Mientras las labores de rescate arrancaban su cuarto día de búsqueda este sábado 29 de agosto, en las comunidades sepultadas luego de las catastróficas inundaciones que azotaron la frontera entre Nepal y China, las autoridades continuaban rescatando sobrevivientes para trasladarlos a zonas seguras.
Al llegar a los centros de ayuda, los damnificados se cruzan con familias que esperan noticias sobre su seres queridos, a medida que la cifra de muertos y desaparecidos sigue en aumento.
Operativos de emergencia
Después de que las autoridades nepalíes actualizarán sus cifras el sábado, el saldo conjunto en Nepal y Tíbet ascendía a 676 muertos y casi 3 mil desaparecidos.
Funcionarios chinos han reportado siete decesos y más de 550 desaparecidos, mientras la agencia de desastres de Nepal dijo que la cifra de muertos había subido a 669, con 2 mil 426 personas desaparecidas.
Hasta ahora, más de 3 mil 700 personas han sido rescatadas en Nepal.
En Nuwakot, uno de los distritos nepalíes devastados por las inundaciones, helicópteros llegaron cargados con cajas y bolsas de ayuda, con ropa, fideos instantáneos, galletas saladas y arroz. Otros regresaban de las zonas afectadas llevando sobrevivientes.
A un hombre mayor lo ayudaron a bajar con cuidado de un helicóptero, mientras un soldado cargaba a una mujer mayor a la espalda hasta una carpa médica. La mayoría llegaba sin nada excepto las prendas que vestían.
Cerca de una docena de personas bajó de otro helicóptero. Soldados llevaban en brazos a varios bebés que también habían sido desalojados.
Aldeanos regresan a sus hogares devastados
Los evacuados procedían de la comunidad cercana de Trishuli.
Mientras la gente seguía abandonando Trishuli, algunos residentes volvían para ver qué se podía salvar de sus diezmados hogares.
Un niño salió del pueblo con las sandalias embarradas que había dejado en casa. Shoba Shretha regresó para buscar a su perra, Sweetie, a quien tuvo que dejar atrás cuando llegó la crecida; se sentó en el suelo para acariciarla y darle agua de una botella.
En un momento dado, los coordinadores de las labores de ayuda hicieron salir a vecinos, reporteros y voluntarios de la entrada a Trishuli, mientras la maquinaria pesada ingresaba a la localidad anegada para comenzar a excavar.
Declaraciones de familiares en desaliento
En Katmandú, la capital de Nepal, familiares y amigos se congregaron a primera hora de la mañana en el exterior del principal hospital gubernamental, buscando desesperadamente noticias de sus seres queridos todavía desaparecidos.
Muchos iban de un lado a otro entre el mostrador de ayuda y el tablero de avisos del centro, aferrándose a fotografías y revisando listas de pacientes heridos con la esperanza de encontrarlos.
Dil Maya Lama lloraba junto al mostrador de ayuda del hospital, buscando cualquier información sobre su hermano desaparecido de 26 años, conductor de una empresa hidroeléctrica en Rasuwa. Había viajado desde Ramechhap, a unos 130 kilómetros de distancia.
“Vine aquí con la esperanza de poder encontrarlo. No hay información sobre él”, señaló.
Nelza Moktan buscaba ansiosamente información sobre su primo desaparecido, que también trabajaba como conductor en Rasuwa.
“Me siento desesperada. Ya han pasado cuatro días”, manifestó.
Las familias cubrieron las paredes del hospital con carteles mostrando a familiares desaparecidos, exhibiendo fotografías y números de contacto en un desesperado intento de conseguir alguna pista que pudiera llevarlos de vuelta a casa.
En Nuwakot, personal militar pegó con cinta a una pared hojas de papel con listas de decenas de personas desaparecidas en un centro de ayuda, lo que llevó a las familias a agolparse alrededor.
Algunos revisaban los listados de desaparecidos y muertos, tomaban fotos y se secaban las lágrimas mientras buscaban entre los nombres.
