A casi 17 meses de la muerte del Papa Francisco, ocurrida el 21 de abril de 2025, su figura continúa ligada a distintas escenas de su vida en Buenos Aires. Entre ellas aparece una costumbre sencilla: las visitas que Jorge Bergoglio realizaba a una histórica confitería de la calle Florida para comprar sándwiches de miga y facturas.
Francisco murió a los 88 años en el Vaticano, después de sufrir un accidente cerebrovascular y un paro cardiovascular irreversible, según informó el Vaticano
¿Cuál es la confitería de Buenos Aires que frecuentaba el Papa Francisco?
Se trata de La Piedad, un comercio que mantuvo durante décadas un vínculo particular con Jorge Bergoglio, quien antes de convertirse en el Papa Francisco frecuentaba el local de la calle Florida para comprar sándwiches de miga y facturas.
Fundada en 1944 por Miguel Sabatella, un inmigrante italiano procedente de Cosenza, Italia, la confitería atravesó distintas etapas de la vida comercial del Microcentro porteño y conservó su carácter familiar. Más de ocho décadas después de su apertura, la tercera generación de los Sabatella continuó al frente del negocio.
El nombre del establecimiento nació de su devoción católica y de la célebre obra de Miguel Ángel.
De acuerdo con Diego Sabatella, integrante de la tercera generación que fundó la confitería, el entonces cardenal se acercaba personalmente a comprar productos para las reuniones que mantenía en la cercana Catedral Metropolitana. Entre esas compras aparecían los sándwiches de miga y las facturas.
La preferencia de Bergoglio era concreta: el clásico triple de jamón y queso. La elección también se mantuvo como uno de los productos representativos de la confitería, que con el paso de los años amplió considerablemente su variedad.
¿Qué sándwiches ofrece La Piedad?
La propuesta de La Piedad combina recetas tradicionales con alternativas menos habituales. Además del jamón y queso, incluye preparaciones de atún con huevo, mortadela con pistachos, queso Dambo con pesto casero y tomates secos con palta y aceite de cilantro.
La carta también incorpora sabores inspirados en platos argentinos, como vitel toné y milanesa completa. Entre las opciones más elaboradas figuraban el roquefort con peras confitadas y nueces, salmón y pastrón con pepinos agridulces.
De acuerdo con una entrevista de la revista Gente, los rellenos se preparan con productos de primera calidad y la producción está pensada para venderse durante la misma jornada.
Además, la confitería se caracteriza por tener un pan suave, elástico y capaz de absorber la humedad del relleno sin perder su estructura.
Más de ocho décadas después de su apertura, la confitería está ubicada a pocos metros de Plaza de Mayo y de la Catedral Metropolitana.
APC