El auge del nearshoring está transformando el papel de México en la economía global. Si hace algunos años el país competía principalmente por atraer plantas manufactureras, hoy también exporta talento especializado en tecnología, diseño, marketing, finanzas, consultoría y otras profesiones que trabajan de forma remota para empresas de Estados Unidos, Europa y otros mercados.
Esta nueva dinámica ha abierto oportunidades para miles de profesionistas mexicanos que cobran en dólares mientras viven y gastan en pesos. Sin embargo, el crecimiento del talento global también ha dejado al descubierto que la infraestructura financiera con la que reciben sus ingresos no evolucionó al mismo ritmo que el mercado laboral.
De acuerdo con la OCDE, México tiene una oportunidad histórica para aprovechar el nearshoring gracias a su cercanía con Estados Unidos, su capital humano y su integración a las cadenas de valor de Norteamérica, aunque para capturar plenamente ese potencial deberá fortalecer su productividad, la conectividad digital y el entorno de negocios.
En ese contexto, surge Morse, una plataforma financiera diseñada para profesionales latinoamericanos que obtienen ingresos internacionales, que ha comenzado a expandirse por toda la región.
"La realidad es que el talento latinoamericano ya compite a nivel global, pero la infraestructura financiera que lo respalda sigue atrapada en el siglo pasado", afirma Mike Hudack, CEO y cofundador de Morse.
Crece la contratación internacional
Según información de Morse, la comunidad de freelancers y trabajadores remotos en México crece a tasas superiores a 30 por ciento anuales, impulsada por el nearshoring, la digitalización y la demanda de talento latinoamericano por parte de compañías estadounidenses.
El país también cuenta con más de 100 millones de usuarios de internet y una penetración de smartphones superior al 85 por ciento en zonas urbanas, factores que favorecen este modelo laboral.
Para Mike Hudack, el cambio es estructural: "Lo que estamos viendo es una generación de profesionales latinoamericanos que exportan talento, no mano de obra. Latinoamérica lidera esa transformación y por eso es nuestro mercado prioritario", señala el directivo.
Sin embargo, aunque conseguir clientes internacionales es hoy más sencillo, cobrar sigue siendo un proceso costoso e ineficiente para muchos profesionales. Según Morse, los pagos internacionales suelen pasar por múltiples intermediarios financieros antes de llegar al usuario final, lo que genera conversiones automáticas de divisas, retrasos en el procesamiento y, con frecuencia, comisiones poco transparentes.
La empresa estima que los profesionistas pueden perder entre el tres por ciento y el ocho por ciento de cada pago debido a spreads cambiarios y otros cargos ocultos, una cantidad que puede acumular miles de dólares a lo largo de un año.
"El sistema financiero fue diseñado para una época en la que las personas trabajaban, cobraban y gastaban su dinero en el mismo país. Esa realidad ya no existe para millones de profesionales en Latinoamérica", refiere Hudack.
Para atender estos desafíos, Morse ofrece cuentas en dólares con acceso a la red ACH de Estados Unidos, lo que permite recibir pagos como si el usuario tuviera una cuenta bancaria local en ese país, además de decidir cuándo convertir los recursos a moneda local y mostrar de forma transparente el tipo de cambio y las comisiones antes de cada operación.
La compañía opera bajo marcos regulatorios de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea, además de utilizar un esquema de autocustodia en el que cada dólar está respaldado uno a uno.
Mike Hudack resume el objetivo de la compañía en una idea: "El lugar donde vives no debería determinar cuánto cuesta acceder a tu propio dinero".
Tras una ronda de inversión Serie A por 15 millones de dólares, liderada por Union Square Ventures, Ribbit Capital y Slow Ventures, y con un financiamiento total de 20 millones de dólares, Morse busca consolidarse como el aliado financiero de una nueva generación de profesionales cuyas carreras se desarrollan entre múltiples países y que hoy siguen estando poco atendidos por la infraestructura financiera tradicional.
AI