Rajesh Kumar Ram, que está tratando de dar con su hijo, buscaba desesperadamente su nombre en un listado.
“Tengo esperanza, por si acaso mi hijo está en algún lugar. Tal vez lo encuentren atrapado en algún sitio. Sólo estoy esperando ese momento”, dijo llorando.
En el exterior, la gente caminaba por las calles cubiertas de lodo, entre señales del desastre. Incluso un camión estaba atascado en el fango con la caja suspendida en el aire.
Priti Kharel estaba de pie en la entrada al cuartel del Ejército junto a un cartel con una foto de su hermano, Milan Kharel, que trabaja como geólogo de ingeniería en Doosan Enerbility. Su familia no sabe nada de él desde las inundaciones.
“Ya han pasado cuatro días”, manifestó Kharel, quien cree que su hermano podría ser uno de los atrapados dentro del túnel de una obra hidroeléctrica, de donde las autoridades han rescatado a algunas personas con vida.
“Queremos que el gobierno lo rescate lo antes posible”, añadió.
Rescatistas buscan sobrevivientes en las zonas afectadas
Las labores de búsqueda y rescate continuaron en varios puntos de Nepal y del Tíbet chino, incluidos el Proyecto Hidroeléctrico Upper Trishuli-1 en el distrito nepalí de Rasuwa y el cruce fronterizo de Gyirong, gravemente dañado, del lado chino.
El vocero del Ejército de Nepal, el general de brigada Raja Ram Basnet, apuntó que las labores de rescate continuarían en la obra hidroeléctrica, donde las autoridades creen que más de 100 personas están atrapadas en un túnel lleno de lodo espeso.
Los rescatistas se han mantenido en máxima alerta ante la posibilidad de más inundaciones provenientes de un nuevo lago que se formó en lo alto de las montañas del Himalaya tras las inundaciones iniciales del miércoles 26 de agosto.
Datos de monitoreo del Ministerio de Recursos Hídricos de China mostraron a última hora del viernes 28 de agosto que el lago había disminuido de tamaño. El nivel del agua bajó 10 metros desde el punto más alto registrado el jueves 27 de agosto por la mañana, informó la televisora estatal china CCTV.
La emisora mostró el sábado imágenes de rescatistas llegando al Puerto de Gyirong, el cruce fronterizo con Nepal que resultó duramente golpeado.
“¿Alguien, alguien?”, gritaban los rescatistas.
No se sabía de momento cuántas personas estaban en el edificio del puesto de control fronterizo cuando las inundaciones azotaron.
Cientos de los desaparecidos son extranjeros que estaban en la zona para trabajar, hacer senderismo o realizar una peregrinación a un pico sagrado.
Montañas y desfiladeros estrechos dificultan el rescate
En una conferencia de prensa, el ministro de Exteriores de Nepal, Shisir Khanal, indicó que las autoridades han movilizado todos los recursos disponibles, con el apoyo de la ayuda internacional, para el operativo de búsqueda, rescate, ayuda y recuperación, centrándose especialmente en quienes siguen desaparecidos.
“Esta es, actualmente, nuestra prioridad nacional”, dijo a reporteros el sábado.
Las labores de rescate son difíciles debido a las empinadas y altas montañas y a los estrechos desfiladeros que salpican la geografía de la región afectada.
Según Khanal, el gobierno ha solicitado apoyo especializado a sus vecinos en materia de rescates en túneles, tecnología de detección de sobrevivientes, análisis forense y de ADN rápidos, así como refrigeradores para morgues.
Un equipo indio de reconocimiento de rescates en túneles de 11 miembros ya está sobre el terreno, mientras se espera la llegada en breve de una unidad similar de China, añadió.
El ministro declaró que Nepal ha recibido más de 57 toneladas de ayuda humanitaria de India, con envíos adicionales llegando desde China, Japón y Australia, entre otros países. Se solicitará más apoyo a medida que se sigan evaluando las necesidades, dijo el ministro.
LGG