tanto económicos, como sociales y ha llevado a muchos israelíes a abandonar el país.

Según la oficina central de estadísticas de Israel, 2024 fue un año sin precedentes: 82 mil 800 israelíes dejaron el país, frente a 23 mil 800 judios que regresaron. Entre 2023 y 2025 se fueron 211 mil israelíes y solo 67 mil regresaron en una nación de 10 millones 244 mil habitantes.

La tendencia, de acuerdo con algunos medios israelíes, podría profundizarse en caso de que Netanyahu permanezca al frente del gobierno.

“El actual primer ministro israelí podría verse tentado a tomar iniciativas temerarias en el frente de la política exterior para asegurarse de no perder las elecciones y no terminar en las garras de la justicia”, dice Alcaro.

La única esperanza, señala el experto, es que surjan mentes más frías que quiten el pie del acelerador de la acción militar permanente y permitan desmontar la retórica de que se trata de una lucha de Israel por su existencia y llenarla con un discurso más acorde con la realidad de un país que tienen intereses de seguridad legítimos.

ABF 

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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