A un mes de los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron Venezuela, Save the Children alertó que miles de niñas, niños y adolescentes desplazados continúan enfrentando riesgos para su seguridad, al permanecer en campamentos temporales con acceso limitado a agua potable, sanitarios y condiciones adecuadas de protección.
La organización informó que los sismos, registrados el 24 de junio, dejaron más de 5 mil 400 personas fallecidas, más de 16 mil 700 heridas y alrededor de 23 mil 300 desplazadas, muchas de ellas alojadas en campamentos de transición o asentamientos improvisados.
A través de testimonios recabados entre las familias afectadas, Save the Children señaló que las niñas y los niños extrañan sus hogares, escuelas, amistades y seres queridos, además de enfrentar las secuelas emocionales provocadas por la emergencia.
De igual forma, las organizaciones junto con padres y madres manifestaron preocupación por las condiciones de “hacinamiento y la falta de privacidad en los refugios”, factores que incrementan los riesgos para la infancia, particularmente para niñas y mujeres.
“En la noche la gente pasa caminando. Nunca sabes quién viene detrás de ti. Eso es muy difícil, porque ellas siguen siendo niñas y aquí hay muchísima gente, muchos hombres que nunca habíamos visto. Creo que el mayor miedo de cualquier mamá es que le pase algo a sus hijos”, explicó una madre en su testimonio.
Asimismo, la organización indicó que las familias continúan lidiando con el duelo y la incertidumbre, mientras menores desplazados expresan temor por el futuro y por el tiempo que tomará reconstruir sus comunidades.
“Las heridas emocionales que deja un terremoto no sanan de un día para otro"
La directora interina de Save the Children en Venezuela, María Mercedes Liévano, advirtió que las consecuencias del desastre no terminan con la atención inmediata y que la niñez requiere apoyo de largo plazo para evitar afectaciones permanentes en su desarrollo.
“Las niñas y los niños en Venezuela siguen viviendo en la incertidumbre después de que los terremotos de junio les arrebataran su sensación de seguridad, su rutina y su vida cotidiana. Nos cuentan que extrañan sus hogares, sus escuelas y a sus seres queridos, y muchas y muchos continúan cargando con el trauma y el duelo que dejó esta emergencia”, dijo María Mercedes.
“Las heridas físicas y emocionales que deja un terremoto de esta magnitud no sanan de un día para otro. Las niñas y los niños necesitan apoyo inmediato, pero también de largo plazo, para evitar que esta devastadora emergencia tenga consecuencias permanentes en sus vidas”, agregó.
Ante este panorama, la organización llamó a mantener la respuesta humanitaria y priorizar acciones de protección, atención psicosocial, acceso a servicios de salud, agua potable, alimentación y refugio para las niñas, niños y adolescentes afectados por los terremotos.
ABF